Dos centrales nucleares bastaron para otro récord y cubrir el 13% de la demanda residencial
Puntos importantes
La generación eléctrica de origen nuclear volvió a dar una muestra de su capacidad operativa durante el primer semestre del año, y en un escenario marcado por los requerimientos de potencia de base para el sistema interconectado, el control privado de energía nucelar, conocido como Nucleoeléctrica Argentina (NASA) cerró la primera mitad de 2026 con un volumen récord total de 4.450.355 MWh entregados a la red.
La cifra representó más del 7% de la producción total de electricidad de la Argentina y alcanzó para abastecer el equivalente al 13% del consumo residencial de todo el territorio nacional, informó la misma compañía operadora de las tres centrales eléctricas de la Argentina..
El desempeño cobra un valor técnico particular al considerar las condiciones operativas del parque de generación, dado que el volumen informado se alcanzó con solo dos de las tres centrales de la empresa en funcionamiento comercial.
Atucha II, ubicada en el complejo de Lima, provincia de Buenos Aires, y Embalse, situada en el departamento cordobés de Calamuchita operaron a plena carga de manera continua, mientras que Atucha I permaneció fuera de servicio para avanzar en las obras complejas de su Proyecto de Extensión de Vida, una parada programada que le permitirá extender su operación por un nuevo ciclo de 30 años.
Durante 2025, la compañía operadora estatal ya había marcado un récord histórico de generación eléctrica conjunta, apoyada en la estabilidad de sus tres reactores antes de la parada técnica de la primera central de la región.
El saldo favorable del primer semestre de 2026 ratifica que el parque atómico de la Argentina sostiene coeficientes de rendimiento superiores a la media global de la industria, garantizando una fuente limpia, libre de emisiones de gases de efecto invernadero y con predictibilidad para la matriz energética nacional.
El aporte de las centrales resulta clave para la estabilidad del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), en un marco donde la demanda de energía residencial muestra picos por variaciones estacionales y donde la integración de fuentes térmicas y renovables requiere de potencia de respaldo continua que evite colapsos en los nodos de alta tensión.
Primera Ingeniería Nuclear en Córdoba
En forma paralela al desempeño industrial del parque en marcha, el Gobierno Nacional, a través de una acción coordinada entre el Ministerio de Capital Humano, la Secretaría de Asuntos Nucleares del Ministerio de Economía y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), formalizó junto a la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) la creación de la primera carrera de Ingeniería Nuclear en la provincia de Córdoba.
El anuncio, realizado en la sede de la UTN Facultad Regional Córdoba, marcó la puesta en marcha del denominado Ecosistema de Formación Nuclear. Esta estructura académica integral incluye la carrera de Ingeniería Nuclear (con una duración de cinco años y dictado de carácter presencial), la Licenciatura en Gestión de Instalaciones Nucleares (de cuatro años de duración) y la Tecnicatura Universitaria en Radioquímica (programada para un cursado de tres años).
La propuesta académica forma parte del Programa de Fortalecimiento de las Ingenierías y Carreras Estratégicas en las Universidades Nacionales, un plan gestionado por la Subsecretaría de Políticas Universitarias enfocado en la promoción de disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) orientadas a sectores clave de la producción nacional, como la energía, la minería y la alta tecnología.
La elección de la Facultad Regional Córdoba como sede para la expansión universitaria nuclear responde a la elevada densidad de infraestructura técnica instalada en el territorio provincial.
En la provincia de Córdoba convergen activos de escala como la Central Nuclear Embalse, el Reactor de Investigación RA-0 emplazado en la Universidad Nacional de Córdoba, la planta industrial de producción de dióxido de uranio perteneciente a Dioxitek y diversos centros de medicina nuclear de alta complejidad.
Un polo industrial y científico estratégico
Hasta este lanzamiento, la formación técnica y profesional en ingeniería de reactores e instalaciones radioquímicas en la Argentina estuvo concentrada históricamente en instituciones de referencia mundial pero circunscritas a geografías específicas, tales como el Instituto Balseiro (dependiente de la CNEA y la Universidad Nacional de Cuyo, en la provincia de Río Negro), el Instituto Sabato (CNEA-UNSAM) y el Instituto Dan Beninson.
La incorporación de esta disciplina a la grilla de la UTN representa el primer paso de una estrategia para federalizar la oferta de capacitación y ampliar la base de profesionales altamente calificados en nodos de ingeniería tradicional del centro del país.
El diseño curricular de la nueva ingeniería abarca un espectro completo que va desde el cálculo, construcción y puesta en marcha de centrales, hasta la generación y procesamiento del combustible nuclear, así como la gestión integral del impacto ambiental y los estándares de seguridad radiológica.
En el proceso de estructuración de este ecosistema técnico participaron también la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) y empresas tecnológicas de relevancia como INVAP S.A.U. y CONUAR S.A.
Objetivos del sector con proyecciones de mercado
La iniciativa busca responder a la demanda creciente de recursos humanos especializados en un contexto internacional y regional donde la industria atómica experimenta transformaciones profundas, modernizaciones de sistemas y proyectos de extensión de vida útil de sus plantas.
Para acompañar el desarrollo de las trayectorias estudiantiles en estas áreas definidas como prioritarias, el Ministerio de Capital Humano adelantó que abrirá convocatorias financieras destinadas al fortalecimiento de la infraestructura pedagógica, la retención de alumnos y la capacitación continua del cuerpo docente.
Con el despliegue de esta nueva oferta de nivel superior, la Argentina busca preservar y consolidar el nivel de excelencia de su matriz científica e industrial, vinculando de manera directa la formación académica con los requerimientos operativos concretos de la infraestructura energética nacional.
La suma de altos volúmenes de generación limpia en el corto plazo y el desarrollo de talento local a largo plazo posicionan al desarrollo nuclear como uno de los pilares de la soberanía tecnológica y la competitividad económica del país.