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iProfesional | Economía

El pollo supera a la carne vacuna en consumo y alcanza los 49,4 kilos por habitante

Un informe privado revela que el pollo alcanzó 47 kilos por habitante y superó a la carne vacuna, que cayó a su menor oferta desde 1990

02/10/2026
Actualizado 11:17hs

La relación entre las principales carnes que consumen los argentinos cambió durante el último año. El pollo alcanzó los 47 kilos por habitante, ligeramente por encima de los 46,7 kilos de carne vacuna, mientras que el cerdo llegó a 20,1 kilos.

El dato surge de un informe de Fundación Mediterránea-Ieral, que identifica una diferencia importante respecto de lo ocurrido en años anteriores: el avance de la carne aviar no estuvo impulsado principalmente por un aumento de su consumo, sino por el retroceso de la carne vacuna.

La evolución de los precios aparece como uno de los factores determinantes. Los cortes bovinos atravesaron fuertes aumentos entre fines de 2025 y comienzos de 2026 y posteriormente permanecieron en valores que el estudio calificó como "elevados en términos históricos".

Consumo de pollo: llegó a 49,4 kilos por habitante y superó a la carne vacuna

Las estimaciones privadas también muestran el cambio en los hábitos alimentarios. El Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) calculó que el consumo anualizado de pollo llegó a 49,4 kilos por habitante en julio, también por encima del correspondiente a la carne vacuna.

En paralelo, el mercado bovino enfrentó una situación diferente: hubo menos animales disponibles, cayó la faena y la producción disminuyó. Esa combinación redujo la cantidad de carne que quedó para abastecer al mercado argentino.

El trabajo elaborado por Juan Manuel Garzón y Franco Artusso ubica justamente en esa menor disponibilidad uno de los principales elementos detrás de la evolución reciente del sector.

Qué pasó con la oferta de carne vacuna

La producción por habitante descendió desde 69 hasta 64,6 kilos, una contracción del 6,4%. Al mismo tiempo, las exportaciones avanzaron de 18,6 a 19,4 kilos por habitante, con una variación positiva del 4,1%.

El informe considera que este movimiento contribuyó a reducir todavía más el volumen disponible para los consumidores argentinos, "profundizando la reducción de la oferta destinada al mercado local".

Las importaciones crecieron con mucha mayor intensidad en términos porcentuales. Pasaron de 0,3 a 0,9 kilos por habitante, lo que representa un incremento del 172,1%.

Sin embargo, ese aumento partió de una base muy baja. La carne ingresada desde otros mercados todavía equivale a menos del 1,5% de la producción y no alcanzó para compensar completamente la combinación de menor producción y mayores exportaciones.

El resultado fue un nuevo mínimo para la disponibilidad de carne vacuna destinada al mercado interno. Entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, la oferta se ubicó en 46,2 kilos por habitante, el registro más bajo de toda la serie 1990-2026.

Respecto de los doce meses previos, la reducción fue del 9%, equivalente a 4,6 kilos menos por habitante.

La carne vacuna sigue en niveles altos de precio

La menor disponibilidad tuvo lugar mientras los valores de los cortes bovinos permanecieron elevados.

En agosto de 2026, una canasta de 18 cortes registró un precio promedio al consumidor de $17.871 por kilo. Al analizar ese valor en términos reales, es decir, descontando la inflación, se observa que estuvo 10,1% por debajo del máximo de marzo.

Pero la comparación con otros períodos muestra que todavía se encontraba por encima de los valores habituales. El precio real fue 13,3% superior al de agosto de 2025 y 30,3% mayor que el promedio de las últimas dos décadas para ese mes.

El informe ubicó así a agosto dentro de un período excepcional para el precio de la carne bovina: "De hecho, agosto de 2026 ocupa el primer puesto en el ranking de los veintiún agostos más caros del período 2006 – 2026".

Los autores vinculan esta evolución con "un escenario de menor oferta en el mercado local", asociado a una menor disponibilidad de hacienda, un incremento en el precio del kilo vivo y una reducción de la faena.

De esta manera, el cambio en el liderazgo del consumo entre pollo y carne vacuna no se explica únicamente por una mayor presencia de la carne aviar. También refleja el efecto combinado de precios elevados, menor producción y una oferta interna de carne bovina que alcanzó su nivel más bajo de las últimas décadas.