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ALERTA

Golpe al bolsillo: precio del gas que Argentina importará para el invierno se disparó casi 100% por la guerra

Los ataques en Qatar dispararon el valor del índice. Argentina enfrenta el invierno con costos inéditos y un cambio de modelo en la gestión de importacioón
19/03/2026 - 14:45hs
Golpe al bolsillo: precio del gas que Argentina importará para el invierno se disparó casi 100% por la guerra

Los recientes ataques ejecutados por Irán contra las instalaciones de procesamiento de Gas Natural Licuado (GNL) en Ras Laffan, Qatar, recrudeció una crisis de proporciones globales en el mercado energético. El complejo, considerado el epicentro de la exportación qatarí, sufrió daños que pusieronen crisis las expectativas del flujo de suministro en el momento de mayor vulnerabilidad para los compradores estacionales.

La reserva de gas natural asociada a este complejo es el Campo Norte (North Field), que forma parte del yacimiento gigante South Pars-North Dome. Este reservorio es el más grande del mundo y es compartido geográficamente entre Qatar e Irán, albergando aproximadamente el 18% de las reservas mundiales. La unidad de producción ya registraba antecedentes de inestabilidad semanas atrás, tras suspensiones operativas derivadas de ataques previos en la zona de influencia.

Estos incidentes bélicos impactaron de forma directa en un nuevo salto del precio internacional, afectando particularmente al índice Dutch TTF. Este indicador europeo es la referencia central utilizada por la Argentina para la planificación de sus compras de metaneros, esenciales para cubrir el incremento del consumo durante los meses de baja temperatura.

Los datos del mercado reflejan la magnitud del impacto: el viernes 27 de febrero, día previo a la primera incursión militar de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, el TTF cerró en u$s31,9 dólares por megavatio-hora (MWh). Sin embargo, tras la escalada en Ras Laffan, este jueves 19 el mercado promediana en u$s62,3 por MWh, lo que representa un aumento de casi el 95% durante el período de conflicto.

Un nuevo modelo en medio de la crisis

Ante este escenario, la Argentina se prepara para iniciar su proceso de planificación de la cobertura invernal de GNL bajo un esquema administrativo inédito. El Gobierno nacional decidió ejecutar un cambio radical en el modelo de importación y comercialización, delegando la operatoria en un único agregador privado que reemplazará las funciones que históricamente desempeñó la estatal Enarsa.

Analistas locales advierten que la volatilidad extrema del GNL pone en riesgo las metas de gasto público. Consultores del sector energético coinciden en que el costo de la energía importada podría duplicar las previsiones presupuestarias originales, obligando a una readecuación de las partidas destinadas a la importación de combustibles líquidos y gaseosos para el sistema eléctrico y residencial.

Referentes del ámbito económico señalan que, más allá de la oscilación de los precios internacionales, el nivel de impacto final en las facturas de los usuarios residenciales dependerá del grado de subsidio que el Ejecutivo decida sostener. En pleno proceso de privatización de la gestión energética, la administración debe definir si amortigua este salto de costos o si traslada la totalidad del incremento al usuario final.

Se trata de una decisión de corto plazo que el Gobierno debe tomar en un contexto de alta sensibilidad macroeconómica. La gestión se encuentra ante la disyuntiva de sostener el equilibrio fiscal -evitando un mayor drenaje de divisas por subsidios- o priorizar el control de la política inflacionaria, tras nueve meses de indicadores de precios minoristas con tendencia al alza.

Cuál será el costo de la guerra en el GNL

Durante 2024 de acuerdo a las cifras públicas de Enarsa, la Argentina importó un total de 30 cargamentos de GNL por un monto aproximado de u$s672 millones. En aquel invierno, el precio promedio por cada millón de BTU (MMBTU) se ubicó en torno a los u$s9,5, una cifra que permitió un ahorro significativo respecto de los picos históricos de la pospandemia.

Sin embargo, el escenario de 2025 mostró una dinámica diferente que sirve de advertencia para el nuevo operador privado. El año pasado, la cantidad de buques se mantuvo en niveles similares —se adjudicaron finalmente 27 barcos— pero el costo total ascendió a cerca de u$s740 millones. Este incremento respondió a un precio promedio de importación más elevado, que osciló entre los u$s10 y los u$s10 por MMBTU en las licitaciones de Enarsa.

En 2024, el país logró reducir las importaciones en más de u$s1.000 millones respecto del año anterior porque la engrada en operación de nueva infraestrutura de transporte como el gasoducto Perito Moreno permitió un mayor abastecimiento del mercado local. Aquel año fue el primero en que estuvo operativo durante los 12 meses el nuevo gasoducto que aportó más de 20 MMm3/d.

En 2025 esa tendencia se estancó, pero en este caso parte de las importaciones de GNL no fueron para el abastecimiento de la demanda prioritaria (usuarios residenciales) sino a desplazar parte de los combustibles más caros y contaminantes como el gasoil y el fuel oil que utilizan las centrales térmicas.

Hace un mes, el costo del GNL en medidas que utiliza la Argentina equivalía a unos u$s10 por MMBTU, y promediando esta semana se ubicaba por encima de los u$s17, lo que en cuentas simple significa que a los u$s740 millones de importaciones del año pasado se deberán sumar unos u$s700 millones de mantenerse el actual nivel de precios. Es decir la misma cantidad de cargamentos demandaría en torno de u$s1.450 millones totales de gasto.

Pero las cuentas pueden ser aún mayores si se tiene en cuenta que en los meses de invierno, para asegurar el total abastecimiento de la demanda prioritaria -es decir el usuario residencial al que no se le puede cortar el suministro- las centrales de generación térmica pasan a utilizar gasoil o fuel oil. Estos combustibles no solo son mas contaminantes sino que se importan a valores internacionales que se ubican entre un 35% y 45% más caro en el caso del gasoil o un 20% a 25% más en el fuel oil.

La vulnerabilidad del mercado del gas

El mercado del GNL demuestra ser mucho más vulnerable a este tipo de crisis geopolíticas que el del petróleo. Mientras que el crudo posee una oferta diversificada en países como Arabia Saudita, Iraq, Estados Unidos, Brasil y Noruega, además de reservas estratégicas que pueden suplir carencias temporales, el gas licuado depende de una infraestructura logística y de licuefacción sumamente concentrada.

La producción global de GNL está centrada en la región de Medio Oriente, desde donde sale al mercado una de cada cinco moléculas consumidas en el planeta. Con pocos jugadores globales con capacidad de escala, la oferta actual no alcanza a cubrir con flexibilidad la demanda de decenas de naciones, incluyendo a los principales consumidores: China y los estados miembros de la Unión Europea.

La interrupción en Ras Laffan no solo afecta el volumen disponible, sino que encarece los fletes marítimos y los seguros de carga para los buques que deben transitar por zonas de conflicto. Para la Argentina, esto se traduce en una competencia directa por los cargamentos disponibles con las potencias asiáticas y europeas, que poseen una mayor capacidad de pago ante crisis de suministros.

En el plano local, la suba del 70% en el precio de referencia del TTF obliga a recalcular el costo promedio del gas en el sistema. Si se mantiene la tendencia alcista, el diferencial entre el precio del gas producido en Vaca Muerta y el gas importado podría ensancharse a niveles que dificulten la convergencia tarifaria prevista para este año.

Todo se disimula en la balanza energética

La figura del nuevo agregador privado será determinante para negociar las ventanas de llegada de los barcos a las terminales de Escobar. Sin el respaldo financiero directo del Tesoro que poseía la empresa estatal, la capacidad crediticia de este nuevo actor privado será puesta a prueba bajo condiciones de mercado extremadamente adversas y precios en máximos anuales.

Expertos en el sector energético remarcan que este conflicto subraya la urgencia de acelerar algunas obras de infraestructura interna, como las pendienes de la reversión del Gasoducto Norte y la ampliación de la capacidad de transporte desde la cuenca neuquina. La dependencia del GNL extranjero vuelve a exponer a la economía nacional a variables externas ajenas a la productividad doméstica de Vaca Muerta.

A medida que se acerca el invierno, la presión sobre las reservas del Banco Central se incrementará debido a la necesidad de pagar los cargamentos de gas. El salto en las cotizaciones internacionales del TTF representa un desafío adicional para la estabilidad de la balanza comercial energética, que hasta hace pocas semanas proyectaba un superávit para el ejercicio 2026.

Pero el Gobierno señala que el impacto del GNL tendrá un efecto mas que moderado en las cuentas públicas, ya que la volatilidad del mercado energético si bien hace saltar el precio de un producto de importación, también hace lo propio el las exportaciones de petróleo que vienen batiendo récords de volumen e ingresos en los pultimos dos años lo que largamente compensará la balanza energética. La pregunta es si el mayor costo del gas se compensará con esas divisas adicionales con que contará el Estado, o lo deberá afrontar el usuario.

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