CAMBIO EN EL NEGOCIO

Explotan las exportaciones de carne y supermercados de EE.UU. ya venden churrascos "made in Argentina"

Las ventas argentinas se quintuplicaron este año. Un bife en Estados Unidos cuesta el doble que en Buenos Aires. Curiosidades del negocio
Por Claudio Zlotnik
ECONOMÍA - 11 de Agosto, 2026

Una postal novedosa recorre las heladeras de las cadenas de supermercados estadounidenses. En las últimas semanas comenzó a aparecer la presencia de churrascos "made in Argentina".

Cadenas de supermercados de Nueva York, Boston y otras grandes ciudades estadounidenses ya disponen del producto argentino, destinado directamente al consumidor final.

Es la consecuencia visible de un cambio relevante que está atravesando el negocio de la carne.

Se quintuplican las exportaciones de carne argentina a Estados Unidos

Durante 2026, Argentina apunta a colocar alrededor de 100.000 toneladas de carne vacuna en Estados Unidos, frente a unas 20.000 toneladas que había vendido un año atrás. En otras palabras, el mercado estadounidense se prepara para recibir cinco veces más carne argentina que en el período anterior.

El salto forma parte del acuerdo alcanzado entre los gobiernos de Javier Milei y Donald Trump, que habilitó la ampliación de manera extraordinaria del acceso de la carne argentina al mercado estadounidense.

La cuota preferencial pasó de 20.000 a 100.000 toneladas para este año. Son 80.000 toneladas adicionales, que el Gobierno estimó que podrían representar unos u$s800 millones extra de exportaciones.

Ahora, Estados Unidos ya aparece como el tercer destino de la carne argentina y se convirtió, con esta ampliación, en uno de los mercados que más rápido está creciendo para los frigoríficos locales.

Qué carne le vende Argentina a Estados Unidos

Hay un dato que permite entender qué clase de negocio se está desarrollando entre ambos países, a la hora de hablar de la carne.

Lo primero que hay que aclarar es que la mayor parte de la carne que Argentina vende a Estados Unidos no es el bife que aparece en las góndolas de Boston o Nueva York.

El principal producto es la carne magra, de cortes de menor valor relativo, que se utiliza como materia prima para la industria de la alimentación. Una parte muy importante termina procesada para la elaboración de hamburguesas, un mercado de enorme escala en Estados Unidos.

El precio de referencia de esa carne ronda los u$s8.500 por tonelada. Es decir, unos u$s8,50 por kilo.

El negocio que empieza a verse en las góndolas es diferente. Allí aparecen cortes que llegan al consumidor con un precio muy superior. En una de las imágenes tomadas en un supermercado de Nueva York, por ejemplo, la libra de carne argentina se ofrece a u$s15,99. Ese valor representa aproximadamente u$s35,27 por kilo ($53.000 versus; el doble de lo que puede conseguirse en las góndolas argentinas).

Volviendo al valor del churrasco versus la carne molida exportadas hacia EE.UU, la diferencia entre ambos precios muestra que no se trata del mismo negocio: una cosa es la carne "picada" que se vende a la industria para ser utilizada como insumo y otra es el corte que llega terminado al consumidor estadounidense, después de atravesar toda la cadena comercial.

El consumo local de carne de vaca, para abajo

Detrás de esta explosión exportadora aparece una paradoja cada vez más evidente para la Argentina.

El país está vendiendo más carne en otros mercados -Estados Unidos, Europa e Israel- mientras modifica la forma en que come adentro.

La carne vacuna perdió poder en la mesa de los argentinos. No porque haya desaparecido el consumo de proteínas, sino porque el precio relativo de la carne empezó a pesar demasiado sobre los ingresos de los hogares.

Durante distintos momentos de los últimos años, la carne vacuna aumentó por encima de la inflación. El kilo de asado se incrementó 54% entre junio del año pasado y junio 2026. Mientras que el cuadril lo hizo en un 53%.

Y aunque en los últimos cuatro meses los valores mostraron mayor estabilidad, el consumidor ya había modificado sus hábitos.

La consecuencia es una transformación de la matriz de consumo: el pollo pasó a ocupar el primer lugar, la carne vacuna quedó en segundo y el cerdo ganó una participación cada vez mayor.

Es una modificación relevante porque durante décadas la carne vacuna fue el centro indiscutido de la dieta argentina. Ahora, para mantener el volumen de proteínas consumidas, los hogares están repartiendo el gasto entre distintas alternativas.

El cambio también explica otra postal que hasta hace poco parecía imposible: la llegada de carne vacuna brasileña a las góndolas argentinas.

El Gobierno abrió la importación de carne como una herramienta para ampliar la oferta y moderar la presión sobre los precios. Y el resultado empezó a verse con el ingreso de asado brasileño, además de otros cortes como cuadril y nalga.

La carne de Brasil dejó de ser entonces una curiosidad para convertirse en una alternativa concreta en el mercado local. Algo similar ocurre con el cerdo, donde la producción brasileña también ganó presencia en las góndolas argentinas.

La paradoja se completa cuando se miran los dos mercados al mismo tiempo.

En Estados Unidos, la carne argentina empieza a ocupar un lugar en las góndolas y el volumen exportado se multiplica. En Argentina, en cambio, el consumidor encuentra una oferta cada vez más diversificada y debe decidir entre carne vacuna, pollo, cerdo y, ahora también, cortes importados.

No es un dato menor para el modelo económico.

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