Motor energético: el despegue de Vaca Muerta lleva a la Región Sur a un récord histórico de actividad
La evolución de la actividad económica en la Argentina comenzó a consolidar una grieta de distintas velocidades productivas donde los indicadores globales, como el EMAE, ya no logran reflejar el pulso real de las provincias. Mientras el promedio nacional se mueve al ritmo de las tensiones del consumo urbano, el avance de Vaca Muerta configuró un polo de desarrollo hiperconcentrado que se mueve completamente autónoma.
De acuerdo con el último relevamiento de indicadores de la Universidad Austral, la Región Sur -conformada por Neuquén y Río Negro- se posiciona como el motor más vigoroso de este proceso. Impulsada de manera directa por el desarrollo de la cuenca hidrocarburífera, la zona exhibe un comportamiento económico sobresaliente, y este avance no solo marca una fuerte recuperación de la coyuntura reciente, sino que consolida un cambio de tendencia estructural respecto de los últimos años.
En marzo de 2026, el nivel de actividad de la Región Sur registró un incremento interanual del 6,9%, ubicándose por encima del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) a nivel nacional, que midió un 5,5%. Este salto ratifica una constancia en el proceso de reactivación que las provincias del sur sostienen en el mediano plazo y cómo la velocidad de los bloques no convencionales transformó la dinámica comercial y de servicios de todo el territorio patagónico.
Al evaluar el desempeño acumulado en los últimos dos años, el bloque compuesto por Neuquén y Río Negro mantuvo un ritmo de expansión promedio del 1,1% mensual. Esta regularidad comercial y productiva le permitió acumular un incremento punta a punta de aproximadamente el 30% desde marzo de 2024. Semejante aceleración acortó las brechas con los picos históricos y posicionó a la zona en un terreno de crecimiento neto.
El dato más relevante del informe radica en que la Región Sur logró quebrar su antiguo techo histórico, correspondiente a enero de 2018. Mientras que otras zonas productivas todavía pelean por recuperar los niveles de la década pasada, el bloque petrolero ya opera un 7,7% por encima de aquel máximo relativo. Esto demuestra que el impacto de la infraestructura energética generó un despegue autónomo respecto de los ciclos tradicionales del resto del país.
El peso del bloque energético en el empleo
A pesar de que la Región Centro conserva una escala superior en términos absolutos de volumen dentro de la Argentina, la relevancia de la Patagonia dentro de las variables nacionales no para de escalar. Según los registros oficiales analizados por la Austral, la Región Sur aporta de manera directa el 5,8% del Valor Agregado Bruto (VAB) total del país y en paralelo, su estructura tracciona el 4,3% del empleo asalariado registrado en el sector privado nacional.
El éxito de este sendero hacia adelante se encuentra ligado a la capacidad del ecosistema industrial para aprovechar las condiciones macroeconómicas. El flujo continuo de desembolsos en las áreas de extracción de recursos fósiles asoma como la llave para elevar todavía más el ritmo de expansión actual.
La continuidad de los esquemas orientados a la promoción de grandes inversiones constituye el principal pilar para garantizar el horizonte productivo de la cuenca. Frente a mercados globales volátiles, la existencia de incentivos claros opera como el amortiguador necesario para que las operadoras mantengan activos sus planes de perforación y fractura. El marco regulatorio vigente será el encargado de convalidar las ambiciones exportadoras de las empresas.
Los indicadores coincidentes locales utilizados para este modelo econométrico —que incluyen series desestacionalizadas de patentamientos, ventas de combustibles, demanda eléctrica y despachos de cemento— ratifican la solidez del ciclo en el sur. Cada una de estas variables indirectas expone que el derrame de los hidrocarburos no se limita a las bocas de pozo, sino que dinamiza la recaudación fiscal, el consumo y la construcción civil en las ciudades cabecera.