La megaobra de u$s3.000 millones que promete 19.000 empleos y conectará Vaca Muerta con Bahía Blanca
Transportadora de Gas del Sur (TGS) dio un paso decisivo en Vaca Muerta en la estructuración de su proyecto de líquidos de gas natural (NGL), una obra de gran escala que busca resolver limitaciones de procesamiento en la cuenca neuquina y habilitar nuevas vías de exportación energética.
La compañía avanzó con la aprobación de acuerdos comerciales con YPF, Pluspetrol y Chevron, que aseguran la mayor parte de la capacidad inicial del sistema. Al mismo tiempo, continúa el diálogo con otros productores para completar el esquema de utilización total de la infraestructura proyectada.
Una obra pensada para sostener el crecimiento del shale
El proyecto aparece como una pieza estratégica dentro del desarrollo de Vaca Muerta, en un contexto donde el aumento de la producción de gas y petróleo requiere nuevas soluciones de transporte y tratamiento.
La iniciativa contempla la recuperación de líquidos contenidos en el gas natural —como etano, propano y butano— que actualmente no se aprovechan en su totalidad dentro del sistema energético.
En paralelo, la compañía prevé que la infraestructura esté operativa hacia 2030, marcando un nuevo escalón en la cadena de valor del sector.
Empleo e impacto territorial durante la construcción
La etapa de ejecución, estimada en cuatro años, tendrá un efecto significativo sobre el mercado laboral. Se proyecta la creación de unos 4.000 empleos directos y alrededor de 15.000 indirectos, con fuerte concentración en Neuquén y en los corredores logísticos hacia la provincia de Buenos Aires.
Este despliegue posiciona al proyecto no solo como una inversión energética, sino también como un motor de actividad económica regional durante su desarrollo.
Inversión de gran escala y salto exportador
El monto total de la iniciativa asciende a aproximadamente u$s3.000 millones. El objetivo es industrializar parte del gas producido en la cuenca y transformarlo en productos de mayor valor agregado con destino exportador.
El CEO de TGS, Oscar Sardi, definió el proyecto: "Es una inversión estratégica de gran relevancia para el desarrollo energético de Argentina", y agregó que el esquema "permitirá generar exportaciones por aproximadamente u$s1.200 millones anuales".
Un sistema que conecta Neuquén con la costa
La arquitectura del proyecto integra distintas etapas de procesamiento y transporte. En Neuquén, con base en la planta de Tratayén, se prevé la construcción de nuevas instalaciones industriales y un gasoducto destinado a separar corrientes según su composición.
Desde allí, el sistema continuará mediante un poliducto hacia Bahía Blanca, donde se instalarán plantas de fraccionamiento y almacenamiento, además de obras complementarias en la terminal marítima para facilitar la exportación.
La lógica técnica del sistema permite diferenciar el gas rico en líquidos del gas seco, una condición clave para evitar saturaciones en la infraestructura existente y sostener el crecimiento de la producción no convencional.
Una pieza dentro del nuevo mapa energético argentino
El desarrollo de TGS se inscribe en una etapa de expansión de infraestructura energética en Argentina, donde conviven nuevos oleoductos, proyectos de gas natural licuado y ampliaciones de capacidad en distintas regiones productivas.
Por su escala, el NGL de TGS se ubica entre las iniciativas más relevantes del sector, con capacidad de redefinir la matriz exportadora de la cuenca neuquina.
Con los acuerdos ya cerrados con los principales productores, el próximo paso será la Decisión Final de Inversión (FID), que habilitará el inicio de las obras. Si los plazos se cumplen, hacia 2030 Argentina podría sumar una nueva corriente de exportaciones energéticas de alto valor, con Neuquén como origen y Bahía Blanca como salida estratégica al Atlántico.