El Gobierno destrabó controversias históricas y se reactivan las obras de las represas de Santa Cruz
La Secretaría de Energía anunció que en el marco de la reunión de Directorio realizada este jueves, Energía Argentina (ENARSA), acordó la resolución de controversias históricas con los contratistas a fin de destrabar el proyecto y comprometer a la reanudación de las obras de las represas hidroeléctricas sobre el río Santa Cruz.
La provincia ya venía anticipando desde mediados del año pasado el avance de las negociaciones con la constructora china Gezhouba, con la cual Enarsa había firmado un convenio de actualización de términos en julio, sujeto a la resolución de la situación de controversias con los contratistas.
El entendimiento alcanzado busca ordenar un conflicto que se arrastraba desde hace años y que había frenado el avance del proyecto. En particular, la represa Jorge Cepernic, la de menor tamaño dentro del complejo, es la que presenta el mayor grado de ejecución y alcanza actualmente un 46% de avance, por lo que su reactivación es prioritaria para acelerar resultados concretos y recuperar el ritmo de obra.
Esta central contará con tres turbinas que van a generar 360 megavatios de potencia ya están construidas y parte del equipamiento se encuentra en el país, y cientos de trabajadores van a trabajar en esa represa que a condición de la gobernación, serán puestos a cubrir mayoritariamente por santacruceños.
Desde fines del año pasado, el gobierno provincial readecuó los campamentos y comenzó a convocar a los trabajadores que habían sido oportunamente suspendidos, a la espera de la resolución final de los temas pendientes entre Enarsa y Gezhouba.
La continuidad de una obra gigante
El gobierno explicó que las cengtrales hidroeléctricas fueron licitadas en 2013 y debían estar listas en 2023. Sin embargo, las demortas se originaron en decisiones adoptadas durante administraciones anteriores y su ejecución quedó atravesada por incumplimientos contractuales, falta de actualizaciones de precios frente al aumento de costos y una acumulación de reclamos que derivaron en la ralentización y posterior virtual detención del proyecto.
En ese marco, desde 2016 no se había cumplido el contrato, ni se habían efectuado redeterminaciones de precio. Como consecuencia, la contratista acumuló reclamos por más de u$s700 millones, mientras que entre ambas represas sólo se ejecutaron aproximadamente u$s1.800 millones. Para completar las dos obras, se estima que aún se requieren u$s5.000 millones de inversión.
ENARSA aseguro que estan dadas las condiciones para avanzar en la regularización de condiciones y el encauzamiento de disputas heredadas para garantizar que se retome la construcción con un cronograma verificable, comenzando por los frentes asociados a la represa Jorge Cepernic.
En este marco, se prevé que la represa Jorge Cepernic podría finalizarse en 2030, aportando 1860 GWH al Sistema Argentino Interconectado (SADI) y con una potencia instalada de 360 MW. La medida se enmarca en el proceso de normalización del sector y en la decisión de ordenar contratos y resolver controversias pendientes, respetando los compromisos asumidos por el país.
La segunda y mayor de las represas, se asegura, tendrá una continuidad luego de que se retomen las obras con un cronograma propio, por lo cual su futura puesta en operación será ya entrada la próxima década, es decir casi 20 años después de licitadas.
El rol de China y el financiamiento
La obra es uno de los grandes proyectos en marcha que cuenta con financiamiento del gobierno de China. El proyecto cuenta con financiamiento de un consorcio de bancos como ICBC, Bank of China, CDB, los que fueron realizando durante años desembolsos que se retomaron parcialmente, como el ingreso de US$ 150 millones a inicios de 2026 para reactivar las obras.
Sobre una inversión originalmente final estimada por sobre los u$s4.700 millones -de los cuales se estima se desembolsaron u$s2.000 millones- la obra prevé una potencia final de 1.310 MW entre las dos represas (950 Mw en Cóndor Cliff y 360 Mw en La Barrancosa), lo que permitiría sumar una generación anual de 5.246 GWh/año.
El gigante asiático también había ofrecido durante el gobierno de Cristina Fernpandez de Kirchner el financiamiento para dos mega obras en el estratégico sector de la energía nuclear. El proyecto original era construir dos centrales nucleares -denominadas como la cuarta y quinta centrales de la Argentina- con un presupuesto total de u$s 14.000 millones.
El gobierno chino ofrecía el financiamiento de la mayor parte del costo, que se estimaba en alrededor del 85%, pero su par argentino debía asegurar el 15% restante, lo que en medio de las sucesivas crisis era inviable. La primera de estas centrales, Atucha III, fue aprobada en 2021 y fue estimada en más de u$s 8.000 millones, pero nunca comenzó.
La paralización de las obras
El proyecto original de las hidroeléctricas sobre el Río Santa Cruz identificadas por el kirchnerismo como Gobernador Jorge Cepernic y presidente Néstor Kirhner y que bajo la gestión del gobierno del presidente Mauricio Macri recuperaron sus nombres originales de Cóndor Cliff y La Barrancosa, alcanzaron un avance de obra superior al 20% hasta el momento de su paralización.
Fuentes del gobierno de Santa Cruz, encabezado por el gobernador Claudio Vidal, explicaron oportunamente que los problemas se originaron durante la gestión nacional del expresidente Alberto Fernández y Alicia Kirchner en Santa Cruz, cuando se detuvieron las obras en octubre de 2023, con más de tres mil puestos de trabajo activos, sin mencionar la paralización durante el gobierno de Mauricio Macri.
Se detuvieron los trabajos y la inversión por diferencias en la consolidación de los montos adeudados, reconocimiento de pasivos en la época de la pandemia y otras cuestiones como deslizamiento de suelos, hicieron que se acumulara una deuda según lo que la UTE argumentaba, se explicó.
Vidal, al asumir en diciembre de 2023, retomó las gestiones con el nuevo gobierno nacional y el gobierno de China, lo que permitió a mediados de julio la firma de un acuerdo entre Enarsa y la empresa Gezhouba, que permitirá reactivar la construcción de la represa hidroeléctrica Jorge Cepernic