PESE A RECHAZO ARGENTINO

Avanza el proyecto petrolero en Malvinas, con una inversión de u$s2.100 M y el primer barril en 2028

Rockhopper y Navitas avanzan con la decisión final de inversión para el yacimiento Sea Lion. Estiman extraer el primer crudo en 2028 en la Cuenca Norte
Por Ignacio Ortiz
ENERGÍA - 03 de Agosto, 2026

La operadora británica Rockhopper Exploration y su socia israelí Navitas Petroleum informacon al mercado y a sus inverores que avanza con el proyecto de extracción de petróleo en el desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en la Cuenca Norte del archipiélago de las Islas Malvinas.

Las empresas habian aprobado recientemente la decisión final de inversión (FID) e ingresaron formalmente en la etapa ejecutiva para poner en producción uno de los yacimientos de hidrocarburos no desarrollados más relevantes del Atlántico Sur conocidos hasta el momento.

La confirmación de las proyecciones financieras y los plazos operativos surge del reciente informe anual presentado por Rockhopper Exploration ante sus accionistas durante la Asamblea General Ordinaria.

En dicha presentación corporativa, la compañía ratificó un requerimiento total de capital de u$s2.100 millones para completar la Fase 1 del plan de desarrollo en el yacimiento, de los cuales unos u$s1.800 millones serán ejecutados de manera directa hasta alcanzar el hito del primer crudo comercial.

El cronograma estipulado por las compañías prevé comenzar la extracción continua durante el primer semestre de 2028. El esquema contempla el empleo de una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO, por sus siglas en inglés), conectada a un sistema de pozos submarinos.

En esta primera fase, el objetivo operativo apunta a lograr un nivel de producción pico cercano a los 55.000 barriles de petróleo por día, con una estimación de reservas recuperables que asciende a los 170 millones de barriles.

Etapas de financiamiento e infraestructura marina

El esquema de financiamiento estructurado para la iniciativa combina aportes de capital de la firma israelí Navitas -que actúa como operadora con el 65% de participación accionaria-, facilidades crediticias concedidas por proveedores internacionales de servicios hidrocarburíferos y líneas de crédito comerciales de gran escala. 

La petrolera responsable de la operación mostró el avance de obras en Puerto Argentino

Según detalló la cúpula ejecutiva de Rockhopper en su exposición financiera, la arquitectura lograda permite cubrir la totalidad de las erogaciones previstas para la perforación, la instalación de infraestructura submarina compleja y el transporte de los equipos hasta la llegada de la barcaza de procesamiento.

El proyecto Sea Lion contempla el desarrollo paulatino de varios bloques vecinos situados en la cuenca Malvinas Norte. La ingeniería del plan integral prevé una segunda fase orientada a ampliar la red de perforación submarina y profundizar las sísmicas de alta definición, con el propósito deliberado de llevar el factor de recobro global a más de 300 millones de barriles en las etapas subsiguientes.

La cadena de suministros y la logística operativa principal se articularán a través de puertos británicos e infraestructura especializada de apoyo en altamar, evitando intencionalmente la interacción con las terminales portuarias del continente americano.

Sanciones legales y la postura argentina

El avance de las operaciones offshore en las inmediaciones de las Islas Malvinas se desarrolla en un escenario de prolongada controversia geopolítica y diplomática. La Argentina mantiene un reclamo histórico e imprescriptible de soberanía sobre las islas y los espacios marítimos e insulares correspondientes, amparado en resoluciones de las Naciones Unidas como la Resolución 2065, que insta a las partes a negociar una solución pacífica y definitiva.

Desde el punto de vista regulatorio y normativo, la Cancillería y la Secretaría de Energía aplican las previsiones de la Ley de Hidrocarburos 26.659. Esta legislación sancionada por el Congreso Nacional prohíbe de manera expresa la realización de actividades extractivas o de exploración petrolera en la plataforma continental argentina sin contar con la autorización previa del Estado nacional.

A lo largo de la última década, las autoridades nacionales inhabilitaron administrativamente a las firmas involucradas e impulsaron acciones judiciales y querellas penales contra directivos y ejecutivos de las petroleras que operan sin permiso en la zona disputada.

Pese a los apercibimientos legales formulados desde Buenos Aires y el consecuente riesgo societario planteado por la vía diplomática, las empresas continuaron con las tareas de prospección y la búsqueda del capital necesario.

Con la meta de extracción fijada para 2028, el yacimiento Sea Lion busca convertirse en el primer desarrollo petrolero a escala industrial en las aguas circundantes a Malvinas, marcando un precedente en la dinámica energética y política de la región.

La exploración en el Mar Argentino

En contraste con las operaciones sin autorización en la zona en disputa, la Argentina impulsa su propia agenda de exploración en aguas profundas y ultraprofundas para evaluar el potencial hidrocarburífero de la plataforma continental.

A través de licitaciones públicas y asociaciones entre la petrolera YPF y gigantes internacionales, el país busca replicar los hallazgos geológicos registrados en la costa oeste de África. La Cuenca Argentina Norte abandera este despliegue, donde los estudios sísmicos tridimensionales de alta resolución abrieron la puerta a una nueva frontera exploratoria hasta el momento sin resultados positivos.

La actividad cobró impulso operativo con la perforación del pozo Argerich-1, un hito técnico clave diseñado para constatar la presencia de sistemas petroleros activos a más de 300 kilómetros de la costa de Mar del Plata. Aunque los primeros análisis de esa perforación exploratoria no mostraron acumulaciones comerciales de petróleo, la información técnica obtenida ofreció datos precisos sobre la geología del subsuelo marino.

Este volumen de conocimiento científico reconfigura los modelos geológicos de las cuencas offshore y orienta la selección de nuevos objetivos de perforación para las próximas campañas en la región.

A la par del desarrollo en el Atlántico Norte, la producción marina ya consolidada mantiene una participación estratégica en el abastecimiento energético del país a través de la Cuenca Austral. Frente a las costas de Tierra del Fuego, proyectos maduros y de gran escala operados por consorcios privados garantizan una porción sustancial del gas natural que consume el mercado interno.

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