Migración a Vaca Muerta: el Gobierno prevé millones de mudanzas y expertos ponen límites
El crecimiento de Vaca Muerta y de los proyectos mineros abre una discusión que va más allá de las inversiones y las exportaciones: ¿puede la Argentina experimentar un cambio profundo en la distribución de su población?
La hipótesis oficial contempla un movimiento de habitantes de una magnitud considerable. Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, calculó que durante las próximas tres décadas unos dos millones de personas podrían dejar el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) para instalarse en Neuquén y Río Negro.
El pronóstico incluye otros dos desplazamientos de igual magnitud: un millón de personas hacia San Juan y Catamarca y otro millón hacia Salta y Jujuy, impulsados por las oportunidades que ofrecería la minería.
El escenario supondría una transformación territorial de gran escala, con nuevas ciudades que ganarían habitantes a medida que se expandan las actividades productivas. Sin embargo, los especialistas consultados plantean reparos sobre la posibilidad de que ese proceso alcance las dimensiones previstas.
El principal argumento es que el desarrollo de industrias estratégicas no equivale necesariamente a una generación masiva de puestos de trabajo. También intervienen factores como la disposición de las personas a cambiar de provincia, la disponibilidad de viviendas y la capacidad de los municipios para ampliar sus servicios.
La experiencia de Neuquén, donde la expansión petrolera ya genera dificultades para atender a los nuevos habitantes, muestra que el crecimiento económico puede avanzar más rápido que la infraestructura.
Cuántos trabajadores necesitan Vaca Muerta y la minería
Una de las principales diferencias respecto de otros ciclos de industrialización está en la cantidad de empleados que requieren las nuevas actividades.
El demógrafo Rafael Rofman cuestiona que se espere una migración comparable con la que provocaron en otras épocas las grandes plantas industriales. En una entrevista con Radio Seúl, fue categórico cuando le preguntaron por un posible éxodo desde el conurbano bonaerense hacia la Cordillera: "No va a pasar".
A su entender, Vaca Muerta y la minería son actividades intensivas en capital. Esto significa que necesitan inversiones importantes, pero no una cantidad equivalente de trabajadores. Su expansión puede impulsar sectores complementarios, como la gastronomía y los comercios, aunque difícilmente genere el volumen de empleo que en el pasado aportaron las grandes industrias, capaces de contratar a cientos de miles de personas.
A ese límite se suma una transformación en la organización laboral. La tecnología, la inteligencia artificial y las comunicaciones permiten que muchas tareas vinculadas con las empresas se realicen a distancia. Por lo tanto, una inversión en una determinada provincia no implica que todos los trabajadores asociados deban trasladarse hasta allí.
Andrés López, docente de la Universidad de Buenos Aires y director del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) UBA-CONICET, también considera que el cambio de localización de la actividad económica no produce automáticamente un movimiento equivalente de población.
En declaraciones a Argentina Posible, sostuvo que la posibilidad de que trabajadores de los grandes conurbanos se radiquen en las provincias cordilleranas depende de condiciones que no se resuelven únicamente con la llegada de inversiones. "La gente no se mueve tanto como los economistas suponen", explicó.
Como antecedente, mencionó estudios realizados en Estados Unidos sobre las consecuencias laborales del avance de las importaciones chinas:
"En Estados Unidos hay varios trabajos que muestran que la gente que se quedó sin trabajo por el shock chino, muchas veces, se quedó en sus distritos en sectores con menores salarios o empleos peores. La gente no se va tan fácil de Estado a Estado o de provincia a provincia".
Ricardo Arriazu, uno de los economistas más escuchados por el Gobierno de Javier Milei, coincidió con esa interpretación durante un webinar de la consultora BlackToro. "La gente no se mueve. Tarda mucho en moverse", señaló.
Para Arriazu, además, la transformación productiva podría profundizar los problemas sociales en las regiones que no reciban nuevas inversiones. En particular, advirtió sobre las consecuencias que podría tener para Buenos Aires la concentración de oportunidades en otros puntos del país.
"Hay países que han tomado medidas y Argentina debería tomar medidas, porque esto va a generar bolsones de desempleo y pobreza en la zona más intensa".
Neuquén: los problemas que ya genera la llegada de familias
La discusión sobre la capacidad de las provincias para recibir nuevos habitantes tiene un ejemplo concreto en Añelo, localidad neuquina ubicada en las inmediaciones de Vaca Muerta.
Su intendente, Fernando Banderet, pidió públicamente que no lleguen más familias sin considerar las posibilidades de alojamiento y los servicios disponibles. La advertencia se conoció en junio de este año, durante una entrevista radial, cuando expresó: "No vengan con sus familias".
El municipio había registrado un incremento de habitantes procedentes principalmente del norte argentino, en especial de Salta y Tucumán. La llegada de grupos familiares completos se intensificó durante 2024 y los primeros meses de 2025.
Los números informados por el jefe comunal muestran la evolución del fenómeno:
- En 2024 se radicaron más de 1.400 personas.
- Durante 2025 llegaron otras 1.700.
Hasta el momento de las declaraciones de 2026 se habían contabilizado 546 nuevos habitantes.
Banderet aclaró que el relevamiento podría estar subestimando el movimiento real, ya que calculó que otro 20% de los recién llegados no había registrado formalmente su cambio de domicilio.
El aumento de la población tuvo un impacto directo en dos servicios esenciales. Las escuelas comenzaron a tener dificultades para incorporar alumnos y el sistema sanitario recibió una demanda que presionó sobre su capacidad de atención. Para responder a esa situación, las autoridades municipales debieron coordinar medidas con el Gobierno provincial.
La preocupación también había sido expresada por el gobernador Rolando Figueroa. En abril de este año, el mandatario dejó en claro que la llegada de nuevos habitantes debía estar vinculada con oportunidades laborales concretas.
"Para mudarse a Neuquén hay que tener trabajo, no nos sobra ningún puesto de trabajo", señaló, según publicó el sitio oficial de prensa de la provincia.
Figueroa también destacó la necesidad de preparar a los trabajadores para cubrir los puestos que demanda la industria. En ese contexto, mencionó la formación profesional como una herramienta para facilitar el acceso de los habitantes de Neuquén a las nuevas oportunidades.
"Para tener trabajo en Neuquén hay que formarse. Para eso tenemos el Instituto Vaca Muerta y estamos desarrollando todo un mecanismo para poder preparar primero a los neuquinos".
Los salarios petroleros superan el promedio, pero también sube el costo de vida
El desarrollo de Vaca Muerta modificó los indicadores laborales y de ingresos de Neuquén. Sin embargo, el crecimiento no se traduce de la misma manera en las condiciones de vida de todos los habitantes.
Un informe de Fundación Mediterránea, publicado el 30 de octubre bajo el título "¿Le llega Vaca Muerta a las familias?", examinó los efectos de la expansión petrolera sobre los hogares de la provincia.
Uno de los datos más destacados es la diferencia salarial entre quienes trabajan en el sector hidrocarburífero y el resto de los ocupados. Los petroleros perciben un promedio de $3,8 millones mensuales, unas 2,5 veces más que los trabajadores de otras actividades de la ciudad.
Incluso fuera de la industria energética aparecen diferencias favorables: los ingresos de los empleados de otros sectores son 38% superiores al promedio nacional.
El mercado laboral también muestra indicadores positivos. La desocupación en Neuquén-Plottier descendió al 3,3%, frente al 7,4% registrado en el conjunto del país.
En materia social, la pobreza alcanzó al 19,6% de la población durante el primer semestre de 2026. El registro quedó casi 13 puntos porcentuales por debajo de la media nacional.
Pero el informe identifica un costo asociado con la expansión económica: desde 2017, los precios en Neuquén aumentaron un 20% más que en el promedio del país.
La presión sobre el mercado inmobiliario y las diferencias de ingresos entre trabajadores plantean interrogantes sobre la distribución de los beneficios del auge petrolero. En otras palabras, tener una economía más dinámica no garantiza que todas las familias puedan acceder en igual medida a las mejoras que genera la actividad.
En términos de empleo, Fundación Mediterránea también dimensionó el crecimiento acumulado desde el inicio de la explotación no convencional. Durante una década, el trabajo privado registrado en Neuquén aumentó un 40%, lo que representa unos 40.000 puestos.
La entidad considera que las inversiones pueden favorecer a determinadas provincias y ciudades, atraer trabajadores y dinamizar las economías regionales, aunque sin generar necesariamente un desplazamiento poblacional de grandes dimensiones.
En el mismo documento, la Fundación advierte que el crecimiento de los polos productivos no alcanza por sí solo para absorber los problemas de empleo del resto de la economía.
"El Interior dinámico puede ayudar a reordenar el mapa productivo argentino, generar divisas, atraer inversiones y transformar economías provinciales. Los grandes proyectos son una condición importante, pero no suficiente. Pueden generar empleo de calidad y dinamizar proveedores, pero difícilmente actúen como una válvula de absorción inmediata para el empleo que no genera el resto de la economía".