Cómo es el histórico proyecto minero entre dos provincias que está activando inversiones millonarias
La minería argentina acaba de anotar un hito institucional. El proyecto de oro y plata Diablillos, operado por la canadiense AbraSilver Resource, logró encender los motores hacia su fase productiva tras resolver un acertijo que durante décadas paralizó proyectos en el país: la superposición de límites provinciales.
A través de una ingeniería política y legislativa inédita, Salta y Catamarca completaron un marco legal bilateral que otorga seguridad jurídica absoluta a la iniciativa. El proceso legislativo concluyó formalmente el pasado 14 de mayo con la sanción de la Ley Provincial N.° 5940 por parte de la Legislatura catamarqueña, sumándose a la Ley N.° 8524 que la provincia de Salta había aprobado estratégicamente el 18 de diciembre de 2025.
De esta manera, Diablillos se consolida como el único proyecto minero biprovincial del país en estado de avance concreto, marcando un punto de inflexión para el sector extractivo en el Noroeste Argentino (NOA).
El "modelo Diablillos": producción sin alterar fronteras
El corazón del acuerdo radica en una cláusula de pragmatismo económico: el diseño del pacto permite la articulación de políticas públicas, la fiscalización conjunta y el desarrollo de infraestructura en el área sin que las acciones compartidas impliquen definiciones, modificaciones o renuncias respecto de los diferendos territoriales preexistentes entre ambas provincias en la región de la Puna.
En términos de control, el documento fija instancias formales de coordinación técnica para las evaluaciones ambientales. Las exigencias e impactos de la operación minera deberán adecuarse a las normativas de ambos distritos, bajo un esquema de estándares supervisados en tándem por las autoridades ambientales de Salta y Catamarca.
Este "paraguas de neutralidad territorial" destraba un frente crítico para los departamentos de Los Andes (Salta) y Antofagasta de la Sierra (Catamarca), ofreciendo a los mercados globales el activo más codiciado por el capital extranjero: previsibilidad a largo plazo.
La palanca del RIGI: números de una inversión a gran escala
El blindaje institucional de las provincias coincide de manera quirúrgica con un hito financiero clave: la inclusión de Diablillos en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) bajo la figura de Vehículo de Proyecto Único (VPU).
Los beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios del RIGI terminaron de viabilizar el plan de negocios de la minera canadiense:
- Desembolso Inicial: El programa del RIGI contempla una inversión inicial computable de u$s481,7 millones, destinada a la fase de construcción de la planta de procesamiento de última generación, campamentos y accesos viales
- Inversión Global: La proyección total para el desarrollo integral del yacimiento escalará hasta los u$s764 millones
- Hoja de ruta: Con las leyes provinciales ratificadas y los beneficios fiscales de Nación garantizados, AbraSilver prevé iniciar la construcción de la mina en 2027, con el objetivo de iniciar la producción comercial y la exportación masiva hacia 2029
Radiografía del yacimiento: un imán de divisas para el NOA
El potencial geológico de Diablillos lo ubica en el radar de los grandes players de la minería de metales preciosos. Estimaciones recientes de la compañía dan cuenta de recursos medidos e indicados de 103,9 millones de toneladas, lo que equivale a unas 199 millones de onzas de plata y 1,7 millones de onzas de oro, con una vida útil inicial proyectada que superará la década de explotación continua.
Una vez operativo, el complejo se convertirá en un motor de tracción macroeconómica para la región. Se estima que Diablillos generará un saldo exportador neto de u$s417 millones anuales, inyectando divisas genuinas al BCRA.
Proyecta la creación de más de 2.013 puestos de trabajo (entre mano de obra directa e indirecta) en su pico de construcción, impactando de forma directa en la contratación de pymes y redes de proveedores locales de Salta y Catamarca.
En un escenario donde el acceso al financiamiento internacional exige garantías extremas, el "modelo Diablillos" demuestra que la articulación política interprovincial y los incentivos nacionales pueden convivir para transformar recursos enterrados en un polo productivo de escala global.