Vaca Muerta Oil Sur en su etapa final: cuándo será la primera exportación de crudo
Puntos importantes
El megaproyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) transita su cuenta regresiva en la franja costera del Golfo San Matías, en la provincia de Río Negro. Con un porcentaje de ejecución general que ya alcanza el 85 %, la infraestructura que se levanta en Punta Colorada encara meses decisivos con el objetivo puesto en iniciar en enero el proceso de llenado de la infraestructura para ultimar los detalles de la primera gran exportación de crudo prevista para marzo.
La iniciativa representa un punto histórico para resolver los cuellos de botella de evacuación que limitan el potencial productivo de la cuenca neuquina. Respaldada por un consorcio integrado por nueve de las principales operadoras privadas y bajo la conducción técnica de YPF, la obra requirió un desembolso global de u$s3.000 millones, un despliegue financiero que marcó el retorno de las herramientas de project finance a gran escala al mercado argentino por primera vez desde los años noventa.
Durante una recorrida por el predio de 170 hectáreas —un territorio donde hasta hace un año y medio solo predominaba la estepa virgen de la costa rionegrina—, los responsables del proyecto explicaron los detalles constructivos y la magnitud de la ingeniería desplegada en el Golfo San Matías. Entre los ejecutivos presentes estuvieron Gustavo Gallino, vicepresidente de Infraestructura de YPF y titular del consorcio; Gustavo Chaab, CEO de VMOS; y los gerentes de proyectopu Gonzalo Alconada, Mauricio Aguilera y Leandro Loguzzo.
El proyecto VMOS es la plataforma exportadora de petróleo más grande que tendrá la Argentina y una de las más importantes del mundo, pero es apenas la entrada en movimiento de un motor para una obra mucho más desafiante como será el Argentina LNG, que permitirá la exportación masiva del gas natural de Vaca Muerta coin una inversión de más de u$s50.000 millones
Capacidad de almacenamiento y etapas de evacuación del proyecto VMOS
La escala del complejo terrestre se impone al observar de cerca las dimensiones de los tanques de almacenamiento. Cada una de estas estructuras gigantescas posee una capacidad equivalente a 750.000 barriles, un volumen que representa un día entero de la producción actual de Vaca Muerta.
Una vez que se complete el parque completo de seis unidades del plan inicial, la terminal dispondrá de una reserva de 4,5 millones de barriles, triplicando la producción diaria de la formación no convencional que se espera alcance en los próximos años el 1,5 millón de barriles.
Físicamente, cada tanque ostenta 83 metros de diámetro —una superficie comparable al 75 % de una cancha de fútbol profesional— y se eleva por unos 30 metros, una altura similar a un edificio de diez pisos. En su interior cabrían 50 piscinas olímpicas o más de 22 millones de pelotas de fútbol.
En paralelo, la dinámica del sistema fue diseñada con un esquema de evacuación progresiva. El bombeo inicial arrancará con un caudal de 180.000 barriles diarios, trepará a 390.000 barriles hacia mediados de año y escalará a 550.000 barriles diarios en 2028, contemplando además ampliaciones futuras ya en estudio para llevar la capacidad a 750.000 y un millón de barriles diarios en función de la demanda internacional.
El cronograma estipula que el llenado inicial de las cañerías y tanques demandará entre 40 y 50 días, inmovilizando 1,5 millones de barriles en el circuito que se despliega desde la cabecera en la localidad rionegrina de Allen, y atraviesa la provincia en un ducto de 440 kilómetros, antes de concretar la salida del primer buque exportador.
La velocidad de despacho del puerto constituirá otra de sus grandes ventajas competitivas, permitiendo transferir 1,2 millones de barriles por día. Esto se traducirá en la posibilidad de cargar un barco estándar de un millón de barriles en apenas 20 horas, mientras que los gigantescos superpetroleros de la categoría VLCC —con capacidad para dos millones de barriles— completarán su carga en 40 horas, asegurando la zarpada de un buque cada cuatro días.
Impacto socioeconómico en Río Negro y el salto hacia la era del GNL
La elección estratégica de Punta Colorada resolvió las limitaciones históricas de los nodos portuarios tradicionales. Al derogarse la normativa provincial que restringía la actividad hidrocarburífera en el Golfo San Matías y concretarse la adhesión temprana de Río Negro al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), el proyecto aseguró estabilidad jurídica y un calado de aguas profundas superior al de Bahía Blanca. Esto habilitará la recepción de barcos de la clase VLCC, generando un ahorro directo de entre 3 y 4 dólares por barril en los costos de flete marítimo.
Más allá de los aspectos técnicos, la obra generó un profundo impacto socioeconómico en la región atlántica rionegrina. Desde el inicio de las tareas civiles, el proyecto inyectó más de 240 millones de dólares en salarios locales a lo largo de 18 meses, movilizando a más de 2.000 trabajadores provinciales.
Con un campamento principal que alberga a 1.100 operarios y otros 500 residentes instalados en Sierra Grande, la iniciativa dinamizó el comercio, la gastronomía y los servicios locales. Asimismo, las contrataciones de bienes y servicios a proveedores regionales superaron los 300 millones de dólares, consolidando un esquema donde el 80 % de los contratos recayó en firmas nacionales y locales.
Durante las exposiciones técnicas del sector, las autoridades del proyecto enfatizaron que la magnitud de estos desarrollos exige modificar los estándares de la cadena de valor. Desde la conducción de la obra se subrayó la necesidad de que proveedores y contratistas adopten herramientas de gestión modernas y digitalizadas para operar bajo parámetros internacionales.
Esta curva de aprendizaje institucional no solo consolida el éxito del VMOS, sino que sienta las bases técnicas y operativas para los futuros proyectos masivos de gas natural licuado (GNL) que transformarán definitivamente la matriz energética de la Argentina en la próxima década.