"Muy malo, preocupante": la reacción de economistas al dato de actividad del INDEC
El INDEC dio a conocer este miércoles el dato de actividad económica, que defraudó al mercado: las consultoras esperaban un rebote mensual mayor en agosto, algo que no ocurrió. De hecho, el EMAE casi no creció en la variación desestacionalizada.
Según informó el INDEC este miércoles, el estimador mensual de actividad económica (EMAE) registró una caída de 1,7% en la comparación interanual (i.a.) y un incremento de 0,1% respecto a julio en la medición desestacionalizada (s.e.).
De esa manera, el tercer trimestre se encamina a una nuva caída y quedaría confirmada la recesión técnica, luego de la baja del 0,6% del segundo trimestre del 2026.
Según informó INDEC, con relación a igual mes de 2025, cinco sectores de actividad que conforman el EMAE registraron subas en agosto. Se destacaron Explotación de minas y canteras (11,1% i.a.) y Electricidad, gas y agua (4.3% i.a.). Estas actividades fueron a su vez las de mayor incidencia positiva en la variación interanual del EMAE, seguidas por Hoteles y restaurantes (3,1% i.a.). La suma de estos sectores aportó 0,6 puntos porcentuales (p.p.) a la variación interanual del EMAE.
Por su parte, diez sectores de actividad registraron caídas en la comparación interanual, entre los que se destaca Pesca (-15,7% i.a.). Los sectores que tuvieron las mayores incidencias negativas fueron Industria manufacturera (-3,2% i.a.) y Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-3,5% i.a.), restándole 0,9 p.p. a la variación interanual del EMAE.
"Dato preocupante": la mirada del mercado sobre el EMAE
El economista Gabriel Caamaño analizó el dato del EMAE de agosto con un mensaje contundente en redes: "Mucho peor de lo esperado el EMAE de agosto de 2026, cuya serie con ajuste estacional casi no se recuperó respecto de la caída fuerte de julio. Además está última prácticamente no se modificó. La serie original quedó 1,7% abajo de agosto de 2025 y el acumulado interanual en 1,2%".
"Las estimaciones para 2026 van a volver a corregir a la baja, esto ya esta pegando en el palo del arrastre estadístico que dejó 2025", señaló Caamaño.
En la misma línea, Christian Buteler sostuvo: "Dato preocupante: luego de la fuerte caída de julio se esperaba algún rebote para agosto, el 0.1% es muy marginal".
Por su parte Ammiel Pardo, Sr. Economist, Aldazabal y Cía, sostuvo que "la serie desestacionalizada del EMAE continúa ubicándose en niveles similares a los observados a comienzos de 2025, reflejando una recuperación aún débil de la actividad". "A nivel sectorial, nuestras estimaciones indican que las mayores caídas mensuales se registraron en agricultura (-1,9%), enseñanza (-0,1%) y Administración pública (-0,1%). Por el contrario, los sectores con mejor desempeño fueron electricidad, gas y agua (+1,9%), intermediación financiera (+1,2%) y comercio (+0,7%)".
"Hacia adelante, los indicadores de actividad que monitoreamos para septiembre continúan mostrando una dinámica mixta, aunque con un sesgo levemente positivo. En este contexto, estimamos que el EMAE podría registrar una variación mensual positiva durante septiembre, aunque sin señales de una aceleración significativa en el ritmo de crecimiento de la actividad", resaltó Pardo.
En tanto, desde Research Aurum, analizaron: "La actividad económica medida por el EMAE mostró que en agosto la caída fue del 1,7% interanual y una leve suba del 0,1% desestacionalizado. Como venimos comentando, intentamos hacer lectura de estos datos mensuales a través de la tendencia: la serie de tendencia-ciclo desacelera y no retoma el crecimiento paulatino que tuvo durante 2024; por el lado de la serie desestacionalizada, el promedio móvil consolida un escenario de caída".
"Esta debilidad podría materializar el escenario previsto por estimaciones de varias fuentes de una recesión técnica, dada principalmente por la heterogeneidad pronunciada en los sectores: los sectores primarios y de recursos mejoran, y los vinculados al consumo siguen débiles. Con industria y comercio cayendo, el impacto en el estimador mensual es de una baja del 0,9%; por otro lado, el sector financiero era de los pocos resistentes a la baja (por fuera de los mencionados) y ya encontró su segundo mes de retroceso", agregaron.
Y proyectaron: "Con los datos actuales, la proyección de arrastre indicaría una caída para el año del 2,5% en la actividad económica comparativamente con el 2025".
"El dato de agosto fue muy malo"
En la misma línea, Santiago Casas, Economista Jefe de EcoAnalytics, sostuvo que "el dato de actividad de agosto fue muy malo". "Después del desplome de julio, era razonable esperar un rebote que moderara la caída bimestral. Pero eso no ocurrió y la economía se encamina a una recesión técnica entre el segundo y el tercer trimestre".
"El problema de fondo sigue siendo la debilidad de la demanda interna. Una política monetaria sin ancla nominal clara y con alta discrecionalidad contribuye a que los bancos mantengan las tasas de interés activas en niveles muy elevados, paralizando el crédito. Sin una recuperación del crédito, el consumo y la actividad de los sectores ligados al mercado interno difícilmente logren repuntar. A esto se suman el carácter procíclico del ajuste fiscal y la postergación de inversiones ante el 'riesgo electoral'", remarcó el economista.
Y detalló que "el boom de los sectores exportadores ya no alcanza para compensar el deterioro del resto de la economía". "Incluso con la minería creciendo 11,1% interanual, la actividad cayó 1,7% en el mismo período. La industria y el comercio, dos sectores clave por su peso en el empleo, retrocedieron 3,2% y 3,5% interanual, respectivamente, mientras que la construcción cayó 2,5%", concluyó Casas.
Por su parte Tomás Amerio, Economista en la Fundación Libertad y Progreso, sostuvo que "la actividad volvió al nivel de hace casi dos años". "La tendencia-ciclo, quieta desde junio, todavía se ubica en un nivel más alto (154,3) porque el filtro aún no incorporó la caída. Si julio se confirma en las revisiones, el ajuste vendrá por ese lado. La composición muestra por qué el consumo no arrastra la actividad: minería (+11,1%) y energía (+4,3%) crecen, mientras que industria (−3,2%) y comercio (−3,5%) restan casi un punto del total. Son actividades que dependen de recursos y exportaciones más que del mercado interno, y el acumulado del año se desacelera a 1,2% desde 5,3% un año atrás. El rebote que se esperaba tras julio no llegó".
Qué tiene que pasar para que la economía argentina entre en recesión
La economía argentina enfrenta el riesgo de entrar en recesión técnica durante el tercer trimestre de 2026, luego de que la actividad económica registrara en agosto una recuperación mucho más débil de lo esperado tras el fuerte retroceso de julio. Para que ese escenario se confirme, el Producto Bruto Interno (PBI) deberá mostrar una nueva contracción entre julio y septiembre, luego de la caída registrada en el segundo trimestre.
La definición más difundida de recesión técnica establece que deben registrarse dos trimestres consecutivos de caída del PBI en términos reales y con ajuste estacional, en comparación con el período inmediato anterior. Por lo tanto, no alcanza con que la actividad registre dos meses consecutivos en baja ni con que el indicador mensual muestre una variación interanual negativa: la clave es el desempeño de la economía en períodos trimestrales.
En este contexto, el dato de agosto encendió una señal de alerta. Tras el derrumbe mensual de 2,9% registrado en julio, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) avanzó apenas 0,1% en agosto, mientras que anotó una caída de 1,7% interanual. El resultado reflejó que el rebote de la actividad fue insuficiente para compensar el retroceso previo y reforzó las dudas sobre la evolución de la economía en el tercer trimestre.
El próximo paso será determinar si el nivel promedio de actividad entre julio y septiembre queda por debajo del registrado entre abril y junio. Si eso ocurre, y se confirma la contracción del segundo trimestre, la economía argentina habrá acumulado dos trimestres consecutivos de caída, lo que configuraría una recesión técnica. El cálculo debe realizarse sobre los niveles desestacionalizados de cada período, por lo que una mejora mensual en septiembre no garantizaría, por sí sola, un resultado trimestral positivo.
Las estimaciones privadas ya habían advertido sobre la dificultad de revertir el escenario. Analytica había señalado que, bajo determinados supuestos sobre la evolución de la actividad, septiembre necesitaría registrar un fuerte repunte mensual para evitar una nueva caída trimestral. Sin embargo, cualquier proyección de ese tipo debe actualizarse a partir del dato definitivo de agosto y de la evolución del resto de los indicadores.
Más allá del resultado del PBI, el diagnóstico también depende de la amplitud de la desaceleración. La industria y el comercio mostraron retrocesos interanuales en agosto, lo que sugiere que las dificultades no se limitan necesariamente a un sector puntual. A su vez, la evolución de la construcción, el empleo, el consumo y la inversión será determinante para establecer si la debilidad de la actividad se extiende al conjunto de la economía.
La distinción es relevante porque algunos sectores, como la energía y la minería, pueden sostener el crecimiento agregado mientras otras actividades enfrentan dificultades. Por eso, una economía puede mostrar un aumento del PBI en la comparación interanual o en el acumulado del año y, al mismo tiempo, atravesar una recesión técnica en la comparación entre trimestres consecutivos.
En definitiva, el débil rebote de agosto incrementó las señales de alerta, pero no alcanza por sí solo para confirmar una recesión. La definición dependerá del resultado del tercer trimestre y de su comparación con el período anterior. Hasta entonces, el escenario más preciso es el de una economía con riesgo de contracción trimestral, en un contexto de recuperación heterogénea y con fuertes diferencias entre sectores.