Llenar el tanque, más caro por la guerra: la nafta se disparó 16% desde el inicio de marzo
El impacto de la crisis en Medio Oriente sobre el mercado energético global se sigue sintiendo con fuerza en los surtidores de todo el país, y la carrera parece no deteberse con un barril del Brent que esta tarde del viernes sumaba otro 3% en su escalada para ubicarse por encima de los u$s112 en el mercado internacional.
Esa aceleración de casi el 55% desde los u$s72,49 registrados el 27 de febrero, el día previo al primer ataque de Estados Unidos e Israel a obetivos de Irán, al cierre de este viernes justifica la variación en la sestaciones de servicio que perciben todos los automovilistas de manera silenciosa, ya que los retoques son por márgenes menores.
Un reciente informe del Observatorio de tarifas y subsidios IIEP (UBA-CONICET) reveló este viernes que hasta la fecha este fenómeno responde a una recuperación acelerada de la cotización del petróleo, impulsada por el conflicto bélico y las restricciones logísticas en puntos neurálgicos como el estrecho de Ormuz.
Esta dinámica interrumpió la tendencia de reducción interanual que los precios del crudo mostraron hasta enero, cuando se ubicaban entre un 18% y 21% por debajo de los niveles del año anterior. Ahora, la presión externa obligó a una revisión de las pizarras para evitar un desabastecimiento o una descapitalización de las refinadoras.
De acuerdo con los datos relevados al 19 de marzo en la Ciudad de Buenos Aires, el incremento ponderado para el mes alcanzó el 15% en las naftas y el 14,6% en el gasoil. En términos nominales, esto llevó el precio de la nafta súper a $1.813 por litro, mientras que la versión premium se ubicó en $1.987. El salto resultó ser significativamente mayor al estimado durante la primera semana del mes, cuando las variaciones promedio país rondaban el 5%.
El relevamiento del IIEP (UBA-CONICET) detalló que la nafta súper acumuló un alza del 16,2% en lo que va de marzo, mientras que el gasoil común registró una suba del 15,6%. Estas cifras reflejan que las petroleras aplicaron traslados a precios más agresivos para compensar el encarecimiento de la materia prima, que se disparó por la incertidumbre geopolítica.
La fuerte disparidad de precios
La disparidad de precios en el país también se acentuó, con provincias como Corrientes y Misiones pagando valores por encima de los $2.000 para los productos de mayor calidad. En general, las provincias del Noreste y Noroeste argentino son las que presentan los precios más altos del mercado, mientras que la región patagónica conserva los valores más bajos por los beneficios impositivos vigentes para la zona productora.
En el caso de los combustibles premium, el gasoil alcanzó un valor de $2.041 en los surtidores porteños, con una variación acumulada del 12,1% en el mes. Por su parte, la nafta de mayor octanaje mostró un incremento del 11,7% en el mismo período.
Estas actualizaciones se realizaron sobre una base que no incorporaba inicialmente los efectos del barril a tres dígitos, lo que sugiere que todavía existe un rezago frente a la paridad de importación si el crudo se mantiene en los niveles actuales.
La comparación federal que presentó el IIEP expone que el promedio país para la nafta premium se estimó en $1.895 y para la súper en $1.664. Sin embargo, los valores en el interior de la Argentina suelen superar estas medias debido a los costos logísticos y la carga impositiva local.
Las estimaciones para la segunda quincena de marzo indican que la volatilidad persistirá mientras no se estabilice el escenario internacional. El informe subrayó que los valores observados durante la segunda semana del mes ya son un 32% superiores a los de marzo de 2025. Este salto interanual marca un cambio de ciclo respecto a la estabilidad que buscó el Gobierno en los meses previos.
El peso del dólar y los impuestos
El sector refinador monitorea de cerca la evolución del tipo de cambio y la actualización pendiente del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL). Si bien el precio del barril es el principal motor de las subas actuales, la convergencia hacia precios internacionales sigue siendo el objetivo de fondo de las principales operadoras más allá de los otros costos.
La aceleración de marzo pone a prueba la capacidad de absorción de los consumidores, y en este contexto se da la caída de la demanda de productos premium que se desplaza hacia las versiones más económicas, tal como ya reconocen los estacioneros a solo 20 días del inicio del conflicto.
La industria del petróleo y gas en la Argentina, con el foco puesto en Vaca Muerta, sigue con ambivalencia el alza del crudo. Por un lado, un precio internacional alto favorece las exportaciones y la entrada de divisas; por el otro, encarece el abastecimiento interno en un país que todavía necesita importar gasoil y naftas premium durante los picos de demanda.
Esta dualidad obliga a los ejecutivos del sector a recalcular los precios de transferencia entre la producción y la refinación para no desabastecer el mercado doméstico. Pero el público muestra a su vez una migración sistemática desde los combustibles de mayor calidad hacia los básicos, una tendencia que se profundizó con cada nuevo ajuste en el surtidor.
Las estaciones de servicio de bandera blanca y las ubicadas en zonas fronterizas registraron las mayores caídas de volumen, ante la imposibilidad de competir con los precios de las operadoras integradas. Expertos del sector energético venían advirtiendo que, si el petróleo se estabilizaba por encima de los u$s 100, la presión sobre el tipo de cambio oficial sería inevitable para mantener la competitividad de las refinerías.
Máxima presión en los surtidores
Para entender la magnitud de la presión en los surtidores, es necesario desglosar la fórmula técnica que compone el precio de la nafta en el mercado interno. El valor final integra el costo del crudo en un 50%, los márgenes de refinación y transporte un 31%, la carga impositiva nacional un 13% y el valor de los biocombustibles un 6%.
Con un Brent que consolida su tendencia alcista, el componente de la materia prima desequilibra la ecuación y empuja los valores hacia arriba de manera constante. Pero según los especialistas, existe una proporcionalidad técnica para el mercado local que se conoce como la "regla de los dos tercios", por el cual el aumento en los surtidores debería equivaler, a dos terceras partes del incremento que registre el barril internacional.
Si bien el crudo representa el 50% del valor, gran parte del 31% restante (fletes, salarios, mantenimiento de refinerías y operación de estaciones de servicio) está indexado a la energía. Cuando el petróleo sube, los costos de transporte y la energía necesaria para procesar ese crudo en las destilerías también aumentan. Por lo tanto, el impacto del barril "contagia" a otros componentes de la estructura de costos.
Bajo esta premisa, si el barril Brent sube un 30% (como ocurrió desde el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente que pasó de un crudo a u$s70 el último día de febrero al actual por sobre los u$s100, se está ante un incremento porcentual desde el 42% en el principal insumo de un litro de combustible.
Esta progresión matemática deja en evidencia el descalce financiero que enfrentan las refinadoras. Si se aplica la mencionada relación técnica sobre un salto del 42% en el valor del crudo, el ajuste teórico en el surtidor debería ubicarse en torno al menos del 28% para mantener el equilibrio del sistema.