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ALERTA

La economía está reaccionando peor a lo esperado en plena recta hacia la campaña electoral

Los últimos datos muestran señales de estancamiento y persistente incertidumbre entre Pymes y hogares sobre su futuro financiero inmediato
26/07/2026 - 09:00hs
La economía está reaccionando peor a lo esperado en plena recta hacia la campaña electoral

Puntos importantes

Checkbox Checked La actividad económica de Argentina retrocedió por segundo mes consecutivo en mayo (0,5% desestacionalizado), según el Indec.
Checkbox Checked Crecen sectores exportadores como minería (+15,7%) y agro (+4,6%), mientras industria (-5,6%) y comercio (-4,3%) caen.
Checkbox Checked La recuperación se concentra en pocas áreas, el consumo masivo y salarios no repuntan, siendo un desafío clave para el gobierno.

La mejora de sectores como la energía y el campo no alcanzan para dar vuelta a la actividad económica. Los números que presentó el Indec, respecto de mayo, dieron cuenta del segundo mes consecutivo de retroceso y que la mejora de marzo quedó aislada.

La economía volvió a mostrar, además, evidencias de que está partida. Con una clara división entre aquellos sectores más dinámicos -que acercan divisas pero no generan puestos de trabajo en forma masiva, como el agro, la energía y la minería- y los que sí son empleo intensivos, pero les siguen yendo mal, con la industria y el comercio al tope del ranking.

En definitiva, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) elaborado por el Indec, registró una caída del 0,5% respecto de abril en términos desestacionalizados, luego de que abril también retrocedió 1,5% frente a marzo.

En la comparación interanual, el crecimiento de mayo fue apenas del 0,2%, muy por debajo del 1,6% que había mostrado abril.

La economía está reaccionando peor a lo esperado

Lejos de consolidar una recuperación, la economía volvió a exhibir un comportamiento errático. Los datos oficiales muestran dos meses consecutivos de retroceso en la medición mensual y una fuerte desaceleración del crecimiento interanual.

La denominada "economía serrucho" parece haberse convertido en una característica del actual ciclo económico: pequeños avances seguidos por nuevas caídas, sin una tendencia firme de expansión.

El dato adquiere especial relevancia porque llega pocas horas después de que el viceministro de Economía, José Luis Daza, afirmara que comienzan a observarse "brotes verdes" en distintos sectores de la actividad. Sin embargo, los números oficiales muestran una realidad bastante más heterogénea.

Desde distintas consultoras económicas resaltaron que la dinámica viene "peor de lo esperado".

Gabriel Caamaño, director de Outlier, dijo que el "EMAE de mayo fue bastante peor de lo esperado. Claramente, la aceleración de la cosecha gruesa durante dicho mes no compensó el mal desempeño de los otros sectores. +0,2% interanual para la serie original y -0,5% mensual para la serie con ajuste estacional. El acumulado anual quedó con sólo 1,7% anual".

Caamaño arriesga, incluso, que los números del mes siguiente tampoco ayudan.

"Lamentablemente los datos primarios de junio son peores que los de mayo, pero dado que mayo sorprendió por la negativa, capaz compensa un poco. Se confirma que la actividad sigue corriendo muy por debajo de lo esperado, las expectativas van a seguir corrigiendo a la baja", sugirió.

En el mismo sentido opinó Gonzalo Carrera, de la consultora Equilibra: "La actividad vino peor a lo esperado en mayo. Pese al buen avance de la cosecha gruesa en el mes. La industria continuó cayendo, la intermediación financiera también y el comercio sigue estancado. La recuperación de la construcción y el crecimiento continuo de la energía/minería no alcanzaron para compensar", apuntó.

La recuperación de la economía existe, pero está concentrada en pocos sectores

Los sectores que más crecieron durante mayo fueron justamente aquellos vinculados con la producción primaria y la generación de divisas.

La minería avanzó 15,7% interanual, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta y el litio, mientras que agricultura, ganadería y silvicultura crecieron 4,6%. También sobresalió electricidad, gas y agua, con una mejora del 8%.

Se trata, precisamente, de los sectores sobre los cuales el Gobierno aposta buena parte de su estrategia económica: aquellos capaces de generar exportaciones, aumentar el ingreso de dólares y sostener la estabilidad cambiaria.

Pero el otro lado del mapa económico muestra una fotografía muy distinta.

La industria manufacturera volvió a caer 5,6% interanual y el comercio retrocedió otro 4,3%. Incluso la construcción, uno de los rubros que históricamente lideran las recuperaciones, apenas logró crecer 1,9%, una cifra que sugiere que encontró un piso pero todavía está lejos de iniciar un proceso vigoroso de expansión.

La nueva economía de Milei

La diferencia entre ambos grupos de actividades refleja con bastante precisión la nueva estructura que empieza a mostrar la economía argentina.

Por un lado aparecen los sectores exportadores, intensivos en capital y vinculados a los recursos naturales, que crecen de manera sostenida.

Por el otro permanecen rezagadas aquellas actividades que concentran la mayor parte del empleo urbano, dependen del consumo interno y explican buena parte del humor social.

Esa brecha ayuda a entender por qué muchas variables macroeconómicas exhiben mejoras mientras gran parte de la población todavía no percibe una recuperación en su economía cotidiana.

No es una contradicción.

Es la consecuencia de un modelo económico que, por ahora, logra asegurar dólares, pero todavía no consigue reactivar plenamente la demanda interna.

El propio informe del INDEC muestra que agricultura y minería aportaron la mayor parte del crecimiento del EMAE, mientras que industria y comercio fueron las actividades que más restaron al resultado general.

La fotografía coincide con otros indicadores que vienen describiendo la economía real.

Salarios y consumo corren de atrás

Los salarios todavía muestran dificultades para recuperar poder adquisitivo.

La morosidad en distintos segmentos del crédito continúa elevada, con niveles que no se veían en más de dos décadas.

Y ayer miércoles se conoció otro dato que refuerza esa tendencia: el consumo masivo volvió a caer en junio, esta vez un 2,7% interanual según la consultora especializada Scentia, prolongando una serie de resultados negativos que se mantiene durante todo el año.

En otras palabras, la desaceleración de la inflación —que en junio volvió a ubicarse en 1,9% mensual— y la estabilidad cambiaria todavía no alcanzan para traducirse en una mejora perceptible del consumo.

El desafío para Caputo

Ese es probablemente el principal desafío económico que enfrenta el Gobierno en la nueva etapa del programa.

El ministro Caputo había avisado que se vendrían "los mejores 18 meses de los últimos 20 años". Sin embargo, los datos oficiales muestran que esa promesa aún no encuentra respaldo en los sectores que más empleo generan.

Mientras tanto, la macroeconomía ofrece señales positivas. El superávit comercial continúa aportando dólares, Vaca Muerta incrementa su producción, la minería acelera inversiones y el agro vuelve a desempeñar un papel decisivo para el ingreso de divisas.

Esos pilares permiten imaginar una economía con mayor estabilidad financiera que la observada en años anteriores.

Pero estabilidad no necesariamente significa crecimiento generalizado.

Y allí aparece el principal interrogante político, de cara a las presidenciales de 2027.

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