Después de poner a Argentina como ejemplo, Bessent sufre un revés del mercado financiero
Puntos importantes
La hostilidad entre el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y los inversores del mercado financiero global está llegando a un punto máximo. Y, aunque no participe en esa pulseada, uno de los más preocupados es el ministro argentino de economía, Toto Caputo.
El motivo es simple: si a Bessent le sale mal su jugada, quedará en duda la disposición del US Treasury para ayudar a Argentina si el año próximo se repitiera una turbulencia financiera al calor de la campaña electoral. De hecho, hasta hay inversores que ponen en duda que Bessent siga en su cargo de aquí a un año.
Bessent habló dio el martes una conferencia en una universidad, en la cual afirmó ahora "yo soy la banca". La frase es bien elocuente para cualquiera que haya jugado al poker: alude a que él tiene mejores cartas que sus adversarios, o sea que cualquier inversor que quiera apostar en su contra lleva las de perder. Y se refería a la intervención estadounidense para frenar la corrida cambiaria contra el yen japonés.
A EE.UU. le interesa que el yen no se deprecie, porque una devaluación implicaría una suba en las tasas de interés de Japón. Pero, sobre todo, porque Japón es el principal inversor de deuda estadounidense: tiene u$s1,117 billones en bonos -una cifra que equivale al 12% de la deuda total de Estados Unidos en manos de extranjeros-. Para tener una referencia, la cifra es un 60% más que el PBI de Argentina.
Si Japón decidiera desprenderse de esos bonos, provocaría una caída de su valor en el mercado, lo cual es lo mismo que decir que aumentaría su tasa de retorno. En consecuencia, más caro le resultaría a Bessent endeudarse, porque los inversores le pedirán una mayor tasa de interés.
Entonces, Bessent adoptó una agresiva estrategia: salió al salvataje de la moneda japonesa y, al mismo tiempo, triplicó el ritmo de compra de los propios bonos del Tesoro, para hacerlos subir de precio. Y, mientras hacía esas jugadas, le advirtió a los fondos de inversión que no les convenía apostar en su contra, porque él tenía "información asimétrica, desde dentro de Japón".
El funcionario dio a entender que ya sabía anticipadamente la decisión que comunicará el 18 de septiembre el Bank of Japan, que debe decidir si mantendrá o subirá su tasa de interés.
Argentina, el caso líder de Bessent
¿Por qué le importa esta situación a Argentina? Para empezar, claro, porque según cómo se resuelva la pulseada quedará determinado si se encarece el crédito a nivel global, y si se mantiene o disminuye el flujo de capitales hacia las economías latinoamericanas.
Pero, sobre todo, porque Bessent habló expresamente de la situación económica argentina. Para justificar por qué está llevando a cabo su operación de salvataje del yen, les recordó a los inversores que ya el año pasado había hecho una apuesta por el peso argentino, y que salió ganando.
Claro está que Argentina no tiene la influencia de Japón en las finanzas globales, pero Bessent planteó el tema desde un punto de vista geopolítico. Y justificó el uso del nuevo "fondo de estabilización".
"Creo que puedo usar el balance de Estados Unidos para nuestra política exterior. Tenemos un objetivo, que es la creación de alianzas en el hemisferio occidental. Argentina fue el primer caso, y a mi entender el presidente Milei tenía políticas sólidas, pero la oposición estaba usando el mercado de capitales para crear un pánico y provocar una crisis cambiaria", describió Bessent.
Y dijo que, por la vía de comprar pesos, lo que hizo fue "tenderle un puente al gobierno argentino para ayudarlo a ganar la elección, y en esa operación le hicimos ganar plata al gobierno de Estados Unidos".
Bessent se expone a la crítica interna
Es una frase que está destinada a exacerbar las críticas internas, en el sentido de que el secretario del US Treasury ponía en riesgo recursos de los contribuyentes estadounidenses para ayudar a gobiernos de derecha pero, sobre todo, como salvataje para fondos de inversión amigos. Esa había sido la principal acusación por parte del partido Demócrata cuando puso en práctica su ayuda para con Milei.
Y es, nuevamente, la crítica que se le hace internamente por el salvataje del yen japonés. Esta vez el monto comprometido fue cinco veces más caro que el swap con Argentina, porque la inversión conjunta entre EEUU y Japón fue de casi u$s100.000 millones.
Quien lideró las críticas fue la senadora demócrata Elizabeth Warren, la misma que había liderado el cuestionamiento de la asistencia del Treasury al Banco Central argentino, y a quien Bessent calificó como "american peronist".
Bessent argumenta que el salvataje del yen no le costará dinero, como tampoco le hizo perder dinero su intervención con el peso argentino. Pero, además, sostuvo que gracias a que Milei ganó las elecciones legislativas, luego hubo una ola de victorias electorales de gobiernos de derecha pro-mercado en Chile, Colombia, Ecuador y Bolivia.
Los fondos desafían a "la banca"
El problema para Bessent es que el mercado parece decidido a tomarle la palabra y desafiarlo. De momento, al secretario del Tesoro le está yendo bien en Japón, donde la paridad cambiaria cayó debajo de los 150 yenes por dólar -el precio más bajo en seis meses-.
Sin embargo, persisten las dudas respecto de cuál sea la actitud del Bank of Japan. Si se decide una suba de tasas, eso terminaría con el "carry trade" y habría una masiva venta de bonos estadounidenses.
Y este escepticismo se vio reflejado en la reacción de los inversores luego de que Bessent anunciase una recompra de bonos por u$s6.000 millones. Se suponía que eso subiría el precio de los bonos -es decir, haría caer la tasa de interés-. Sin embargo, ocurrió lo contrario: el rendimiento del Treasury bond a 10 años subió hasta 4,837%, el valor más alto en tres años.
Y, lo que es peor, el comentario entre los analistas es que Bessent no solamente tiene a los fondos de inversión apostando en su contra, sino también a la propia Reserva Federal, que está dando señales de querer subir la tasa de política monetaria, todo lo opuesto a lo que quiere la administración Trump.
Milei festeja, los inversores se preocupan
En Argentina, los operadores del mercado están siguiendo el tema con atención. Y no hay un clima de optimismo, porque la percepción es que no se resolverá el problema de fondo, que es el déficit fiscal americano. De hecho, hay acusaciones de que Bessent usa el Tesoro como un fondo inversor de riesgo.
"El mercado le está diciendo al Tesoro que u$s6.000 millones no alcanzan. Y eso es mucho más importante que el anuncio de Bessent, ojo", advirtió Marcelo Trovato, manager de Pronóstico Bursátil.
En la misma línea, Franco Tealdi, gerente de la firma IEB Córdoba, calificó la inversión de Bessent como "una gotita en el desierto".
Por su parte, Javier Timerman, jefe de un fondo inversor basado en Nueva York, sentenció: "Querer llevarse puesto al mercado es, realmente, no entender nada. No puede terminar bien".
Otros expertos del mercado intuyen que el plan de Bessent obedece a una necesidad de corto plazo, y ven paralelismos con la historia reciente local. "En Argentina se ha hecho varias veces lo de emitir corto (a tasa más barata) para pagar lo de largo (con tasa más cara). O ajustan un poco al fisco (se están rehusando hace rato a hacerlo) o se viene la impresora masiva para pagar", afirma Federico Forte, economista de BBVA Research.
¿Y qué dice el gobierno argentino? Javier Milei festejó la mención de Bessent durante su conferencia, que replicó en las redes junto con su clásico eslogan "fenómeno barrial".
Pero lo que está viendo el mercado es que, detrás de los elogios de Bessent, se oculta un riesgo. Si la apuesta con el yen y con la recompra de bonos sale mal, el secretario del Treasury quedará muy mal parado, y la frase "ahora yo soy la banca" se transformará en un boomerang.
En esa situación, será mucho más difícil la justificación política de un nuevo salvataje para el peso argentino en caso de que el año que viene, en plena campaña electoral, se repita una corrida cambiaria. Eso es, de hecho, lo que la mayoría de los economistas creen que ocurrirá, dado el ritmo al que los ahorristas están incrementando sus compras de dólares.
En su último viaje a la cumbre de ministros del G20, Caputo se ocupó de enviar señales tranquilizadoras, sobre todo tras su encuentro con Bessent. Su objetivo era recordar que sigue vigente la línea swap con el BCRA por u$s20.000 millones, y que eso haría innecesario salir a colocar deuda. Sin embargo, se filtró que hay negociaciones para conseguir nuevos créditos para cancelar deudas ante el exigente calendario de 2027.