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Energía

La escalada en Medio Oriente acentúa el déficit global de crudo e impulsa a Vaca Muerta

El cierre temporal de vías de evacuación en Arabia Saudita llevó el Brent por encima de u$s108. La Cuenca Neuquina busca capturar la demanda atlántica

14/09/2026
Actualizado 15:30hs

La persistencia de un déficit operativo en el balance global de crudo para los próximos meses forma parte de la tensión en los mercados internacionales, la cual se agudizó tras los recientes ataques a la infraestructura productiva en Arabia Saudita y podría generar la reconfiguración de las rutas de suministro comercial, según un análisis de la consultora global Rystad Energy.

La ola de ataques perpetrados con drones contra estaciones de bombeo del oleoducto Este-Oeste en Arabia Saudita, sumada al cierre precautorio de instalaciones y a la parálisis del tránsito en arterias neurálgicas como el Estrecho de Ormuz y el Estrecho de Bab al-Mandab, deja al descubierto la alta fragilidad del suministro petrolero global.

Un anticipado endurecimiento monetario de la Fed de los Estados Unidos también está afectando a los mercados y su alcance toca a las materias primas, con lo cual se consolida un escenario de volatilidad y precios altos que también tienen repercusión local

La salida temporal de infraestructura con capacidad para canalizar entre 4 y 5 millones de barriles diarios provocó un impacto inmediato: la cotización del barril de crudo Brent experimentó un salto del 3,7%, superando la barrera de los u$s108 por barril.

Este episodio profundiza de forma crítica el diagnóstico de Rystad Energy. La firma noruega venía advirtiendo sobre un déficit estructural de corto plazo en el balance entre oferta y demanda mundial —estimada en más de 103 millones de barriles diarios—, derivado de la disciplina de recortes impuesta por la OPEP y la menor disponibilidad de barriles livianos y medios en el Golfo Pérsico.

Frente al bloqueo efectivo de las rutas tradicionales, las refinerías de Europa y Asia iniciaron una carrera acelerada para sustituir esos volúmenes mediante la compra de crudos producidos en la Cuenca Atlántica.

En este mapa de relocalización del comercio energético mundial, la oferta no-OPEP procedente de Latinoamérica (la Argentina, Brasil y Guyana), Canadá y África se convierte en el principal motor para cubrir la brecha de abastecimiento. Dentro del panorama regional sudamericano, Vaca Muerta emerge como uno de los polos no convencionales de mayor dinamismo operacional fuera de Norteamérica.

El salto operacional de la Cuenca Neuquina

Durante la primera mitad del año, la producción total de petróleo en la provincia del Neuquén rebasó el umbral de los 600.000 barriles diarios, de los cuales más del 90% proviene de la explotación de shale oil. La calidad del crudo Medanito —caracterizado por su bajo contenido de azufre y su densidad liviana— muestra un nivel de aceptación constante en refinerías de la costa oeste de los Estados Unidos, Brasil y puertos europeos.

De acuerdo con las proyecciones actualizadas de Rystad Energy, la Argentina se encamina a alcanzar una producción media de 900.000 barriles diarios para el período 2026-2027. Hacia finales de la década, las proyecciones sectoriales apuntan a escalar hasta los 1,5 millones de barriles diarios, estimándose que ante un escenario de precios de tres dígitos la cuenca podría extender su techo productivo hasta los 1,8 millones de barriles diarios.

Esta expansión descansa en la optimización técnica del Upstream: la longitud horizontal promedio de las perforaciones en Vaca Muerta se consolidó por encima de los 3.000 metros, registrando picos operativos de hasta 4.500 metros.

También tiene un fuerte impacto que la eficiencia de completamiento se mantiene en ritmos superiores a las 250 etapas de fractura por mes en el conjunto de la cuenca, con costos de desarrollo (breakeven) en el núcleo de la formación que se sitúan en un rango de entre u$s35 y u$s40 por barril.

Con la cotización internacional afirmada holgadamente por encima de los u$s100 a raíz de la incertidumbre en Medio Oriente, el diferencial otorga a los operadores locales un margen de rentabilidad amplio para sostener la intensidad de sus desembolsos de capital, los cuales superan los u$s10.000 millones anuales en el segmento no convencional.

La logística de evacuación como condicionante central

A pesar de la ventaja técnica y el marco de precios internacionales favorables, la posibilidad efectiva de que la Argentina capture una mayor cuota de mercado depende de la resolución de los cuellos de botella en el transporte de hidrocarburos. La capacidad nominal de las arterias de evacuación tradicionales se encuentra operando al límite de su potencial.

Si bien la ampliación del sistema de Oleoductos del Valle (Oldelval) y la operatividad del Oleoducto Trasandino (OTA) hacia Chile aportaron vías de despacho adicionales, la obra de escala decisiva para el perfil exportador argentino es el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).

Desarrollado por un consorcio de empresas productoras bajo el liderazgo de YPF, el proyecto VMOS comprende un ducto de transporte desde la Cuenca Neuquina hasta la zona de Punta Colorada, en la provincia de Río Negro. Esta infraestructura integra la construcción de una terminal marítima de aguas profundas equipada con monoboyas aptas para operar buques petroleros del tipo VLCC (Very Large Crude Carrier), capaces de cargar hasta 2 millones de barriles por embarque.

La primera fase de VMOS sumará una capacidad de evacuación de 390.000 barriles diarios, previéndose una ampliación progresiva hasta alcanzar los 750.000 barriles diarios en su etapa final. La concreción en tiempo y forma de estas obras resulta determinante para eliminar el sobrecosto de flete que implica el uso de buques de menor porte, permitiendo colocar el crudo Medanito a precios competitivos directamente en los centros de consumo de Asia y el Golfo de México en los Estados Unidos.