• 21/4/2026
ALERTA

El peligro puede estar oculto en cada hogar: claves para prevenir incendios por baterías de litio

Expertos advierten sobre los riesgos de las baterías de litio en el hogar. Claves técnicas para prevenir la fuga térmica y la importancia de la detección
Por L.I.
21/04/2026 - 09:26hs
Monopatin

La presencia de baterías de litio-ion se transformó una constante en la vida cotidiana a través de dispositivos electrónicos que abarcan desde telefonía móvil y computadoras portátiles hasta vehículos de movilidad personal como monopatines y bicicletas eléctricas. Si bien estas fuentes de energía permitieron un avance significativo en términos de autonomía y eficiencia, su masificación introduce una serie de riesgos que requieren una gestión técnica y preventiva específica.

La Cámara Argentina de Seguridad Electrónica (CASEL) manifestó la necesidad de profundizar en el conocimiento de estos dispositivos para evitar siniestros que, por las características químicas del componente, resultan de una propagación extremadamente veloz y una alta complejidad de extinción.

El fenómeno técnico central que define el riesgo de estas baterías es la denominada fuga térmica. Este proceso ocurre cuando una celda de la batería experimenta una falla interna, ya sea por daño mecánico, exposición a temperaturas elevadas o irregularidades en el proceso de carga, lo cual genera un incremento descontrolado de la temperatura interna.

Al alcanzar un punto crítico, la energía almacenada se libera de forma repentina, produciendo gases inflamables y llamas que pueden alcanzar temperaturas muy superiores a las de un incendio convencional. La peligrosidad de este evento radica en la velocidad con la que se desarrolla, dejando márgenes de tiempo mínimos para la reacción manual de los usuarios si no se cuenta con los medios tecnológicos adecuados.

Tendencias y el valor de la detección temprana

La escala del problema se refleja en las proyecciones globales y en los registros de otros mercados. En el Reino Unido se contabilizaron cientos de incidentes vinculados específicamente a vehículos de movilidad eléctrica durante el último año, lo que marca una tendencia que la Argentina comienza a observar debido a la acelerada adopción de estas tecnologías, consideró la Casel.

En este contexto, el descarte masivo de baterías que se proyecta para los próximos años añade una dimensión logística al riesgo, ya que el manejo inadecuado de los residuos electrónicos también puede ser origen de focos ígneos en ámbitos domésticos o empresariales. La falta de conciencia sobre la integridad física de las baterías es un factor que incrementa la vulnerabilidad de las estructuras.

Para mitigar estas amenazas, la implementación de sistemas de detección temprana es una medida estratégica fundamental. El uso de detectores de humo y sistemas de alarma integrados permite identificar la presencia de partículas de combustión en las etapas iniciales de la fuga térmica, antes de que el incendio se torne incontrolable.

La seguridad electrónica actúa aquí como un complemento necesario a los hábitos de uso, ya que la detección oportuna es el único factor que garantiza una evacuación segura o la intervención temprana de los servicios de emergencia. La cultura de la protección debe evolucionar hacia un modelo donde la vigilancia de los puntos de carga sea una prioridad dentro de la planificación de seguridad de cualquier inmueble.

Protocolos de carga y medidas de seguridad

En el plano de la prevención operativa, existen protocolos estrictos que los usuarios deben observar para garantizar la estabilidad de los equipos. El empleo exclusivo de cargadores originales o certificados por el fabricante asegura que los voltajes y las corrientes de carga se mantengan dentro de los parámetros de diseño de la batería.

 Asimismo, evitar que los dispositivos permanezcan conectados a la red eléctrica una vez completada la carga y vigilar cualquier signo de deformación, hinchazón o emisión de calor inusual son prácticas esenciales.

En caso de detectar una anomalía física, la batería debe ser retirada de servicio de forma inmediata y trasladada a puntos de descarte diferenciados, evitando bajo cualquier circunstancia su disposición junto con los residuos domiciliarios comunes, donde el riesgo de ignición por compactación es elevado.

Finalmente, la integración de estas tecnologías en la vida moderna exige un compromiso con la formación técnica del usuario y la profesionalización de los sistemas de respuesta. La seguridad no depende únicamente de la calidad de los componentes, sino de la interacción responsable entre el uso diario, el mantenimiento preventivo y la tecnología de detección activa.

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