PARALIZACIÓN PORTUARIA

El paro en los puertos amenaza con escasez de nafta en el Sur y complica las exportaciones de petróleo

El paro frena el crudo hacia refinerías y exportación, saturando tanques y amenazando la provisión de naftas en el sur. Cuál es el circuito afectado
Por Ignacio Ortiz
ENERGÍA - 04 de Agosto, 2026

Puntos importantes

El paro de los prácticos de puerto paraliza el comercio marítimo de hidrocarburos, bloqueando el suministro a refinerías y la exportación de crudo.

La medida afecta terminales clave como Bahía Blanca y el Gran Rosario, saturando la capacidad de almacenamiento y poniendo en riesgo el stock de combustibles.

La falta de operatividad amenaza con frenar la producción en Vaca Muerta y los pozos sureños, además de comprometer el abastecimiento de naftas y gasoil.

La medida de fuerza dispuesta por el sindicato de prácticos de puerto encendió alarmas en toda la cadena de valor energética debido a que el freno a la navegación comercial y la consecuente imposibilidad de amarrar o desamarrar buques tanque en las principales terminales marítimas y fluviales del país amenaza con desatar un cuello de botella logístico de escala creciente. 

El conflicto no solo afecta el despacho de combustibles refinados a ciudades del sur patagónico, sino que compromete también la evacuación de petróleo en los yacimientos hacia la principal terminal exportadora de Bahia Blanca y el suministro regular hacia las refinerías que abastecen a las principales petroleras.

La raíz del conflicto responde al rechazo sindical frente a la desregulación del sector portuario y de la navegación impulsada por el Gobierno nacional. Mientras la medida oficial busca flexibilizar exigencias, modificar tarifas y abrir la competencia para reducir el costo logístico, el gremio advierte sobre riesgos en la seguridad de la navegación y precarización laboral. En tanto, la parálisis afecta al tráfico mercante en los nodos portuarios del Gran Rosario, Bahía Blanca y el litoral bonaerense.

Desde la industria petrolera advierten que el impacto operacional de la protesta deba evaluarse en dos frentes simultáneos. Por un lado, la paralización del transporte por vía marítima impide la llegada de materias primas a las plantas de procesamiento del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y el cordón industrial.

Por el otro, al quedar bloqueadas las maniobras de cabotaje, la capacidad de almacenamiento en las terminales marítimas del sur comienza a saturarse a un ritmo acelerado. Si los buques tanque no pueden cargar crudo en las costas bonaerenses, las patagónicas, la falta de capacidad en los tanques en tierra obligará de manera inminente a frenar la producción en los pozos de las cuencas Neuquina, del Golfo San Jorge y Tierra del Fuego.

Cómo llega el petróleo desde el sur a las refinerías

El esquema de abastecimiento nacional depende de manera crucial de la conexión marítima para procesar el crudo pesado o mediano extraído en las cuencas del sur -como el Escalante del Golfo San Jorge o la producción de Tierra del Fuego-. Este petróleo se embarca en buques de cabotaje desde terminales australes como Caleta Olivia, Caleta Córdova o San Sebastián, para luego distribuirse hacia el norte a través de dos arterias logísticas principales.

La primera gran ruta abastece a Puerto Rosales, operado por Ebytem / Otamerica en la provincia de Buenos Aires. Una porción significativa de la flota de cabotaje realiza la descarga en las monoboyas de Punta Ancla y Punta Cigüeña.

Una vez desembarcado, el petróleo ingresa a los tanques de la terminal y se inyecta directamente en el oleoducto troncal Puerto Rosales - La Plata. Este sistema alimenta el complejo refinador de YPF en La Plata y, mediante interconexiones en la red de ductos, continúa su recorrido hacia la planta de Axion en Campana. Rosales opera como el gran nodo regulador e inyector del sistema petrolero argentino.

La segunda ruta implica la navegación directa de los buques tanque hacia las dársenas específicas de las refinerías emplazadas en la zona metropolitana y el cordón industrial. Los barcos amarran en la Dársena de Inflamables y en los muelles de Raízen en Dock Sud, descargando el crudo destinado al proceso directo de refinación o a la elaboración de mezclas conocidas también como blending. 

Asimismo, determinados cargamentos ingresan por vía fluvial a los muelles de Puerto La Plata y Campana para ajustar volúmenes de recepción o evitar el costo del peaje de transporte por ducto.

Con las maniobras de practicaje completamente suspendidas, ambos canales de distribución permanecen inhabilitados. De persistir el paro en los accesos portuarios, el sistema refinador perderá su insumo pesado indispensable, comprometiendo de forma inminente la oferta de naftas y gasoil en las estaciones de servicio de todo el territorio nacional.

Alarma por el abastecimiento a las ciudades del sur

Más allá de la logística de materia prima hacia el norte, el conflicto impacta en sentido inverso al cortar el flujo de combustibles procesados hacia la Patagonia. La distribución de naftas y gasoil terminados para abastecer a las provincias del sur no se realiza por red de poliductos, sino mediante un circuito de cabotaje marítimo que nace en las refinerías y terminales del área metropolitana y Bahía Blanca con destino a los puertos australes.

Al encontrarse bloqueados los amarres y zarpes en Dock Sud, La Plata y Campana, los buques cargados no pueden hacerse a la mar para reabastecer las plantas receptoras en Caleta Córdova, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Esta interrupción deja a varias localidades sureñas en una posición de vulnerabilidad crítica, con un margen de autonomía reducido en sus estaciones de servicio si la paralización de las maniobras portuarias se extiende en los próximos días.

La medida de fuerza impulsada por el gremio de prácticos también comenzó a generar un impacto en la logística del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). La suspensión de los servicios de practicaje y pilotaje interrumpió la asistencia técnica y el atracamiento de las embarcaciones en las terminales marítimas, afectando los trabajos previstos en la costa rionegrina para la obra que tiene un costo de inversión de u$s3.000 millones.

En la zona de Punta Colorada, la falta de maniobras provocó el freno de las tareas preparatorias para el tendido náutico e infraestructura submarina. Entre los buques afectados se encuentra el semisumergible HL White Marlin, inmovilizado frente a Bahía Blanca con la flota de embarcaciones especializadas requeridas para la terminal offshore, además del remolcador Tua y el buque Skandi Patagonia, lo que interrumpió el suministro de materiales y estructuras esenciales para las monoboyas de carga.

Bloqueo exportador y riesgo de saturación en tanques

El freno a la navegación portuaria afecta de forma directa al flujo de exportaciones de crudo de Vaca Muerta procesado desde el complejo de Puerto Rosales. La imposibilidad de efectuar las maniobras de practicaje en el nuevo muelle de Otamérica en el complejo de Bahía Blanca mantiene paralizado el amarre y carga de los buques petroleros internacionales. 

Como consecuencia, las operaciones de carga programadas para los mercados de exportación quedaron suspendidas, provocando la acumulación de embarcaciones a la espera en la zona de radas y amenazando con incumplimientos en las ventanas de embarque pactadas.

Esta interrupción de los despachos al exterior genera un efecto dominó que presiona de forma crítica sobre la infraestructura en tierra. Al no haber evacuación marítima constante de los cargamentos, la capacidad de almacenamiento en los parques de tanques de la terminal bonaerense puede acercarse rápidamente a sus niveles máximos. El cuello de botella impide dar salida al volumen inyectado desde la red troncal de transporte, comprometiendo la fluidez de toda la cadena logística.

De alcanzar el límite de almacenamiento operacional en Puerto Rosales, el sistema se verá forzado a regular o interrumpir el bombeo en los oleoductos que conectan con los centros de producción. La saturación de los tanques receptores bloquea el flujo descendente, dejando sin margen de alivio a los puntos de acopio intermedios y amenazando con extender el taponamiento hasta las cabeceras de despacho en la cuenca.

De prolongarse la medida de fuerza en los accesos marítimos, el colapso del sistema de almacenamiento derivará en un escenario severo para las operadoras en los yacimientos. Sin capacidad en los tanques de cabecera ni salida disponible por buque, la última alternativa operacional será el cierre preventivo de pozos, paralizando la ventana exportadora y afectando la operatividad en el no convencional.

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