La calculadora de Caputo, al rojo vivo: la impactante cifra de dólares que anticipa por Vaca Muerta y minería
El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó un esquema de proyecciones que sitúa a los sectores de energía y minería como los pilares de la estabilidad macroeconómica del país por los próximos 10 años. Según las estimaciones de su cartera, el saldo exportador neto de ambos sectores iniciará un sendero de expansión ininterrumpida hasta alcanzar los u$s75.000 millones anuales en 2035.
La industria hidrocarburífera cerró un 2025 extraordinario, consolidando la tendencia alcista. En diciembre, la producción nacional de petróleo alcanzó un nuevo récord de 860.255 barriles diarios, superando las marcas históricas de 1998. Este desempeño se apoya fundamentalmente en la eficiencia técnica de la cuenca neuquina, donde la extracción en la provincia de Neuquén saltó de 467.467 barriles diarios en 2024 a 601.273 en 2025, un incremento interanual del 28,6%.
El impacto de este fenómeno se traslada directamente a la balanza comercial energética. Durante el ejercicio 2025, el sector registró un superávit de u$s7.815 millones, el valor más alto del que se tiene registro. Este saldo positivo, impulsado por exportaciones que totalizaron u$s11.086 millones, explica casi el 70% del superávit comercial total de la Argentina en dicho período. Para 2026, las estimaciones oficiales prevén que el componente energético aporte u$s10.000 millones al saldo neto nacional.
Por su parte, la minería registró en 2025 ventas externas por u$s6.037 millones, marcando un hito al superar la barrera de los u$s6.000 millones por primera vez. El crecimiento del 29,2% respecto al año anterior evidencia un cambio estructural. Si se compara con el promedio histórico de u$s3.838 millones anuales registrado entre 2010 y 2024, el desempeño reciente se ubica un 50% por encima de la media de los últimos quince años.
Los dólares que espera Luis Caputo
A partir de 2026, la trayectoria que proyecta Caputo muestra una aceleración significativa: mientras que para ese año se estima un saldo conjunto de u$s16.000 millones (u$s10.000 millones de energía y u$s6.000 millones de minería), para 2030 la cifra trepa a u$s45.000 millones. Esto implica que, en apenas cuatro años, el aporte neto de estos sectores al Banco Central se multiplicará por 2,8 veces, gracias a la maduración de proyectos de infraestructura y explotación.
En el desglose técnico de la década proyectada, el sector energético mantendrá el liderazgo en volumen de divisas. Se espera que pase de u$s10.000 millones en 2026 a u$s30.000 millones en 2030, para finalmente estabilizarse en torno a los u$s44.000 millones hacia 2035. La consolidación de Vaca Muerta como plataforma exportadora es el factor determinante en esta progresión, permitiendo que hoy la Argentina produzca un 54% más de crudo que hace cinco años.
La minería, en tanto, muestra una curva de crecimiento porcentual incluso más agresiva hacia el final del período. Partiendo de u$s 6.000 millones en 2026, la proyección oficial estima que el sector alcanzará los u$s15.000 millones en 2030 y escalará hasta los u$s31.000 millones en 2035. Este salto se fundamenta en la entrada en operación de grandes proyectos de cobre y la ampliación de la capacidad instalada en las plantas de carbonato de litio.
La sustitución de importaciones desempeña un papel crucial en la composición de este saldo, ya que la contracción del 18% interanual en las importaciones energéticas vista en 2025, producto de la mayor disponibilidad de gas local y la eliminación de compras a Bolivia, sienta las bases para un ahorro estructural de divisas. Este proceso permite que, desde hace dos años, toda la producción incremental se destine al mercado externo.
Cuestión de precios presentes y futuros
Para completar el análisis técnico de la proyección presentada por el ministro de Economía, resulta indispensable observar los supuestos de precios internacionales que sostienen estas cifras hacia 2035.
Para eso, Caputo trazó el horizonte exportador basándose en una cotización del petróleo crudo de 60 usd/bbl y valores para el GNL (gas natural licuado) de entre 8 y 11 usd/MMBTU, es decir a valores similares a los actuales y que es un promedio a lo largo de la década, más allá de las previsiones a la baja de corto.
En el segmento minero, las previsiones se anclan en precios conservadores, pero robustos para la ventana de largo plazo: en el caso del oro se estima en 1.780 usd/oz, la plata en 20 usd/oz y el litio en 13.230 usd/tn.
Especial atención merece el cobre, proyectado en 10.760 usd/tn, una cifra que refleja la alta demanda global esperada por la transición energética y que explica por qué este mineral será el principal responsable de que la minería alcance un saldo exportador de u$s31.000 millones al final del período.
Esta decisión de utilizar precios que no sobreestiman el valor de las commodities tradicionales, como el oro y la plata, refuerza que, de mantenerse precios de mercado más elevados, el superávit de u$s75.000 millones podría incluso representar un piso y no un techo para la balanza comercial de la próxima década.
Los desafíos de la minería y la energía
La eficiencia técnica en la cuenca neuquina permite compensar el declino natural de las cuencas convencionales. Actualmente, siete de cada diez barriles extraídos en el país provienen de formaciones no convencionales. Esta tendencia garantiza un flujo constante de exportaciones de crudo que, sumado a las ventas de Gas Natural Licuado (GNL) proyectadas para la próxima década, explica el robustecimiento de la cuenta energética en la balanza de pagos.
Hacia el año 2033, las estimaciones privadas y oficiales coinciden en que la minería podría rondar los u$s25.000 millones anuales en exportaciones. Los datos presentados para 2035 refuerzan esta visión, situando al sector minero con un aporte de u$s31.000 millones, lo que consolidará un perfil exportador diversificado donde la dependencia de los precios internacionales de los granos se verá mitigada por el peso de los recursos extractivos.
El éxito de este sendero de crecimiento está supeditado a la continuidad de elevados niveles de inversión y estabilidad regulatoria. El sector hidrocarburífero y el minero son intensivos en capital y poseen plazos largos de desarrollo. El flujo de caja de las compañías operadoras y su capacidad de financiamiento internacional serán determinantes para materializar los hitos de producción previstos en el esquema de u$s75.000 millones.
Así, el escenario 2026-2035 sitúa a la Argentina ante una ventana de oportunidad única. La convergencia de un sector energético superavitario y una minería en fase de expansión acelerada promete transformar la estructura del comercio exterior nacional, convirtiendo a estas industrias en los motores centrales del crecimiento y la provisión de moneda extranjera para la economía argentina en los próximos diez años.