Día del Maestro: la enorme diferencia entre los sueldos docentes según la provincia

Los salarios de los docentes acumulan fuertes pérdidas reales desde 2023 y existe una brecha de más de $1,5 millones entre provincias
Día del Maestro: la enorme diferencia entre los sueldos docentes según la provincia

El salario de un docente argentino puede cambiar de manera sustancial según la provincia en la que trabaje. Para un maestro de grado con 10 años de antigüedad, la diferencia entre las jurisdicciones con mayores y menores remuneraciones supera los $1,58 millones brutos mensuales.

Los datos corresponden al relevamiento más reciente de la Secretaría de Educación de la Nación, realizado en junio de 2026. Neuquén aparece en el primer lugar, con $2.521.570, mientras que Mendoza registra $935.450.

La brecha implica que, frente a un mismo cargo y antigüedad, un trabajador puede percibir casi tres veces más dependiendo de dónde ejerza.

El escenario salarial se da además en un contexto de pérdida generalizada del poder adquisitivo. Para un maestro de grado de primaria, con jornada simple y una década de antigüedad, el ingreso de bolsillo pasó de $1.541.860 en septiembre de 2023 a $1.081.158 en junio de 2026, calculado a valores constantes de junio de este año.

La diferencia equivale a unos $460.700 mensuales y representa una caída cercana al 30% en términos reales.

Sueldos docentes: qué provincias pagan más de $1,8 millones y cuáles menos

Después de Neuquén, el ranking salarial está encabezado por Santiago del Estero y Santa Cruz, ambas con remuneraciones superiores a $1,8 millones. Tierra del Fuego y Córdoba también se encuentran por encima de los $1,6 millones.

En el extremo inferior aparecen nueve jurisdicciones con salarios menores a $1,2 millones:

  • Buenos Aires
  • San Luis
  • Tucumán
  • Jujuy
  • Entre Ríos
  • Catamarca
  • La Rioja
  • Misiones
  • Mendoza

La evolución salarial en los últimos 12 meses fue dispar:

  • Santiago del Estero: registró la mayor recomposición interanual, con una suba del 106,1%.
  • Corrientes: quedó en segundo lugar, con un incremento del 56,8%.
  • Catamarca, Tucumán y San Juan: tuvieron aumentos superiores al 40%.

En el otro extremo, Chaco registró la menor recomposición, con 6,8%. También quedaron entre las provincias con menores aumentos:

  • Tierra del Fuego
  • San Luis
  • Mendoza
  • Salta

Los porcentajes deben analizarse teniendo en cuenta la composición de cada remuneración, ya que algunas provincias incorporaron sumas extraordinarias durante el período. Además, una suba porcentual elevada no necesariamente alcanza para colocar a una provincia entre las de mejores salarios si el punto de partida era considerablemente inferior.

Cuánto cayó el poder adquisitivo de los docentes

La pérdida salarial no comenzó en 2026. Según CTERA, el salario docente acumula un retroceso real cercano al 30% desde 2015. El sindicato calcula que sería necesaria una recuperación del 42% en términos reales para volver al poder adquisitivo registrado en junio de aquel año.

El deterioro también resulta evidente al comparar el período iniciado en septiembre de 2023. En el caso del maestro de grado tomado como referencia, la remuneración real cayó cerca de un tercio en menos de tres años.

La situación salarial se produjo en paralelo con una reducción del financiamiento educativo y con un cambio en la distribución de responsabilidades entre el Estado nacional y las provincias.

Las provincias asumieron una mayor parte del financiamiento

La participación nacional en el sostenimiento de la educación se redujo durante los últimos años.

Un estudio elaborado por el IIEP UBA-CONICET y OGECyT-IGEDECO señala que en 2024 la Nación aportó el 20,1% del gasto educativo consolidado, frente al 26,8% de 2023.

En consecuencia, las provincias pasaron a representar el 79,9% del financiamiento.

Ese cambio resulta relevante para los salarios porque las posibilidades de recomposición quedan más vinculadas con la situación fiscal de cada jurisdicción. Las diferencias entre provincias, por lo tanto, no dependen únicamente de las decisiones salariales, sino también de los recursos disponibles para sostener el sistema.

Qué pasó con el presupuesto educativo

La menor participación nacional también se refleja en las cuentas públicas.

Durante 2024, la función Educación y Cultura sufrió una caída real del 43,2%, de acuerdo con el informe del IIEP UBA-CONICET y OGECyT-IGEDECO. En 2025 volvió a retroceder 7,9%, con una reducción acumulada del 47,7% en esos dos años.

Para 2026, el crédito vigente al 30 de mayo proyectaba otra disminución real del 12,7%. Si esa previsión se concreta, serían tres años consecutivos de retroceso.

En términos del producto, el gasto nacional destinado a Educación y Cultura pasó de representar el 1,41% del PBI en 2023 al 0,86% en 2024.

CTERA calcula que durante 2026 el gasto educativo consolidado representará alrededor del 4,1% del PBI, frente al 5,2% de 2023. La inversión nacional en Educación y Cultura, en tanto, pasó del 1,42% al 0,79% del producto.

Recortes en áreas clave de educación

El ajuste no tuvo el mismo impacto sobre todos los componentes del presupuesto educativo. Desde 2023, el Presupuesto de la Administración Pública Nacional acumula una baja real del 34,4%, mientras que Educación y Cultura tuvo una reducción del 45,9%.

Las partidas para Educación Obligatoria presentan una caída real del 77%. En infraestructura educativa, el retroceso alcanza el 95,8%.

Durante los primeros siete meses de 2026, Educación y Cultura recibió un incremento nominal del 15,9% frente al presupuesto inicial. Sin embargo, Educación Obligatoria tuvo un recorte adicional del 4,4% y los fondos para Infraestructura Educativa disminuyeron otro 54%.

Los programas de la Secretaría de Educación, sin considerar las universidades, tienen asignaciones para este año que son 79,2% menores en términos reales que las de 2023.

La ejecución presupuestaria también muestra diferencias respecto del cronograma previsto. En julio de 2026 se había utilizado el 43,8% de los recursos anuales correspondientes a los programas de la Secretaría de Educación, cuando para ese momento debería haberse ejecutado aproximadamente el 58%.

El impacto del fin del FONID

El esquema de financiamiento docente también cambió a partir de la discontinuidad del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) desde 2024.

El fondo había funcionado como un mecanismo nacional de complemento para los salarios de los docentes provinciales. A esto se suma que el Fondo de Compensación Salarial no registró ejecución durante 2025 ni en lo que va de 2026.

La paritaria nacional docente también tuvo modificaciones y otorgó un papel mayor al Consejo Federal de Educación. La combinación de estos cambios dejó una mayor proporción de la discusión salarial en manos de las provincias.

En consecuencia, las diferencias de recursos entre las jurisdicciones tienen una incidencia cada vez mayor sobre los ingresos de los trabajadores de la educación.

Qué diferencia hay entre las provincias

La situación fiscal de cada jurisdicción se convirtió así en uno de los factores centrales para explicar el mapa salarial. El gasto por estudiante y el porcentaje del presupuesto provincial destinado a educación no muestran necesariamente el mismo comportamiento.

  • CABA, por ejemplo, destinó $3,4 millones por alumno durante 2024, aunque la educación representó el 18,2% de su gasto público, uno de los porcentajes más bajos del país.
  • Buenos Aires y Salta asignaron cerca o más del 30% de sus presupuestos al área educativa, pero sus niveles de gasto por estudiante estuvieron por debajo del promedio nacional.

Las provincias patagónicas presentan una situación diferente, ya que combinan mayores recursos por alumno con una participación elevada de la educación dentro de sus presupuestos.

Universidades nacionales: cuánto perdieron los salarios

El conflicto salarial también se extiende al sistema universitario. Los trabajadores de las universidades nacionales acumulan una pérdida real del 22,2% desde noviembre de 2023. Para recuperar ese deterioro y alcanzar los objetivos previstos en la Ley de Financiamiento Universitario, los salarios deberían aumentar 33,5% en términos reales.

A esto se suma la deuda salarial acumulada desde octubre de 2025, que equivale a 3,2 salarios de agosto de 2026, sin contabilizar intereses ni punitorios.

El acuerdo vigente contempla un incremento del 3% en octubre. Si la inflación se ubica en línea con la proyección del REM del Banco Central, la pérdida de poder adquisitivo alcanzaría el 25,1%.

La comparación con otros trabajadores también marca diferencias. Desde noviembre de 2023, el sector público en general acumula una pérdida real del 16,6%, mientras que entre los trabajadores privados registrados el retroceso es del 3,5%.

El nuevo esquema de financiamiento educativo

La reducción de la participación nacional abrió además una discusión sobre cómo se distribuyen los recursos y qué papel ocupa el Estado en el sistema.

El informe del IIEP UBA-CONICET y OGECyT-IGEDECO registra una mayor presencia de mecanismos orientados a la demanda, entre ellos vouchers, becas y subsidios para familias, junto con un mayor respaldo a la educación privada.

El programa de vouchers alcanzó a 830.000 estudiantes en 2024 y a 504.808 durante 2025. De acuerdo con los investigadores, estas cifras todavía no configuran un sistema generalizado de vouchers.

Otro cambio aparece en el Presupuesto 2026, que eliminó la referencia histórica al objetivo de asignar el 6% del PBI a educación.

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