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Energía

Atucha II y Embalse alcanzaron la excelencia en el índice global de operación nuclear

Por primera vez, Atucha II obtuvo el puntaje máximo en la medición mundial de WANO, mientras que Embalse llegó a 98,4 puntos sobre 100.

23/09/2026
Actualizado 11:56hs

La Central Nuclear Atucha II logró por primera vez en su historia alcanzar los 100 puntos en el PI-Index, la evaluación trimestral que elabora la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO). El indicador, correspondiente al segundo trimestre de 2026, posiciona a la planta operada por Nucleoeléctrica Argentina en la cima de la excelencia del sector, un logro inédito desde su entrada en operación comercial en 2014.

A este resultado se suma el desempeño de la Central Nuclear Embalse, que obtuvo 98,4 puntos sobre 100 y quedó a menos de dos unidades de la calificación perfecta. De este modo, las instalaciones argentinas quedaron ubicadas en el grupo de mejor rendimiento entre las 383 centrales nucleares que integran la asociación internacional.

El PI-Index consolida en una única cifra múltiples variables críticas de funcionamiento. Entre ellas se destacan la seguridad laboral, la protección radiológica de los trabajadores, el control químico de los sistemas, la confiabilidad técnica de los equipos y el factor de carga, medición que precisa la proporción de energía efectivamente entregada en relación con la capacidad teórica de producción de la planta. Para obtener la máxima nota resulta indispensable sostener los estándares más exigentes en cada uno de estos aspectos.

"Estos resultados reflejan la experiencia, el compromiso y la capacidad técnica de nuestros equipos. La excelencia alcanzada en la operación de las centrales es también la base para llevar el conocimiento de Nucleoeléctrica a nuevos mercados y contribuir a que el sector nuclear argentino genere más valor, divisas y empleo de calidad para la Argentina", afirmó Juan Martín Campos, presidente de Nucleoeléctrica.

Las calificaciones obtenidas en 2026 dan continuidad al balance operativo del año anterior. Durante 2025, ambas plantas habían registrado los máximos históricos de generación anual para sus respectivos ciclos: Atucha II entregó 5.408.372 megavatios hora, mientras que Embalse aportó 5.352.202 megavatios hora al sistema eléctrico nacional.

La evaluación que realiza WANO bajo criterios homogéneos permite comparar a las centrales locales con los parámetros globales de la industria. Para Nucleoeléctrica, la vigencia de estos indicadores respalda la calidad operativa y sustenta el despliegue de una nueva estrategia comercial orientada a la exportación de servicios.

Apoyada en más de cinco décadas de trayectoria en el sector, la compañía busca colocar en el mercado internacional sus capacidades técnicas en ingeniería, mantenimiento, operación, capacitación y desarrollo de proyectos complejos, con el objetivo de consolidar nuevas alianzas y captar divisas para el país.

Apertura al capital privado y perfil exportador

La estrategia de posicionamiento internacional se inserta en un momento de revisión para el sector atómico. La semana pasada, la Argentina presentó ante el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) su plan para integrar capitales privados en la cadena de valor nuclear, con el objetivo de transformar siete décadas de desarrollo tecnológico en un modelo de negocios exportador.

El esquema anunciado busca apalancar proyectos de alta envergadura mediante esquemas de inversión mixta. La propuesta inicial de esta política es la puesta en marcha comercial del reactor RA-10, instalación con la que el país aspira a capturar hasta un 20% del mercado global de radioisótopos utilizados en medicina nuclear e industria.

La incorporación de socios privados para la comercialización y logística del proyecto ofrecerá a los inversores la posibilidad de ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Esta herramienta normativa garantizará previsibilidad fiscal y cambiaria a largo plazo para los compromisos de capital destinados al desarrollo de la infraestructura atómica.

A la par de la producción de radioisótopos, la oferta exportable argentina se complementará con la venta de servicios tecnológicos avanzados. Entre ellos se incluyen la calificación de combustibles nucleares, el dopado de silicio por irradiación para la industria de semiconductores y el uso de técnicas de haces de neutrones, áreas donde las capacidades operativas del país ostentan un valor competitivo diferenciado.

De esta manera, los hitos de excelencia alcanzados por Atucha II y Embalse actúan como referencia tecnológica ante los mercados globales. La combinación de altos estándares de seguridad operativa y la apertura a la inversión privada consolidan el perfil del país como un proveedor comercial clave para la transición energética mundial.

Impacto en el sistema eléctrico

Hace un mes, Nucleoeléctrica informó que las centrales nucleares lograron cubrir el 13% de la demanda residencial del país durante el primer semestre del año. En ese período, la generación conjunta de Atucha II y Embalse superó los 4,4 millones de megavatios hora (MWh) de energía limpia, consolidando un aporte clave para la matriz energética nacional en momentos de alta exigencia operacional.

Este nivel de entrega resulta determinante para garantizar la estabilidad del Sistema Argentino de Interconexión (SADI). La inyección continua de potencia nuclear permite amortiguar los picos de consumo de los hogares asociados a las fluctuaciones de temperatura, al tiempo que otorga previsibilidad frente a la variabilidad de otras fuentes del parque generador.

El desempeño operativo cobran especial relevancia en un contexto donde el sistema requiere potencia de base constante que evite colapsos y reduzca la dependencia de combustibles fósiles importados. Al ofrecer carga de base permanente, la energía atómica optimiza el despacho de generación y contribuye a la eficiencia económica del sector.

En paralelo a estos registros de producción, la empresa estatal avanza en los trabajos para la extensión de vida de Atucha I, la primera central nuclear de la Argentina y América Latina. Las tareas de acondicionamiento e ingeniería buscan renovar su licencia operativa para sumar 30 años adicionales de entrega de energía al sistema eléctrico.

De esta manera, la consolidación de altos estándares de seguridad y factor de carga no solo se traduce en marcas históricas de generación, sino que fortalece el desarrollo de la cadena de valor y las capacidades tecnológicas locales. La articulación con empresas del ecosistema nuclear, como INVAP y CONUAR, reafirma la solidez operativa que sustenta la proyección internacional de la compañía.