• 9/3/2026
ALERTA

Máxima presión en surtidores: comienza a subir el precio de la nafta por la guerra en Medio Oriente

Mantener el precio de nafta y gasoil es financieramente insostenible, según advierten desde petroleras que aplican el micropricing en los surtidores
09/03/2026 - 16:27hs
Máxima presión en surtidores: comienza a subir el precio de la nafta por la guerra en Medio Oriente

La inestabilidad en los mercados energéticos internacionales comenzó a trasladarse de forma directa a los surtidores locales, rompiendo una frágil tregua de precios, aunque la magnitud de pequeños aumentos períodicos que acumulan entre 4 y 7%, de acuerdo marca, producto y zona del país.

La escalada de conflictos en regiones productoras clave y la volatilidad del barril de crudo generaron en menos de 10 días un escenario de máxima tensión para las petroleras, que alegan un desfasaje creciente entre los costos de importación y los valores de venta al público. Ante este panorama, diversas estaciones de servicio ya comenzaron a aplicar ajustes preventivos, marcando el inicio de una escalada que busca evitar el desabastecimiento frente a la incertidumbre externa.

Los aumentos ya no son comunicados por las petroleras desde hace meses, pero para el usuario cotidiano es evidente el movimiento en los totems de las 5.300 estaciones de todo el país, ya sean de YPF, Shell, Raízen o Puma por citar a las cuatro que controlan casi el 95% del mercado minorista de combustibles.

La cautela en contener al máximo los precios se da en medio de una economía de fácil tendencia inflacionaria, ya que la presión preción de los precios internacionales sobre los combustibles no solo afecta el bolsillo inmediato del consumidor, sino que amenaza con desatar un efecto dominó sobre los costos logísticos y la inflación general.

Lo que jaquea al equilibrio de las empresas es que mientras el precio internacional hoy se podría cotizar en torno a los u$s100 o un poco menos por los descuentos propios del mercado, la comercialización interna se mantiene por debajo de los 70 en el caso de las petroleras integradas, pero expone fuertemtente a las refinerías que consumen el crudo producido por terceros que buscan la paridad de exportación.

Para esas empresas, se explica en el sector, se produce una asfixia financiera que sólo puede subsanarse con la suba de los precios de las naftas y el gasoil, aún a riesgo de perder algún punto del mercado

La escalada de precios internacionales

Mientras el gobierno y las empresas del sector intentan calibrar el ritmo de los aumentos para no castigar aún más el consumo interno, la realidad de los mercados globales impone una lógica de actualización constante con un precio del Brent que viene de una escalada fenomenal desde que comenzó el año y más en particular en las últimas dos semanas con la crisis bélica en Irán y la región de Medio Oriente.

Desde el inicio de 2026, el precio del barril de crudo Brent experimentó una escalada vertiginosa, impulsada principalmente por la crisis bélica en el Golfo Pérsico y el cierre del Estrecho de Ormuz. Mientras que el primero de enero la cotización promediaba los u$s66,77, al cierre de este ñunes, el valor se posiciona en torno a los u$s10, tras haber tocado picos diarios de u$s119,46 por barril.

Este salto representa un incremento acumulado del 60,5% en poco más de dos meses, un fenómeno que ha pulverizado cualquier previsión de estabilidad para el primer trimestre del año, y que ni por cerca tuvo un seguimiento de los valores de nafta y gasoil en los surtidores.

La aceleración más crítica, sin embargo, se concentró en las últimas dos semanas debido al recrudecimiento de los ataques en Medio Oriente. Hace apenas diez días hábiles (el 23 de febrero), el Brent cotizaba a u$s71,49, lo que arroja un aumento del 49,9% en menos de quince días.

Esta dinámica de "shock" explica por qué la tensión en los surtidores locales está llegando a su punto máximo, ya que casi el 80% de la suba anual ocurrió en este último y breve periodo, forzando a las petroleras a revisar sus esquemas de precios de manera urgente para evitar un descalce total con los costos internacionales.

Cuánto debería subir la nafta y el gasoil

Los analistas del sector estiman que, ante el vertiginoso incremento del crudo tipo Brent -de referencia para la industria local-, se consolidó un alza del 50% en el valor del barril y bajo este escenario de shock, el impacto técnico teórico en el surtidor debería rondar el 25%, dada la magnitud del desfasaje acumulado en apenas diez días hábiles.

Este raid de precios, que ya perforó la barrera psicológica de los u$s100 -un hito que no se alcanzaba con esta firmeza desde la invasión rusa a Ucrania en 2022-, amenaza con seguir escalando si no cede la virulencia del conflicto externo.

La presión sobre los combustibles se vuelve crítica debido a la estructura de costos: el petróleo crudo representa aproximadamente el 50% del valor final de la nafta o el gasoil, mientras que el resto se reparte en un 31% de márgenes y fletes, un 13% de impuestos nacionales (ICL e IDP) y un 6% correspondiente al corte de biocombustibles.

Pero la tensión más aguda recae sobre el gasoil, cuya hoja de costos está más expuesta a la volatilidad internacional. Esto se debe a que la producción de las refinerías locales no alcanza a cubrir la totalidad de la demanda interna, especialmente de cara a los picos estacionales de consumo logístico y agropecuario. 

Al tener un componente de importación mayor que las naftas, cualquier salto en el precio del Brent se traslada de forma más directa y urgente a este combustible, forzando actualizaciones para evitar el riesgo de desabastecimiento en el mercado mayorista y minorista.

La política de precios de YPF 

En este contexto de incertidumbre, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, buscó llevar calma a los consumidores al asegurar que la compañía no generará "cimbronazos" en los precios de los surtidores. A través de un mensaje oficial, el directivo ratificó este lunes que la petrolera estatal mantendrá "un compromiso honesto", utilizando una estrategia de micropricing y promedios móviles (moving average) para procesar las variaciones internacionales. 

Esta metodología permite que los picos bruscos en el valor del crudo, impulsados por la crisis externa, se amortigüen antes de llegar al público, evitando saltos discretos que desestabilicen la economía familiar o profesional. El mensaje no niega, de ninguna manera, que la petrolera esté realizando pequeños ajustes diarios tal como se observa en las pantales de sus casi 1.700 estaciones de servicio.

Sin embargo, Marín aclaró que, si bien se busca proteger al usuario de la volatilidad diaria, la evolución del mercado global sigue siendo el factor determinante a largo plazo. La estrategia de la compañía apunta a ser confiable en el tiempo, priorizando la estabilidad frente a la especulación de corto plazo que domina el escenario energético mundial.

De esta manera, aunque se registren ajustes graduales para sintonizar los costos, la premisa oficial es evitar traslados directos y masivos que profundicen la crisis, apostando por una transición ordenada mientras persista la tensión internacional.