Mejora el crédito para comprar autos y las automotrices desplazan a los bancos
Puntos importantes
Los más optimistas en el sistema bancario creen que el momento más grave de la crisis por morosidad ya quedó atrás, y que se está en una senda de normalización del crédito. Por lo pronto, hay un indicador que llamó la atención: se atenuó la caída en el otorgamiento de préstamos prendarios para la compra de autos.
El informe de la asociación de concesionarios (Acara) destaca que en junio hubo más de 33.000 ventas realizadas mediante financiación. Sigue siendo un número inferior al del año pasado -una caída de 12,3% para los vehículos nuevos y de 7,2% para los usados- pero, aun así, el dato es interpretado por los analistas como positivo. Ocurre que en los meses previos la caída interanual superaba el 30%.
La recuperación de la financiación resulta vital en un sector en el que un 47% de los patentamientos de autos cero kilómetro dependen del otorgamiento de un crédito. En lo que va del año se concretaron ventas por 294.181 unidades, lo cual implica un retroceso de 9,9% respecto del año pasado, pero los empresarios del sector creen que el segundo semestre mostrará mejores números.
"Las herramientas claves que necesitamos para que suceda son la financiación a largo plazo, a la baja, o a tasa cero, y también el sinceramiento de precios e impuestos", apuntó Sebastián Beato, presidente de Acara. Según el directivo, uno de los factores que determina la decisión de compra es la situación de las tasas de interés, que todavía luce alta a los ojos de los compradores potenciales.
Créditos para comprar autos: los bancos pierden terreno
Y, en ese proceso de recuperación, se está dando un fenómeno que los empresarios ven como "una reconfiguración de fondo del mercado y no un movimiento puntual de un mes". Se refiere a la participación de los acreedores, donde el protagonismo de los bancos está en repliegue, mientras ganan mayor participación las empresas financieras de las propias marcas automotrices.
Ese fenómeno se había manifestado con fuerza hacia finales de los años ’90, cuando las terminales de las grandes marcas ingresaron con fuerza a disputarle el negocio a los bancos, que en un contexto de muy baja inflación habían multiplicado su ingreso. Pero la historia no terminó bien, en particular para las automotrices, que se manejaban con requisitos más laxos: cuando la recesión se agravó, sufrieron más por la incobrabilidad.
Ahora, la financiación propia de las automotrices recobra fuerza tras la crisis de morosidad bancaria. En el segmento de autos nuevos, estas financieras "de marca propia" ya representan el 43% del origen de la financiación, contra un 42% de las terminales de ahorro y un 13% de los bancos.
Es más notorio aun el cambio en el sector de los coches usados, donde los bancos -que venían ocupando un significativo 65% del total- ahora representan un 36% de las prendas. En tanto, creció la participación de las financieras no bancarias, con un 23%, y el crédito de la propia marca, que pasó a 14%.
Entre las marcas que lideran el creciente fenómeno de la financiación propia destaca Peugeot -hasta un 74% de sus ventas son realizadas mediante esta modalidad-. Le siguen Citroen, con 71%, Fiat con 70%, Nissan con 67% y Renault con 60% de las ventas.
Las diferencias de costo financiero entre las automotrices y los bancos pueden ser de magnitud. Hay planes que se promocionan como "tasa cero", que ofrecen cuotas 18 fijas por un 85% del precio de lista. Rige para algunos de los modelos más vendidos del mercado.
Los analistas estiman que, en términos reales, cuando se agregan todos los cargos de trámite, el costo financiero total de estas opciones puede llegar a 18% efectivo anual.
Ya en el segmento bancario hay posibilidades de financiar con tasa variable -en particular, con créditos nominados en UVA, que ajustan por inflación-. Para este caso, la estimación es que el costo financiero puede rondar el 40% anual.
Y, finalmente, el crédito más caro en términos nominales es el bancario tradicional de cuota fija, que no baja de 85%, contando los cargos administrativos.
Cómo lo ven los bancos
Según los ejecutivos del sistema financiero, uno de los síntomas típicos de las crisis de problemas de cobrabilidad crediticia es el ensanchamiento de la brecha entre la tasa activa y la pasiva. Si una persona lleva dinero a un banco para colocarla en plazo fijo, puede obtener una tasa anual de 21%, pero si pide un préstamo personal en un banco de primera línea, las tasas nominales pueden superar ampliamente el 100%.
Es decir, mientras las tasas pasivas reflejan, aproximadamente, la expectativa inflacionaria, las tasas activas no responden a ningún indicador.
Es una situación que causa alarma entre los analistas, que ven un riesgo recesivo. Por caso, un informe de la gestora de fondos de inversión SBS advierte: "Será clave que la tasa real corta eventualmente vuelva a niveles moderadamente positivos, de modo de robustecer los depósitos privados (cuyo stock en términos reales está prácticamente estancado desde hace un año) y la capacidad prestable de los bancos".
La explicación de los financistas es que todo se reduce a una cuestión de liquidez. Y, en particular, la crítica que se escucha hacia el gobierno es que, ante la alta volatilidad de las tasas de corto plazo, los bancos no cuentan con un horizonte de previsibilidad, lo que los lleva a tener que aumentar las tasas activas, para garantizarse el refondeo.
Desde el punto de vista de los bancos, la perspectiva oficial es que el negocio se normalizará en el corto plazo y que durante el año el volumen real del crédito crezca durante este año un 25%.
Pero, sobre todo, el mensaje que se intenta transmitir desde los bancos es que no hay motivos para pensar en una crisis de liquidez como la que caracterizó a momentos de crisis -como la emblemática implosión del 2001-. Por un lado, hay un altísimo nivel de encajes obligatorios en el BCRA, equivalente a la mitad de los depósitos. De hecho, muchos en el sistema financiero ven ese nivel de encajes como excesivo.
Y, además, el fondo de garantía Sedesa, al que las entidades aportan un 0.015% de los depósitos, conforman un colchón como para ahuyentar los fantasmas de una corrida.