Por lluvia de importaciones, cierra una histórica papelera y despide a 160 empleados
Tornquist arrastraba problemas financieros desde hacía dos años y medio y sus dueños dejaron de producir cartulina para importar ese insumo
El avance de las importaciones y las dificultades para competir con productos del exterior se llevaron puesta a otra empresa de la industria nacional. Papelera del Sur anunció el cierre de su planta en Tornquist, provincia de Buenos Aires, y el despido de sus 160 empleados, en una decisión que tendrá consecuencias sobre la economía de toda la localidad.
La noticia fue comunicada a los representantes sindicales durante una reunión realizada en Bahía Blanca con responsables del área de Recursos Humanos de Interpac, el grupo empresario propietario de la fábrica.
Según argumentaron desde la compañía, la fabricación de cartulina había dejado de ser rentable debido a las dificultades para competir con los productos importados. En ese contexto, los dueños comenzaron a importar el material que hasta entonces elaboraban en Tornquist.
La decisión implica el final de una actividad industrial que durante años tuvo un peso importante en la economía del municipio. El impacto no se limitará a los trabajadores que perderán sus puestos, sino que también alcanzará a proveedores, transportistas y comercios que dependían, directa o indirectamente, del movimiento generado por la papelera.
Papelera del Sur cierra en Tornquist y despide a 160 trabajadores
La empresa se especializaba en la producción de cartulina para envases, un insumo que luego era utilizado por otros establecimientos pertenecientes al mismo grupo empresario.
De acuerdo con la información difundida, el cierre alcanzará inicialmente a la planta industrial de Tornquist, mientras que las imprentas que Interpac tiene en Buenos Aires continuarán funcionando.
La situación de la papelera no era nueva. La compañía atravesaba dificultades financieras desde hacía aproximadamente dos años y medio, un escenario que había derivado en interrupciones periódicas de la producción, suspensiones de personal y una reducción de las tareas.
De hecho, los trabajadores ya se encontraban suspendidos y a la espera de una recuperación de la actividad que finalmente no llegó.
En cuanto a las desvinculaciones, los responsables de la firma aseguraron que las indemnizaciones correspondientes serán abonadas durante noviembre.
El impacto económico del cierre de la papelera en Tornquist
La decisión representa un golpe para Tornquist, una localidad en la que Papelera del Sur era una de las principales fuentes de empleo privado y una referencia dentro de su estructura productiva.
El efecto multiplicador de la actividad industrial explica por qué las consecuencias exceden los 160 puestos de trabajo que desaparecerán. La reducción de ingresos de las familias también repercutirá sobre los negocios, los proveedores de servicios y otras actividades que dependían del funcionamiento de la fábrica.
El secretario general del sindicato papelero, Gustavo Lanaro, cuestionó las condiciones en las que la industria nacional debe competir con los productos importados y apuntó contra la política económica del Gobierno de Javier Milei.
"Yo entiendo que tiene que haber competencia, pero no tendría que ser de cero a cien. También me tenés que dar herramientas para poder competir. Siempre hablamos de la baja de impuestos, pero es algo que nunca vimos en estos tres años", sostuvo.
En declaraciones radiales al programa Hora Pico, el dirigente sindical también dimensionó las consecuencias que tendrá la decisión sobre la comunidad.
"Básicamente a Tornquist esto le va a hacer un desastre", advirtió. Y agregó: "Es toda gente que elige vivir acá, es la única fábrica grande y los sueldos nuestros también van a ser un golpe duro para el pueblo".
El cierre de Papelera del Sur vuelve a poner en primer plano las dificultades que atraviesan distintas actividades manufactureras frente a la competencia externa, en un contexto en el que la pérdida de producción local también amenaza el empleo y las economías de ciudades que dependen de sus establecimientos industriales.