Arriazu explicó por qué la compra de dólares del BCRA limita el crecimiento económico

El economista dijo que el país podría crecer más del 5% anual, pero la acumulación de divisas limita la expansión. ¿Persiste la desconfianza?
Economista Ricardo Arriazu

Puntos importantes

Checkbox Checked Para el economista, las compras del BCRA limitan el crecimiento potencial de Argentina.
Checkbox Checked La desconfianza y falta de credibilidad son obstáculos centrales.
Checkbox Checked El país tiene enorme potencial en energía, minería y agro.

La Argentina tiene condiciones para crecer a un ritmo superior al 5% anual, pero la economía permanece estancada cerca del 2%. Para Ricardo Arriazu, uno de los economistas más escuchados por el Gobierno, una de las principales razones detrás de esa brecha es la política de acumulación de reservas del Banco Central (BCRA), cuya demanda de dólares, según advirtió, termina limitando la expansión de la actividad.

El fundador de Arriazu Macroanalistas expuso su diagnóstico durante el 31° Simposio Internacional de Economía, organizado por Amigos de la Universidad de Tel Aviv en Buenos Aires. Allí destacó las oportunidades que ofrecen el campo, la energía y la minería, aunque cuestionó la estrategia monetaria oficial en un contexto en el que el país busca fortalecer sus reservas internacionales.

"La explicación está en demasiadas compras de reservas por parte del Banco Central", sostuvo Arriazu, al explicar por qué la economía argentina no logra aprovechar plenamente las condiciones favorables que, a su juicio, permitirían acelerar el crecimiento.

Ricardo Arriazu cuestionó la estrategia del BCRA para acumular reservas

La advertencia del economista se produjo mientras el Banco Central aceleraba sus intervenciones en el mercado cambiario. Hasta el lunes, la entidad que conduce Santiago Bausili había comprado u$s1.001 millones, más del doble de lo adquirido durante todo septiembre, y acumulaba u$a15.569 millones desde enero. El Gobierno proyecta que las adquisiciones alcancen los u$s20.000 millones antes de fin de año.

Las compras tienen como objetivo fortalecer las reservas internacionales, que cerraron el lunes en u$s50.152 millones. Sin embargo, Arriazu considera que la magnitud de esas intervenciones constituye un condicionante para la actividad económica.

Su planteo pone en el centro de la discusión el equilibrio entre la necesidad de acumular divisas y la posibilidad de sostener un ritmo de crecimiento más elevado. Mientras algunos economistas defienden la recomposición de las reservas como una herramienta para reducir la vulnerabilidad financiera, también existe preocupación por los efectos que una menor intervención oficial podría tener sobre el tipo de cambio y la competitividad.

Para Arriazu, la Argentina dispone de recursos y oportunidades suficientes para expandirse a un ritmo superior al actual. El problema, desde su perspectiva, es que las decisiones de política económica no estarían permitiendo traducir esas ventajas en una mayor expansión de la producción.

La desconfianza, otro obstáculo para la economía argentina

Más allá de las compras de dólares, el economista señaló que la principal dificultad estructural del país está vinculada con la falta de confianza. Según su análisis, el nivel de endeudamiento no representa por sí solo el mayor problema, sino la percepción que existe sobre la capacidad de la Argentina para cumplir sus compromisos y sostener sus políticas a largo plazo.

"Nuestro nivel de deuda comparado con el mundo es nada; el problema es que nadie nos cree, porque somos estafadores seriales", afirmó.

Arriazu estimó que la deuda pública neta equivale a unos 37 puntos del Producto Bruto Interno (PBI) y señaló que los argentinos mantienen u$s450.000 millones en activos en el exterior. Esos datos, sostuvo, muestran una situación patrimonial que contrasta con las dificultades que enfrenta el país para acceder al financiamiento y recuperar la credibilidad.

En ese sentido, advirtió que la incertidumbre política también condiciona las perspectivas económicas, especialmente ante la discusión sobre el rumbo que podría adoptar el país después de las elecciones presidenciales de 2027.

"Hoy es un país fiscalmente sólido, pero es un país no confiable, porque nuevamente estamos discutiendo si vuelve o no el péndulo político", señaló.

La advertencia apunta a uno de los desafíos centrales para la economía argentina: lograr que la mejora de las cuentas públicas se traduzca en una reducción sostenida del riesgo y en mejores condiciones para la inversión. Para el economista, la estabilidad fiscal es un avance, pero no alcanza por sí sola para despejar las dudas sobre la continuidad de las políticas económicas.

Energía y minería, las oportunidades para crecer más del 5%

A pesar de sus cuestionamientos, Arriazu destacó las ventajas que tiene la Argentina frente a un escenario internacional en el que crece la demanda de recursos naturales y energéticos.

"La Argentina tiene lo que el mundo necesita: energía, litio, cobre, plata. Y la manera de sacarlo", afirmó.

El economista puso especial atención en el potencial minero de San Juan, donde el proyecto Vicuña integra los yacimientos Filo del Sol y Josemaría. Consideró que la disponibilidad de recursos minerales abre una oportunidad para que el país gane participación en mercados estratégicos, en particular por la creciente demanda internacional de cobre.

"Tenemos una roca parecida a la de Chile y el mundo necesita cobre y no tiene de dónde sacarlo", sostuvo. Y agregó una advertencia sobre la necesidad de aprovechar esa oportunidad: "Si nos hacemos los locos, la cachetada que vamos a recibir va a ser fenomenal".

El potencial exportador también se refleja en otros sectores. La extracción de petróleo alcanzó en septiembre un récord de 939.422 barriles diarios, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta. A su vez, la campaña agrícola 2025/2026 cerró con una cosecha histórica de 163,2 millones de toneladas de granos.

Para Arriazu, la combinación de energía, minería y producción agropecuaria configura un escenario favorable para la economía argentina. La posibilidad de transformar esos recursos en crecimiento sostenido dependerá, sin embargo, de las condiciones macroeconómicas y de la capacidad para generar inversiones.

El escenario internacional y los límites del crecimiento

Durante su exposición, el economista también analizó las perspectivas de la economía mundial y los factores que, a su entender, limitarán su expansión en los próximos años.

Arriazu describió un escenario condicionado por el envejecimiento demográfico, las tensiones geopolíticas y el deterioro de las cuentas públicas de las principales potencias. Según sus estimaciones, el crecimiento mundial tiene un techo cercano al 3,4% anual, con Estados Unidos limitado al 2,1%, Europa al 1,1% y Japón al 0,1%. India aparece como una excepción por la combinación de expansión económica y crecimiento demográfico.

Otro de los ejes de su análisis fue la disputa entre Estados Unidos y China, que definió como una nueva "guerra fría". Según su visión, el comercio internacional está cada vez más condicionado por criterios de seguridad estratégica, una tendencia que puede alterar los flujos comerciales, los precios de las materias primas y las presiones inflacionarias.

El endeudamiento de las grandes economías también ocupó un lugar central en su diagnóstico. Arriazu advirtió sobre el peso creciente de los intereses de la deuda en los presupuestos públicos y las dificultades que enfrentan los gobiernos para sostener simultáneamente sus compromisos financieros y otros gastos.

"Los intereses ya son más grandes que los gastos de defensa. El problema es estructural: intereses, defensa y envejecimiento", explicó.

En ese contexto, consideró que la Reserva Federal de Estados Unidos enfrenta dificultades para reducir las tasas de interés debido a las presiones inflacionarias. También cuestionó la política arancelaria del presidente Donald Trump, al considerar que no logró resolver los desequilibrios económicos estadounidenses.

La paradoja argentina, según Arriazu

El diagnóstico del economista combina una visión favorable sobre las oportunidades productivas del país con una advertencia sobre los obstáculos que impiden aprovecharlas. La disponibilidad de recursos naturales, el superávit fiscal y la mejora de determinados indicadores productivos conviven con dificultades para recuperar la confianza, atraer inversiones y sostener un crecimiento más elevado.

En ese marco, las compras de dólares del BCRA aparecen como uno de los puntos de discusión sobre el rumbo económico. Para Arriazu, la acumulación de reservas no debería convertirse en un factor que limite la expansión de una economía que cuenta con condiciones para crecer a un ritmo mayor.

La tensión entre fortalecer la posición financiera del país y acelerar la actividad seguirá siendo uno de los ejes del debate económico. A esa discusión se suma la necesidad de consolidar la estabilidad fiscal y reducir la incertidumbre política para generar condiciones más previsibles para la inversión.

El economista resumió esa contradicción con una definición sobre la situación actual del país: "Es un país que patrimonialmente está muy sólido y ahora está fiscalmente muy sólido, pero es un país muy complicado".

Temas relacionados