El súper Niño pone en alerta a las mineras por el clima extremo en la Cordillera
Por evacuaciones y retrasos, las intensas nevadas en los Andes ponen a prueba la rentabilidad de yacimientos como Veladero, Los Azules y Vicuña
El clima extremo de alta montaña tiene a maltraer a las mineras esta temporada. Y no es para menos, porque se trata de condiciones de tiempo prácticamente sin antecedentes recientes. Es que las intensas y prolongadas nevadas registradas durante la temporada invernal en la cordillera sanjuanina -con acumulaciones récord que superaron los 3 y 5 metros de nieve en zonas altas- abrieron un debate clave en la industria: ¿cuánto dinero pierde la minería cada vez que un temporal bloquea la cordillera?
El número final se conocerá tarde o temprano, porque por ahora la mira de las operadoras está puesta solo en sortear el problema para no "parar la máquina" y seguir adelante con una actividad que se había desacostumbrado a estos temporales que paralizan casi todo y que obligan a trabajar mirando los reportes de las estaciones meteorológicas.
El Niño desafía a las mineras: operan bajo nieve
El caso más representativo del impacto inmediato se da en la minería en producción, cuyo exponente central en la provincia es la mina de oro Veladero (operada por los gigantes Barrick Gold y Shandong Gold). Cuando un temporal blanco de magnitud golpea la alta cordillera, los caminos de acceso requieren mantenimiento extra al igual que las rutas internas que quedan tapadas bajo metros de nieve. Esto obliga a las mineras a activar protocolos de repliegue y seguridad.
Aunque las plantas procesadoras pueden mantener cierta operatividad con insumos en campamento, la extracción en el rajo (pit)a cielo abierto muchas veces se paraliza por falta de visibilidad y riesgo de congelamiento de maquinaria pesada.
Un solo día de baja o nula actividad implica cientos de miles de dólares en volumen no procesado que se desplaza en el calendario financiero de la compañía.
El mantenimiento de campamentos mineros en alta cordillera bajo temporales récord se convierte en una carrera logística extremadamente costosa. Durante los momentos más críticos del invierno, el bloqueo terrestre obligó a las mineras a replantear los esquemas de trabajo y de turnos.
Despejar más de 100 kilómetros de caminos de cordillera requiere el uso continuo de tractores bulldozer, orugas y barrenieves operando las 24 horas. El consumo de combustible diésel especial para alta montaña y el desgaste acelerado de la flota representan millones de pesos extra por jornada operativa.
Retraso en campañas de exploración y pérdida de la "ventana de verano"
Si en las minas en producción la nieve resta margen de ganancia, en los grandes proyectos en fase de exploración y factibilidad (como Los Azules, Altar o el distrito Vicuña) la afectación golpea directamente al cronograma de inversión.
En la alta montaña sanjuanina, las empresas suelen operar con una "ventana de trabajo" que va aproximadamente de septiembre a mayo. Los temporales extraordinarios acortan drásticamente esa ventana.
En proyectos de cobre como Los Azules, la enorme cantidad de nieve acumulada pospone la apertura de huellas hasta pleno verano (enero o febrero en casos extremos), reduciendo la campaña de perforación a solo un par de meses.
Mantener a equipos de geólogos, perforadoras contratadas y personal de soporte en stand-by implica pagar costos fijos diarios sin generar datos de perforación ni avances en los estudios de prefactibilidad.
Aun así, la industria minera internacional asume este "impuesto climático" como parte de las reglas del juego de operar en una de las franjas geológicas más ricas del planeta. En el balance final, el valor del cobre, el oro y el litio alojados en la Cordillera de los Andes sigue compensando con creces los millones de dólares que el invierno sanjuanino exige para dejar trabajar.