FMyA advierte por el consumo y proyecta que la inflación seguirá bajo presión

Se trata de la consultora FMyA. Pone el foco en la evolución de los precios pero, sobre todo, en los últimos registros de la "economía real"
Empleado de la industria trabajando en una planta

Un análisis elaborado por la consultora de Fernando Marull, FMyA concluyó que julio habría dejado un panorama de actividad "mixto, tirando a negativo", en continuidad con una tendencia que viene observándose desde comienzos de año: una economía que avanza a los saltos, con una suerte de "serrucho" en sus indicadores.

Actividad económica de julio muestra señales mixtas con caídas en construcción

El dato oficial de actividad de mayo había mostrado una caída mensual de 0,5%. Junio, a su vez, dejó señales contrapuestas: mientras la industria avanzó 0,9%, la construcción se desplomó 4,1%. Y los primeros indicadores de julio no permiten hablar todavía de una recuperación firme.

Hay algunos datos positivos. La recaudación vinculada a la actividad volvió a crecer por segundo mes consecutivo, aumentaron las importaciones provenientes de Brasil, mejoraron las ventas de CAME —una vez corregido el efecto estacional— y también mostraron una evolución favorable los patentamientos de motos.

Pero del otro lado de la balanza aparecen varios indicadores relevantes. El despacho de cemento cayó 8,1% interanual, el Índice Construya retrocedió 6,5%, la producción de autos bajó 16% y las exportaciones a Brasil mostraron una fuerte contracción. También cayó el crédito al consumo.

Y hay un dato particularmente significativo para medir el pulso de la demanda interna: las ventas minoristas relevadas por CAME cayeron 3,8% interanual en julio, después de haber registrado una suba de 0,9% en junio.

El cuadro se completa con los patentamientos de autos, que descendieron 28,1% interanual, y con un stock de crédito al consumo que también mostró una caída significativa.

La inflación de julio interrumpió la tendencia a la baja al subir al dos coma uno por ciento

La lectura de la consultora es que, más allá de cuál termine siendo el resultado definitivo de julio, desde comienzos del año se viene observando este comportamiento de "serrucho". Es decir, meses o sectores con mejoras que son seguidos por retrocesos, sin que todavía aparezca una tendencia sólida y generalizada de expansión.

La expectativa, de todos modos, es que el segundo semestre sea mejor que el primero. El supuesto es que los ingresos y el consumo vayan recuperándose gradualmente con sueldos que le ganen a la inflanción y que la economía pueda cerrar 2026 con un crecimiento del PBI cercano al 3%.

Informe de la consultora FMyA advierte un freno en el consumo de julio

Julio tampoco fue un mes sencillo para la estrategia de desinflación del Gobierno. El IPC nacional subió 2,1%, frente al 1,9% de junio, interrumpiendo tres meses consecutivos de desaceleración. La inflación acumulada en los primeros siete meses del año llegó a 19,3% y la variación interanual alcanzó 33,8%.

La particularidad es que el problema no estuvo solamente en los precios regulados. Los alimentos aceleraron con fuerza, desde 1,3% en junio hasta 2% en julio, mientras que los estacionales aumentaron 4,5%. La inflación núcleo, que permite observar mejor la dinámica subyacente, también se aceleró: pasó de 1,6% a 1,8%.

Esto no significa que la desinflación se haya terminado. Pero sí muestra que llegar al famoso "dos por ciento" no implica necesariamente haber resuelto el problema.

La mirada hacia agosto es algo más optimista. El indicador de alta frecuencia de la consultora muestra que durante la segunda semana del mes los alimentos aumentaron 0,4% semanal, por debajo del 0,5% de la semana anterior. Con una menor presión de los precios estacionales y pese a que los regulados continúan subiendo, la estimación apunta a una inflación mensual de alrededor de 1,9%.

En otras palabras, el escenario que empieza a delinearse es bastante más complejo que el de una economía simplemente "recuperándose".