PRESIÓN EN EL SURTIDOR

El Gobierno aumenta el impuesto a los combustibles mientras las petroleras analizan bajas

El incremento de los tributos podría aprovechar la caída del petróleo global, un factor que presiona a las compañías a revisar los valores en el surtidor
Por Ignacio Ortiz
ENERGÍA - 02 de Julio, 2026

El Gobierno nacional dispuso este miércoles un incremento acotado del 1% en el componente impositivo que se aplica a la venta de naftas y gasoil, en procura de recuperar el atraso acumulado en los últimos dos años sin sumar presion inflacionaria desde el surtidor.

La decisión expresada en el Decreto 562 establece una adecuación en los montos fijos que determinan el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y el Impuesto al Dióxido de Carbono. Los considerandos del decreto señalan que el propósito de la medida radica en sostener el crecimiento de la actividad económica local bajo una pauta de consolidación de las cuentas públicas.

En el caso de la nafta sin plomo el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos aumentó desde hoy $21,192 por litro, mientras que el Impuesto al Dióxido de Carbono se incrementó en $1,298. Para el gasoil, el incremento fue de $18,959 en el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos, de $10,266 en el tratamiento diferencial previsto para determinadas jurisdicciones y de $2,161 en el Impuesto al Dióxido de Carbono.

De esta manera, como viene ocurriendo en los últimos dos años, el Palacio de Hacienda optó por no aplicar la totalidad de los ajustes pendientes por variaciones de precios anteriores, priorizando un sendero de corrección moderado para julio. Esta política tuvo el año pasado un costo estimado de u$s2.000 millones que el fisco no pudo recaudar-.

El texto sostiene que "con el objeto de iniciar un proceso de regularización de los referidos incrementos remanentes, resulta deliberado de la buena gobernanza diferir parcialmente los efectos de los aumentos que resultarían de las actualizaciones aplicables para el trimestre calendario que se inicia el 1° de julio de 2026, de manera de asegurar una necesaria estabilidad económica, evitando asimismo que la carga impositiva total impacte de manera simultánea en el bolsillo de los consumidores".

El congelamiento de precios e impuestos por la guerra

El gobierno había decidido congelar la actualización de los montos fijos de ambos tributos durante mayo y junio debido a la volatilidad de precio internacional del petróleo que generó presión en los surtidores por el conflicto armado en Medio Oriente.

Si bien las petroleras que controlan el mercado local durante marzo y comienzos de abril aceleraron las subas hasta superar aumentos de del 20%, la inestabilidad externa y la necesidad de amortiguar el impacto en la macro, motivó a las compañías a establecer un buffer de precios.

Ese esquema comercial que encabezó YPF -que domina más del 55% del mercado minorista- y fue seguido por el resto de las compañías, estableció un virtual congelamiento en los surtidores hasta tanto el precio del crudo baje, tal como está ocurriendo en las ultimas dos semanas que se desplomó más de u$s20 hasta alcanazr niveles pre confilcto.

Con el brent en torno a los u$s70, las empresas ahora están compensando rápidamente el ajuste resignado en los últimos tres meses, con lo que se anticipa que durante julio podría revisar a la baja los precios de las naftas y el gaspil, una vez que las cuentas vuelvan a un punto de equilibrio. 

A la par de la estrategia de las empresas, existen componentes cambiarios que favorecieron esta estrategia y fue la calma en que se movió la cotización del dólar en los últimos meses, algo que empezó a sacurise suavamente en las últimas jornadas y pueden sumar una presión extra.

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