Megaproyecto de litio en Jujuy genera caja récord, recorta deuda a la mitad y alista la expansión con el RIGI
La minería de litio en el Noroeste argentino vuelve a entregar señales de solidez operativa en un escenario global donde la eficiencia de costos define a los ganadores de la transición energética. La compañía Lithium Argentina dio a conocer los resultados financieros y productivos correspondientes al segundo trimestre de 2026, donde ratificó la madurez técnica del yacimiento Cauchari-Olaroz, ubicado en la provincia de Jujuy, y mostró una aceleración decisiva en la generación de caja y la descapitalización de pasivos.
El reporte corporativo evidencia un desempeño operativo continuo que consolida al activo jujeño entre los depósitos de menor costo de extracción del planeta. El rendimiento de la planta refinadora, junto con el saneamiento de su balance y la certidumbre regulatoria obtenida recientemente, posiciona a la firma en un escalón de privilegio para encarar las nuevas fases de inversión en la Puna.
Cauchari-Olaroz opera a casi 100% de capacidad y ratifica metas anuales
Entre abril y junio de 2026, la operación conjunta instrumentada mediante la sociedad Minera Exar —donde Lithium Argentina posee un 44,8% de participación en alianza con la gigante china Ganfeng Lithium— alcanzó una producción total de 9.280 toneladas de carbonato de litio de grado batería. Con este volumen, el complejo operó a un promedio equivalente al 95% de su capacidad nominal de diseño a lo largo de toda la primera mitad del ejercicio.
Desde la dirección ejecutiva ponderaron el impacto positivo de las paradas técnicas de mantenimiento ejecutadas en mayo, intervenciones programadas que permitieron destrabar cuellos de botella en la línea continua y optimizar los procesos químicos de evaporación y cristalización. Apoyada en la estabilidad de estos caudales de extracción, la compañía volvió a confirmar su pauta de producción para todo el ejercicio 2026, proyectada en un rango de entre 35.000 y 40.000 toneladas.
Márgenes operativos del 70% y precios en franca recuperación
Los indicadores económicos mostraron un marcado margen de rentabilidad. La operación registró un costo de caja (cash cost) por debajo de los 6.000 dólares por tonelada, cifra que contrasta con un precio promedio realizado de venta de 19.500 dólares por tonelada de carbonato de litio, lo que representó un repunte del 16% respecto de los valores obtenidos en el primer trimestre.
Esta brecha le permitió a Minera Exar anotar un margen operativo en efectivo del 70%, generando ingresos consolidados por 174 millones de dólares en los tres meses analizados. Asimismo, el EBITDA ajustado del trimestre trepó a 110 millones de dólares, acumulando un resultado bruto superior a los 200 millones de dólares en los primeros seis meses de 2026.
Desendeudamiento acelerado y respaldo bancario internacional
La sólida performance técnica tuvo su correlato directo en la salud financiera de la empresa. Durante el trimestre, el flujo de caja libre de las operaciones superó los 141 millones de dólares. La prioridad asignada por la conducción fue el desapalancamiento: la deuda neta de la sociedad operadora descendió de 256 millones de dólares a 142 millones de dólares en tan solo noventa días, cerrando una cancelación efectiva de 114 millones de dólares.
En paralelo, la compañía cerró la estructuración de nuevas líneas de crédito corporativo por hasta 220 millones de dólares con banca internacional a tasas competitivas, fortaleciendo un colchón de liquidez que se ubicaba en 230 millones de dólares al término de junio.
Apuesta a la extracción directa y el impulso clave del RIGI
De cara al futuro inmediato, la empresa afianza los estudios de ingeniería y la arquitectura financiera para la Fase 2 del yacimiento. La siguiente etapa incorporará un esquema modular con tecnología de Extracción Directa de Litio (DLE), en desarrollo conjunto con Ganfeng Lithium.
Un hito clave remarcado en el balance fue la aprobación del proyecto dentro del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). El nuevo marco regulatorio aporta estabilidad fiscal y cambiaría de largo plazo, reduciendo el riesgo normativo y facilitando el cierre de las negociaciones de capital para dar marcha a los trabajos de construcción de la expansión.