Vaca Muerta y el agro son máquinas de generar dólares y 2026 marcará récord exportador

La conflictividad en Medio Oriente sostuvo al petróleo, mientras el agro también registra precios altos. El superávit superará los u$s25.000 millones
Vaca Muerta y el agro son máquinas de generar dólares y 2026 marcará récord exportador

Los altos precios del petróleo y de los productos agrícolas volvieron a generar las condiciones para un boom exportador y un saldo comercial mensual por encima de los u$s2.000 millones. Y todo indica que se cumplirá el pronóstico oficial de cerrar el año con exportaciones totales con un récord demás de u$s100.000 millones, y un superávit de la balanza comercial en torno a u$s26.000 milllones.

Lo más llamativo es que estos números se dieron aun cuando la exportación petrolera de este mes refleja el momento de julio, cuando la expectativa de un acuerdo por la reapertura del estrecho de Ormuz había llevado la cotización del crudo Brent al entorno de u$s80. Ese era el nivel en el que los analistas creían que se estabilizaría el precio global del petróleo, hasta que la evidencia de las dificultades en Medio Oriente llevó nuevamente la cotización del barril por encima de u$s100.

Como hay un desfasaje de dos meses entre el momento en que se pacta el precio y el momento en el que efectivamente se produce la venta, recién en octubre y noviembre se verá reflejada en la estadística argentina esa cotización récord.

Por consiguiente, es alta la probabilidad de que sobre fin de año sea más voluminoso el aporte de dólares del rubro petrolero en la balanza comercial. Con u$s1.494 millones, el ingreso por exportación de petróleo de agosto es alto, pero todavía tiene margen para crecer, si se tiene en cuenta que en mayo, cuando el conflicto estaba en su apogeo, se había registrado u$s1.745 millones.

La comparativa con el año pasado es elocuente: el ingreso petrolero fue un 42% en agosto de este año, lo cual se logró por una combinación de aumento de 12% en las cantidades exportadas y una suba de 27% en los precios.

El agro aporta regularidad y suma dólares

En cuanto al agro, las cifras también fueron positivas. Se está constatando el fenómeno de una exportación más regular a lo largo de todo el año, sin los característicos picos y caídas estacionales.

Así, la venta de productos primarios de origen agrícola sumó u$s1.731 millones, no muy lejos de los u$s1.886 millones que se habían registrado en junio, plena temporada de venta de la cosecha gruesa.

La comparación con el año pasado carece de sentido porque 2025 fue, en notorio contraste, un año de violentas subas y bajas en los niveles de exportación. Esto había ocurrido por el régimen de incentivo con rebaja de retenciones que rigió hasta junio del años pasado. Esto llevó a una acumulación de los embarques sobre mediados de año. Luego hubo el consabido efecto del "día después", con un brusco bajón en las ventas.

Y en septiembre se produjo el "tax holiday" que llevó a cero las retenciones a la soja para permitir el ingreso acelerado de u$s7.000 millones, en plena turbulencia cambiaria previa a las elecciones. Pero el ministro de economía, Toto Caputo, se comprometió con su colega estadounidense, Scott Bessent, a no repetir los períodos de incentivo exportador, que generaban una distorsion en el comercio internacional al punto de que generaban protestas de los farmers estadounidenses.

Esta situación implica que, para este año, también ocurrirá algo anómalo: no se prevé el típico bajón exportador agrícola del último cuatrimestre, sino que se podría mantener la regularidad. Y no solamente porque haya un stock importante todavía disponible para la venta, sino porque los precios del mercado internacional suponen un incentivo adicional. En las últimas semanas, la tonelada de soja en Chicago trepó hasta u$s484, unos u$s100 por encima del promedio del año pasado.

¿Se puede mantener la bonanza?

Estos números positivos en la balanza comercial fueron la base sobre la que se elaboró el optimista presupuesto 2027, que prevé el mantenimiento del superávit en la cuenta corriente y, por consiguiente, una garantía de calma cambiaria en plena campaña electoral.

Pero claro, el gran interrogante es si los excelentes precios del mercado global -con el mejor nivel de términos de intercambio para Argentina en varias décadas- seguirán vigentes el año próximo o si se tratará de un fenómeno de corto plazo.

La principal duda está vinculada al petróleo, muy influenciado por cuestiones geopolíticas. Si se reencaminan las negociaciones de paz y se reabre el estrecho de Ormuz, entonces los analistas ven probabilidades de que la cotización del barril de crudo baje desde su nivel actual de tres dígitos, otra vez al entorno de u$s85. Desde ya que no implicaría una situación de crisis para Argentina, pero será difícil pensar en una exportación petrolera de u$s1.700 millones, como la que se registró en mayo pasado.

También juega el factor financiero, que está siendo observado con atención luego de la suba de tasas de interés resuelta por la Reserva Federal. Si el panorama de 2027 es de un dólar más apreciado, entonces podría darse el típico movimiento inverso, por el cual cae el precio de las materias primas, incluyendo las del agro.

Importaciones, sin reacción

La otra "pata" que permite el holgado superávit comercial es un nivel de importaciones relativamente bajo. En realidad, no es que los u$s6.696 millones comprados en agosto sean una cifra despreciable, pero resulta una cifra modesta en relación al potencial de importación.

Y eso, según los economistas, es el reflejo del estancamiento que se sigue registrando en varios sectores que producen para el mercado interno. La industria manufacturera es el caso típico, con una capacidad ociosa en las fábricas por encima del 40%, que en los casos más críticos, como el sector metal mecánico, supera el 60%.

A primera vista, podría parecer que la situación de freno en la inversión no es tan grave, porque las importaciones de bienes de capital tuvieron un leve aumento de 3% en agosto. Sin embargo, cuando se pone la lupa sobre la composición de esas compras, aparece la realidad en toda su crudeza. Ese número se explica porque las maquinarias subieron de precio un 6%. De manera que la cantidad real de bienes de capital importados por la industria tuvo una merma interanual de 3%.

Los analistas mantienen su regla de "tres a uno", que indica que para que la economía se expanda un 1% del PBI, es necesario que las importaciones crezcan al 3%. El gobierno afirma que esa regla ha quedado desactualizada, por la vigencia de un nuevo modelo en el que hay nuevos sectores dinámicos en la economía argentina. Pero lo cierto es que, con importaciones en torno de los u$s76.000 millones para este año, se registrará un crecimiento del PBI modesto, de 2%, contra una previsión original de 4,5%.