Newmont frenó Cerro Negro y se multiplican los cruces con el Gobierno y los gremios
El gobierno santacruceño y los sindicatos exigen garantías laborales tras la paralización del yacimiento aurífero más importante de la región
La tensión en la industria minera patagónica escaló de manera abrupta en las últimas horas. Tras una rigurosa jornada de inspecciones en materia de seguridad e higiene llevadas adelante por el Gobierno de Santa Cruz en el yacimiento Cerro Negro, la operadora multinacional Newmont tomó la drástica decisión de interrumpir sus labores y comenzar con la desmovilización de parte de su personal hacia sus hogares. La medida encendió todas las alarmas en el sector político, empresarial y sindical.
De acuerdo con el cronograma interno difundido por la compañía, el operativo de retiro de trabajadores se estructuró en sucesivas partidas hacia diferentes destinos de la región:
- Perito Moreno
- Los Antiguos
- Puerto Deseado
- San Julián
- Río Gallegos
- Comodoro Rivadavia
- Otros puntos de la zona
Desde la operadora justificaron la decisión al señalar que las medidas y exigencias dispuestas durante los controles generaron "restricciones significativas sobre servicios esenciales para la operación", afectando de manera crítica el abastecimiento de combustible, la disponibilidad de camiones atmosféricos y vehículos de apoyo. Según argumentaron internamente, mantener al personal en el campamento sin las condiciones logísticas adecuadas tornaba inviable la continuidad de las tareas.
Qué reclaman los sindicatos AOMA y ASIMRA tras el freno en Cerro Negro
La respuesta del gobierno santacruceño no tardó en llegar y se tradujo en un severo cuestionamiento hacia la decisión empresaria de bajar a los operarios del yacimiento. Desde el Ejecutivo provincial advirtieron que la medida genera un clima de fuerte incertidumbre innecesaria y remarcaron que los controles estatales en los complejos productivos se enmarcan dentro de la normalidad institucional de una actividad que lleva décadas operando bajo estrictas normativas y licencias sociales.
En paralelo, el escenario se complejizó por la reacción del arco sindical. A los reclamos históricos y al respaldo inicial de las seccionales de AOMA (Asociación Obrera Minera Argentina) y ASIMRA (Asociación de Supervisores de la Industria Metalúrgica de la República Argentina), se sumaron de manera firme los gremios de Camioneros y UPSAP. Las organizaciones sindicales coincidieron en exigir garantías laborales inquebrantables y el cumplimiento estricto de las normas de prevención de accidentes, enfatizando que la seguridad dentro de los yacimientos no puede ser objeto de especulación ni condicionada por disputas operativas.
Cumbre clave y posibles acciones legales entre Newmont y Santa Cruz
Mientras los trabajadores continúan a la espera de definiciones sobre sus puestos y las condiciones de reanudación, el trasfondo judicial también comienza a tallar en el conflicto. Trascendió que la cúpula de Newmont analiza seriamente la posibilidad de avanzar en acciones legales de carácter resarcitorio frente al perjuicio económico y operativo atribuido al impacto de las inspecciones oficiales.
Para intentar encauzar la crisis, se prevé para este lunes una cumbre de alto voltaje entre los principales ejecutivos de la compañía minera y funcionarios del Gabinete provincial, un cónclave que incluso podría sumar al propio gobernador. El encuentro se perfila como una instancia de definición absoluta para destrabar el conflicto, reevaluar el estado de las instalaciones de Cerro Negro y definir si están dadas las condiciones mínimas para retomar el pulso productivo en uno de los yacimientos de oro más importantes del país.