El BCRA sumó la quinta rueda en 7 jornadas sin comprar reservas y el dólar volvió a subir
El Banco Central acumuló otra jornada sin compras y las reservas cayeron u$s148 millones. El tipo de cambio oficial saltó a un nuevo récord
En una jornada marcada por la presión cambiaria y con los activos argentinos en baja, el Banco Central sumó una nueva rueda sin intervención en el mercado.
Lo que preocupa al mercado es que no se trató de un caso aislado: de hecho, en cinco de las últimas siete ruedas el BCRA no compró reservas, mientras enfrenta la demanda de los ahorristas y busca cumplir con las metas del FMI.
En ese marco, las reservas cayeron u$s148 millones y cerraron este martes en u$s50.293 millones.
Algunos de los factores que pueden explicar esta decisión del BCRA es intentar contener al dólar, que subió nuevamente para tocar un nuevo máximo nominal, en medio de mayor demanda.
La presión también alcanza al mercado cambiario. En el Banco Nación, el dólar subió $5 y se vendió a $1.570. En el segmento mayorista, en tanto, avanzó 0,20% y llegó a $1.551. En ambos casos, se trata de récords nominales.
El movimiento se suma a las subas del 0,75% registradas tanto el lunes como el viernes.
Portfolio Personal Inversiones (PPI) vinculó la ausencia del BCRA con las necesidades de financiamiento en moneda extranjera del Tesoro. La consultora consideró que, ante la presión cambiaria y los compromisos próximos, el Gobierno necesita disponer de dólares y podría dejar espacio para que el Tesoro los compre directamente.
Las urgencias de Luis Caputo para acumular reservas
El Banco Central (BCRA) arrancó noviembre sin comprar un solo dólar y el calendario empieza a jugarle en contra a Luis Caputo.
La Argentina necesita acumular unos u$s3.000 millones adicionales de reservas netas antes de que termine diciembre para cumplir con la meta acordada con el Fondo Monetario. Y el margen para conseguirlos se achica.
A Santiago Bausili le quedan 35 ruedas operativas para alcanzar el objetivo. Esto significa que debería acumular un promedio de u$s86 millones diarios de reservas netas hasta fin de año.
La exigencia aparece en un contexto particularmente complicado para el Gobierno: el riesgo país cerró ayer lunes en 805 puntos, con una suba del 2,3%, después de haber escalado alrededor del 30% durante octubre.
La desconfianza de los inversores tiene una explicación concreta. La Argentina necesita acumular dólares para pagar sus deudas, pero mantiene prácticamente cerradas las puertas del financiamiento en moneda extranjera, tanto en Wall Street como en el mercado local.
Por eso, Caputo enfrenta una doble exigencia: cumplir con el FMI y demostrarles a los acreedores privados que la Argentina podrá reunir las divisas necesarias para afrontar sus compromisos de 2027 y al menos la primera parte de 2028.
El problema es que, sin acceso al crédito en dólares, la principal alternativa consiste en conseguirlos en el mercado cambiario. Justamente donde los particulares mantienen una demanda persistente de divisas para atesoramiento.
El Banco Central necesita casi u$s86 millones por día
La cuenta permite dimensionar la presión que enfrenta el programa económico.
Hay una diferencia fundamental entre comprar dólares y acumular reservas. El BCRA puede intervenir en el mercado y adquirir divisas, pero esas compras no necesariamente se traducen en un incremento equivalente de las reservas netas.
Los pagos de deuda y otros movimientos de divisas pueden neutralizar parte del esfuerzo realizado.
El último informe a clientes de EconViews -dirigida por Miguel Kiguel- considera elevadas las posibilidades de que la Argentina necesite un waiver, es decir, una dispensa por incumplimiento.
"Es una meta muy exigente pero no me parece que implique un problema con el Fondo porque, en los hechos, el Central viene comprando más reservas de las que estaban planificadas", dijo a iProfesional Kevin Sijniensky, economista jefe de la consultora.
Ahí aparece uno de los dilemas que enfrenta Caputo: necesita comprar dólares, pero al mismo tiempo evitar movimientos bruscos del tipo de cambio que puedan alterar las expectativas de inflación.
La ausencia de compras de este lunes vuelve a poner esa contradicción en primer plano.
La competencia con los ahorristas por los dólares
El Banco Central no está solo en la búsqueda de divisas.
Los argentinos mantienen una demanda de dólares que encontró un piso cercano a los u$s2.500 millones mensuales a través del sistema bancario.
Durante octubre, las compras privadas volvieron a ubicarse alrededor de ese nivel, similar al observado en agosto y septiembre. La tendencia refuerza la percepción de que existe una demanda estructural de dólares, incluso en períodos de relativa calma cambiaria.
Esto significa que, mientras el BCRA necesita acumular alrededor de u$s1.500 millones mensuales adicionales de reservas netas, los particulares continúan destinando unos u$s2.500 millones por mes a comprar dólares.
La pregunta es si la oferta de divisas será suficiente para atender esas necesidades sin provocar nuevas tensiones sobre la cotización.
Las exportaciones y la liquidación de préstamos en dólares pueden aportar parte de esa oferta. Sin embargo, el desafío del Banco Central consiste en absorber una proporción importante de esas divisas sin generar una presión cambiaria que termine alterando la estrategia oficial.
En otras palabras, Caputo necesita que ingresen suficientes dólares para atender la demanda privada y, además, que quede un excedente que pueda incorporar a las reservas.
Una tarea que se vuelve más exigente cuando se observa el comportamiento de los ahorristas durante los últimos meses.
El FMI puede perdonar, pero los inversores exigen dólares
Existe una diferencia importante entre las exigencias del Fondo Monetario y las expectativas de los acreedores privados.
Si el Banco Central no consigue cumplir la meta de diciembre, el FMI podría conceder un waiver y permitir la continuidad del programa, siempre que exista un acuerdo sobre las condiciones correspondientes.
Pero esa posibilidad no resuelve el problema de fondo.
Los inversores necesitan comprobar que la Argentina podrá afrontar sus próximos vencimientos, independientemente de la flexibilidad que pueda mostrar el organismo internacional.
El calendario de 2027 incluye compromisos importantes con los tenedores de bonos soberanos. Solamente los títulos reestructurados en 2020 contemplan pagos por aproximadamente u$s9.800 millones durante ese año, concentrados principalmente en enero y julio.
A eso se suman las obligaciones con organismos multilaterales y otros compromisos del sector público.
Y el horizonte se extiende hasta 2028, cuando una nueva administración presidencial deberá hacerse cargo de los vencimientos correspondientes.
Por eso, la acumulación de reservas dejó de ser solamente una exigencia del FMI y se convirtió en una de las principales variables que los inversores observan para evaluar la capacidad de pago futura de la Argentina.
La escalada del riesgo país hasta los 800 puntos refleja, entre otros factores, esa incertidumbre.
Cuanto más sube la prima de riesgo, más difícil resulta recuperar el acceso al financiamiento internacional a tasas razonables. Y cuanto más tiempo permanece cerrado ese mercado, mayor es la necesidad de conseguir dólares por otras vías.
Se configura así un círculo complicado: el Gobierno necesita reservas para recuperar la confianza, pero la falta de confianza mantiene cerrado el crédito que podría aliviar la presión sobre esas reservas.