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ALERTA

El gas de Vaca Muerta es más potente y seguro para los hogares, pese a versiones que dicen lo contrario

El experto Carlos Casares explicó los cambios en la calidad del gas neuquino, llevó tranquilidad sobre el uso doméstico y pidió una serie de adecuaciones
16/07/2026 - 19:35hs
Llama de monoxido

El gas que se obtiene de Vaca Muerta es más rico y tiene un poder calorífico superior al convencional, pero es totalmente seguro para el uso cotidiano en las estufas y cocinas de los hogares, lo que permite desmitificar una serie de afirmaciones erradas que se difudieron en los últimos años, incluso desde medios periodísticos.

Así lo planteó el experto y ex interventor del Enargas Carlos Casares, al resaltar que la mayor presencia de etano en la cuenca neuquina modificó la calidad del fluido en la Argentina de manera estructural, un cambio técnico que exige adaptar controles en las redes de transporte pero que no representa peligro alguno para los usuarios residenciales.

Durante un webinar organizado por el Mercado Electrónico de Gas (Megsa), el consultor y exinterventor del Enargas expuso detalladamente sobre la evolución de la calidad del gas inyectado, las modificaciones normativas y la polémica que asocia este combustible con accidentes domésticos por monóxido de carbono.

La charla abordó las diferencias químicas del gas de la Cuenca Neuquina respecto al convencional y defendió la pertinencia de los cambios en las especificaciones técnicas que se implementaron para acompañar el desarrollo de la producción local.

El dato clave es la riqueza de Vaca Muerta

Casares explicó que el gas natural de Vaca Muerta se caracteriza por ser un gas "rico", con una presencia de hidrocarburos pesados (etano, propano, butano y superiores) significativamente más alta que la de los yacimientos convencionales históricos.

Si bien los líquidos más pesados como el propano y el butano son extraídos casi en su totalidad en plantas como la de TGS o la de Mega, en proximidades de la ciudad de Bahía Blanca, debido a su alto valor comercial, el etano presenta un escenario diferente

El especialista señaló que el mercado del etano en el mundo es acotado y está ligado casi exclusivamente a la petroquímica. Al no haber suficiente capacidad de procesamiento o demanda de este componente, el etano permanece en la corriente de gas natural que se transporta a los centros de consumo.

Esta presencia residual de etano eleva de forma natural el poder calorífico y el índice de Wobbe (el indicador clave que mide la intercambiabilidad de gases en los quemadores). Según las muestras de boca de pozo presentadas, un gas extremo rico de Vaca Muerta puede contener hasta un 25% de etano.

La polémica: ¿provoca el gas de Vaca Muerta más monóxido de carbono?

El eje más sensible de la presentación de Casares consistió en desmitificar la supuesta relación entre la llegada del gas de Vaca Muerta a las redes de distribución y el incremento de incidentes por intoxicación con monóxido de carbono.

Para refutar esta hipótesis, el expositor presentó estadísticas oficiales recopiladas por el Enargas que demuestran la falta de correlación entre la calidad del gas y los accidentes.

Por el contrario argumentó que de acuerdo con las pericias, los siniestros se vinculan sistemáticamente con defectos de diseño en las instalaciones internas, la falta de ventilación como rejillas obstruidas o inexistentes, o por la inadecuada evacuación de gases de combustión y el nulo mantenimiento de los gasodomésticos, principalmente calefones.

Como ejemplo, marcó que una de la decena de distribuidoras que hay en el país y que no transporta gas de Vaca Muerta registra históricamente una de las tasas más altas de incidentes y fallecimientos por millón de usuarios en todo el territorio.

Por el contrario, otros de las distribuidoras que es una de las redes más expuestas al gas rico de Vaca Muerta, mostró en los últimos tres años una tendencia a la reducción de accidentes y muertes por monóxido de carbono.

El respaldo técnico al cambio normativo

Casares defendió la vigencia de la actualización de la norma NAG 602 aprobada por el Enargas, la cual flexibilizó los límites de calidad en un rango menor al 5% (un 4,8% en el índice de Wobbe y un 4,9% en el poder calorífico superior.

Para llevar tranquilidad a los usuarios y respaldar la medida, se detallaron los ensayos realizados en laboratorios acreditados con artefactos hogareños nuevos y usados ya sean cocinas, calefones, calefactores y termotanques. Los equipos fueron sometidos a pruebas extremas utilizando una mezcla patrón de 75% metano y 25% etano.

El cso de los artefactos nuevos, cumplieron holgadamente con todos los estándares de estabilidad de llama, encendido y eficiencia, arrojando niveles de monóxido de carbono muy por debajo del límite de 100 partes por millón (ppm) que fija la normativa de seguridad.

En cuanto a artefactos usados, también superaron las pruebas de combustión higiénica tras recibir una limpieza estándar. El único equipo que falló en los ensayos ya presentaba un funcionamiento deficiente con el gas de red convencional previo al ingreso del gas no convencional.

Comparativa internacional y temas pendientes

La investigación expuesta demostró que la flexibilización de los parámetros en la Argentina se encuentra alineada con los estándares internacionales más exigentes, como los de la Unión Europea para gases del Grupo H y las recomendaciones de intercambio energético regional.

Finalmente, Casares destacó que, en lugar de poner el foco en la composición química de un recurso energético soberano de alta calidad, el ente regulador debe avanzar en dos deudas históricas para mejorar la seguridad pública.

En ese sentido se refirió a la implementación efectiva de las revisiones periódicas obligatorias en las instalaciones domiciliarias —un estándar común en Europa y en países de la región como Chile— y la homologación de detectores de monóxido de carbono para garantizar la calidad y vida útil de los dispositivos que ya se comercializan en el mercado local.