La minería apunta a generar 4 veces más empleo que la industria automotriz y autopartista
Puntos importantes
La minería en la Argentina se encamina a un salto de escala con el impulso de los proyectos de cobre clase mundial y la consolidación del litio, la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) comenzó a trazar las metas de impacto socioeconómico hacia la próxima década.
Entre las proyecciones más relevantes destaca una meta aspiracional de empleo minero que, de concretarse, permitiría al sector multiplicar por seis la cantidad de empleados (directos) que hoy tiene la industria automotriz en la Argentina.
En la actualidad, el complejo automotor representa uno de los grandes motores industriales del país, con cerca de 74.000 empleos directos (25.000 en terminales ensambladoras y casi 49.000 en el segmento autopartista).
El presidente de la CAEM, Roberto Cacciola, detalló la aspiración del sector: "Argentina tiene que lograr en pocos años pasar de tener 60 o 70.000 empleados directos en minería, a 300.000 directos y 1 millón con la mano de obra indirecta".
La cifra que sorprende por su volumen, explicada desde las entidades sectoriales como una meta de máxima y no como una cifra cerrada en ejecución, toma como premisa la entrada en fase de construcción y operación de los principales yacimientos cupríferos y la reactivación de la cadena de proveedores locales.
La clave para que la minería supere a la industria automotriz a nivel empleo
El fundamento de este salto de escala se puede pensar desde el desarrollo de la minería metalífera, donde la etapa de construcción de los proyectos demanda miles de puestos en un solo yacimiento de escala global.
"Un proyecto de cobre en la etapa de construcción de los que se conocen ahora, en promedio, va a tener 7.000 personas trabajando en yacimientos. Y va a tener un factor multiplicador que lo podemos ubicar entre una vez y media y dos veces y media más", precisó Cerdá al evaluar el impacto expansivo sobre el resto de los servicios industriales.
A diferencia de otras economías de la región, la Argentina se encuentra en una posición de privilegio dentro del mapa minero global por la concentración de recursos sin desarrollar. "Es el único país en este momento que tiene 6 proyectos de clase mundial de cobre listos para entrar en construcción, y más de 20 proyectos en exploración con distintos grados de avance", remarcó el titular de la CAEM.
Cacciola añadió sobre el potencial cuprífero que "no hay otro país en el mundo que, de pasar de 0 de producción de cobre, en poco tiempo pueda llegar a 1.500.000 o 1.800.000 toneladas de producción de cobre fino".
El RIGI y la tracción de las divisas en la minería argentina
El flujo de inversiones que sustenta estas proyecciones encuentra su gran impulso en las reglas fijadas por la estabilidad macroeconómica y el régimen de incentivos para grandes inversiones (RIGI).
De acuerdo con el balance presentado por la entidad empresaria, el RIGI ya cuenta con 17 proyectos presentados por un valor de u$s40.000 millones, de los cuales 11 lograron la aprobación oficial y otros 6 prevén su aval en el corto plazo.
En materia de divisas, la trayectoria proyectada por la CAEM contempla pasar de los u$s5.400 millones exportados en 2024 a superar los u$s9.000 millones en el presente año, con un horizonte que apunta a superar los u$s25.000 millones para 2035 y escalar hasta los u$s40.000 millones anuales en la década posterior.
"El RIGI con la cantidad de proyectos presentados hizo que los principales jugadores internacionales estén en la Argentina. Está BHP, que es la empresa minera más grande del mundo, está Rio Tinto, que ocupa el 2º lugar normalmente, está Glencore, que ocupa el 4º o 5º lugar, está First Quantum, Fortescue...", detalló Cacciola sobre el perfil de las operadoras globales asentadas en el país.
Para transformar esa meta aspiracional del millón de empleos, la industria enfrenta algunos grandes desafíos que van desde la infraestructura de transporte y energía hasta la articulación política entre el Gobierno nacional, las provincias y el sector privado.
La conectividad ferroviaria, el estado de las rutas nacionales y la integración de la red eléctrica en la zona cordillerana y la puna constituyen el soporte operativo crítico para el traslado de insumos y producción.
Asimismo, la integración de proveedores nacionales figura en el centro de las prioridades para garantizar que el efecto multiplicador derrame sobre las pymes locales. Para ello, desde la CAEM insisten en la necesidad de formalizar la Mesa Federal Minera lanzada preliminarmente en San Juan.
"El gran desafío es que logremos que haya una integración público privada efectiva. O sea, si uno mira la situación actual entre el gobierno nacional, las provincias y el sector privado, la mejora en los últimos 6, 7 años es impresionante, pero todavía no es suficiente", sostuvo el titular de CAEM.
Al mismo tiempo,remarcó el objetivo de fondo que persigue la actividad hacia la próxima década: "Dentro de 10 años me gustaría que sea claro que ya no somos un país con minería, somos un país minero".