Trump va por el crudo de Venezuela: cómo puede impactar en el mercado global y en Vaca Muerta
La reciente captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en el marco de una operación militar de la administración de Donald Trump, no solo marca un quiebre geopolítico en la región, sino que dispara un reordenamiento forzoso del mercado energético global por tratarse de país con la mayor cantidad de reservas globales de crudo.
Tras la incursión en Caracas, el presidente de los Estados Unidos dejó clara su hoja de ruta al anunciar la reconstrucción total de la infraestructura petrolera venezolana bajo el ala de las grandes compañías estadounidenses, seguramente encabezada por Chevrón que hasta hoy era la única autorizada a producir y exportar crudo a su país a pesar del bloque vigente en los últimos meses.
En sus primeras declaraciones tras la operación, Trump calificó el estado actual de la industria petrolera en Venezuela como un "fracaso total". El mandatario estadounidense anunció que las principales petroleras de su país desembarcarán en territorio venezolano para inyectar miles de millones de dólares. El objetivo es reparar una infraestructura que describió como "gravemente rota", buscando revertir años de desinversión y niveles de producción mínimos.
Prevén tendencia alcista en el precio del crudo en el corto plazo
Esta intervención busca, según la Casa Blanca, recuperar activos y plataformas que fueron confiscados a empresas norteamericanas en el pasado. El control operativo de los Estados Unidos sobre las reservas venezolanas se plantea como una medida de transición hasta que se logre una estabilidad política que permita una normalización institucional del país caribeño.
El efecto que todo este nuevo escenario tendrá en el mercado global de crudo recién podrá medirse a partir del lunes cuando empiecen a operar los mercados, por lo que las definiciones que se pueden obtener entre este sábado y domingo permitirán advertir una tendencia más definida sobre los precios internacionales.
Los analistas en principio consideran que por la incertidumbre inicial sobre el futuro de Venezuela podría generar en el corto plazo una tendencia alcista, pero de confirmarse los planes de Estados Unidos se debería esperar una normalización y una presión a la baja de mediano plazo, con la consolidación de un histórico jugador que en los últimos años tuvo un peso menor en el comercio global.
Cómo puede impactar este nuevo escenario en Vaca Muerta
Antes de este desenlace militar, el mercado petrolero ya transitaba un terreno pantanoso. Durante 2025, el sector experimentó una caída sostenida: el WTI registró un retroceso del 22%, mientras que el Brent perdió un 20%, marcando su peor desempeño anual desde la pandemia de 2020.
Incluso con las tensiones previas al ataque, la exportación venezolana apenas representaba el 1% de la oferta mundial. Si bien el bloqueo inicial generó un repunte temporal —con el Brent superando los 60 dólares y el WTI los 56 dólares—, la tendencia estructural indicaba un "súper exceso" de oferta proyectado para 2026.
La Agencia Internacional de la Energía (IEA) ya advertía sobre un superávit mundial de 3,84 millones de barriles por día, lo que limitaba el impacto de cualquier interrupción regional.
Para la Argentina, este cambio de paradigma en Venezuela plantea una doble lectura. Por un lado, la cuenca neuquina de Vaca Muerta viene consolidando su rol exportador en 2025, superando los 10.000 millones de dólares en ventas externas y robusteciendo la balanza energética nacional. Sin embargo, este desarrollo requiere precios internacionales estables para garantizar la rentabilidad de los pozos no convencionales.
El ingreso masivo de capitales estadounidenses en Venezuela y la posible reactivación de su producción a gran escala podrían profundizar la debilidad de los precios globales.
Analistas advierten que, para 2026, el valor del barril podría ubicarse entre los 50 y 53 dólares. Un Brent por debajo de los 60 dólares representa una señal de alerta para los planes de infraestructura en la Patagonia, ya que podría moderar el ritmo de inversión necesario para las plataformas exportadoras de crudo y gas.
Venezuela se suma a la competencia por el capital
Otro factor determinante es la competencia por la inversión directa. Hasta hace poco, la estabilidad relativa de la Argentina posicionaba a Vaca Muerta como un destino atractivo frente a la volatilidad venezolana. No obstante, la promesa de Trump de respaldar activamente el regreso de las "majors" a Venezuela podría desviar flujos de capital que antes consideraban a la cuenca neuquina como la opción más segura en Sudamérica.
La captura de Maduro elimina a un competidor que operaba en los márgenes del mercado, pero la entrada de los Estados Unidos en la gestión directa de las mayores reservas de crudo del mundo plantea un desafío de competitividad y precios para los proyectos no convencionales de la región. El mercado global, bien abastecido y con demanda moderada, será el juez final de esta nueva era energética.