ORMUZ REABRE

Barcos petroleros ya atraviesan el estrecho de Ormuz: su impacto en la economía y qué implica el conflicto

Las operaciones en la principal vía marítima del golfo Pérsico reanudan el tránsito, pero la incertidumbre frena la estabilidad comercial
Por iProfesional
ENERGÍA - 08 de Abril, 2026

El Estrecho de Ormuz comenzó a recuperar el pulso tras la tregua de dos semanas acordada entre Estados Unidos e Irán. Los primeros barcos ya cruzaron la zona después de días de paralización. Entre ellos, el granelero NJ Earth y el Daytona Beach, que zarparon desde el puerto iraní de Bandar Abbas.

El acuerdo, alcanzado horas antes de un ultimátum fijado por Washington, abrió una ventana para reactivar el tráfico marítimo. También habilitó negociaciones diplomáticas que buscan evitar una escalada mayor en Medio Oriente.

Pero la situación está lejos de normalizarse. En el área permanecen cientos de embarcaciones, incluidos más de 400 petroleros y decenas de buques de gas. Muchos de ellos quedaron virtualmente varados durante el conflicto, esperando garantías mínimas de seguridad.

La actividad sigue siendo parcial. El sistema de monitoreo MarineTraffic confirma que el flujo de buques se reanudó, pero a un ritmo muy inferior al habitual. El objetivo inmediato de la tregua es facilitar el diálogo entre ambas potencias, que prevén reunirse en Pakistán en los próximos días para discutir seguridad regional y el programa nuclear iraní.

Sin embargo, el clima sigue siendo tenso. El presidente Donald Trump endureció su postura incluso después de anunciada la tregua.

Afirmó que no permitirá ningún tipo de enriquecimiento de uranio por parte de Irán. Además, advirtió que su gobierno podría aplicar sanciones severas, incluyendo aranceles del 50%, a los países que provean asistencia militar a Teherán.

Estas declaraciones evidencian que, pese al cese de hostilidades, Washington mantiene una estrategia de máxima presión.

El vicepresidente J.D. Vance fue aún más explícito. Calificó el acuerdo como "frágil" y sostuvo que Estados Unidos conserva una "clara ventaja militar".

Desde Europa, donde se encuentra de visita oficial, remarcó que el futuro de la tregua dependerá de la voluntad iraní de negociar de buena fe. "Si intentan engañar o debilitar este entendimiento, las consecuencias serán claras", advirtió.

Por qué el Estrecho de Ormuz paraliza los mercados energéticos globales

La relevancia de este corredor marítimo es difícil de sobredimensionar. Se trata de uno de los puntos neurálgicos del comercio energético mundial: por allí circula cerca del 20% del petróleo global y una proporción significativa del gas natural licuado que mueve Asia y Europa.

El Estrecho conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el mar Arábigo. Su ubicación lo convierte en paso obligado para las exportaciones de Arabia Saudita, Irak, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos.

Pero su geografía también lo vuelve particularmente vulnerable. En su punto más angosto tiene apenas 34 kilómetros de ancho, con canales de navegación muy reducidos.

Esto expone a los buques a potenciales ataques o bloqueos. Por esa razón, cualquier alteración en su funcionamiento genera un impacto inmediato en los mercados internacionales.

Los precios del crudo reaccionan con subas ante la sola amenaza de interrupción. Especialistas en energía advierten que un cierre total del Estrecho podría provocar aumentos del 30% al 50% en cuestión de días.

Incluso podría llevar el barril por encima de los u$s100. Los mercados asiáticos serían los más afectados, aunque las consecuencias se extenderían a nivel global.

El impacto abarcaría costos de transporte, inflación y actividad económica, poniendo en riesgo el equilibrio de las cadenas de suministro que dependen de la energía barata proveniente del Golfo Pérsico.

El factor Irán: reservas gigantes y producción limitada por las sanciones

En este escenario, el rol de Irán en el mercado energético mundial adquiere una relevancia estratégica. Actualmente, el país se ubica como el noveno productor global, con una extracción cercana a los 3,1 millones de barriles diarios.

Pero su verdadero peso radica en sus reservas. Irán posee las terceras mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con más de 208.000 millones de barriles.

Este potencial le permitiría escalar rápidamente su producción hasta niveles cercanos a los 4 millones de barriles diarios en un contexto sin sanciones ni conflictos.

Sin embargo, las restricciones comerciales y financieras impuestas por Estados Unidos en los últimos años han limitado su acceso a tecnología clave. Especialmente en técnicas de recuperación mejorada de crudo, lo que afecta su eficiencia en campos maduros.

La reapertura parcial del Estrecho de Ormuz no solo representa un alivio inmediato para el comercio marítimo. También funciona como un factor clave para la estabilidad energética global.

Pero la fragilidad del acuerdo y la persistencia de tensiones entre Washington y Teherán mantienen en vilo a los mercados. Los traders siguen de cerca cada movimiento diplomático y militar en una región donde cualquier incidente puede alterar el delicado equilibrio alcanzado.

La pregunta que queda en el aire es cuánto puede durar una tregua que ambas partes califican de provisional. Los próximos días dirán si el diálogo avanza o si la presión máxima de Trump termina dinamitando el frágil entendimiento.

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