Alerta en Vaca Muerta por una serie de cinco sismos en dos días vinculados al fracking
Cinco sismos en apenas 48 horas pusieron en alerta a Sauzal Bonito, localidad neuquina ubicada en el corazón de Vaca Muerta. La secuencia comenzó el miércoles 27 de mayo a las 02:47, con una magnitud de 2,0 en la escala de Richter y una profundidad de 8 kilómetros.
El epicentro se ubicó a solo 3 kilómetros al noroeste del pueblo. Pese a la magnitud baja, los vecinos sintieron el temblor debido a esa cercanía geográfica.
El jueves 28 de mayo la tierra volvió a moverse dos veces: a las 04:58 y a las 07:10 horas. La madrugada del viernes 29 cerró la serie con otros dos eventos sísmicos, registrados a las 04:59 y a las 05:14.
Estos dos últimos fueron percibidos por numerosos habitantes de la zona, según reportes del Observatorio de Sismicidad Inducida (OSI).
Alertan por sismos en Vaca Muerta vinculados al fracking
El OSI fue categórico: los cinco eventos están vinculados a operaciones de fractura hidráulica (fracking) que YPF SA y Chevron Argentina SRL realizan en el área Loma Campana.
El fracking consiste en inyectar agua, arena y químicos a alta presión para fracturar rocas subterráneas y liberar gas o petróleo atrapado. Esa presión puede reactivar fallas geológicas dormidas y generar sismos.
Con esta nueva secuencia, el total de sismos asociados al fracking en Neuquén durante 2026 asciende a 26. El desglose por mes es revelador: 3 en enero, 6 en febrero, 4 en marzo, 3 en abril y 10 en mayo.
En 2025 se había registrado un récord histórico: 105 sismos vinculados a esta actividad industrial en todo el año. Era la cifra más alta desde el inicio de la explotación no convencional en la formación.
La comparación entre ambos años muestra una tendencia preocupante. En los primeros cinco meses de 2025 se habían registrado 18 eventos sísmicos; en el mismo período de 2026 ya se acumulan 26, un incremento del 44%.
Un informe de la consultora NCS Multistage difundido en enero indicó que 2026 arrancó con un número excepcionalmente alto de operaciones de fractura hidráulica. De mantenerse ese ritmo, el año podría cerrar con un récord histórico de actividad y, probablemente, de sismicidad asociada.
El semáforo sísmico que nadie fiscaliza
Ante la acumulación de eventos, el OSI fue directo en su reclamo: pidió que las autoridades provinciales exijan a YPF y Chevron informes inmediatos sobre la aplicación del protocolo de semáforo sísmico.
Se trata de un mecanismo técnico diseñado para regular la actividad de fractura hidráulica en función de la sismicidad que va registrándose en tiempo real. El protocolo establece cuatro niveles de alerta en función de la magnitud de los eventos.
Verde cuando los sismos son de menos de 2 grados, amarillo hasta 4 grados, y rojo por encima de ese umbral. Cada nivel debería implicar acciones específicas: desde continuar operaciones normalmente hasta suspenderlas de inmediato.
El problema de fondo, según el OSI, es que ese protocolo no tiene fiscalización estatal efectiva. Las empresas lo aplican de forma voluntaria, sin supervisión externa ni consecuencias ante incumplimientos.
El geógrafo Javier Grosso, quien publicó en la revista científica Nature un artículo sobre la relación entre sismos y fracking, fue contundente: "Las petroleras reciben la información sobre los sismos antes que Defensa Civil", porque "tienen sus propios semáforos sísmicos" y regulan sus procesos sin mediación del Estado.
La conclusión de Grosso no deja lugar a dudas: "Es el zorro cuidando al gallinero".
La correlación entre actividad industrial y sismicidad tampoco es exclusiva del OSI ni de académicos críticos. Luciano Fucello, autor del informe de NCS Multistage y profesor del Instituto Tecnológico de Buenos Aires, sostuvo que existe una correlación directa entre la producción de hidrocarburos y los temblores percibidos por habitantes de Sauzal Bonito y Añelo.
Fucello recordó un dato elocuente: "Durante la pandemia, cuando la actividad se detuvo, los terremotos se detuvieron. Y cuando se reanudó, volvieron".
Una ley que duerme en la Legislatura
El Observatorio de Sismicidad Inducida no solo denuncia. También propone soluciones concretas.
Redactó y presentó a todos los bloques legislativos neuquinos una propuesta de ley que incluye un semáforo sísmico con niveles de alerta que obligan a suspender operaciones cuando se superen ciertos umbrales.
La iniciativa establece zonas de exclusión de 15 kilómetros alrededor de ciudades y zonas sensibles, y exige transparencia total en la información sísmica que manejan las empresas.
La propuesta llegó a manos de todos los bloques. Sin embargo, la Legislatura provincial nunca la trató. El proyecto sigue cajoneado mientras los sismos se multiplican.