Ni el gimnasio ni las pantallas: esto es lo que más bienestar genera en Argentina
Puntos importantes
Los argentinos califican su bienestar con un promedio de 3,34 puntos sobre 5, de acuerdo con la primera medición del Índice de Bienestar UdeSA-OSDE, un nuevo relevamiento que busca monitorear de manera continua la percepción de la población sobre su calidad de vida.
El indicador fue desarrollado por la Universidad de San Andrés (UdeSA), a través de su Laboratorio y Observatorio de Opinión Pública (LOOP), junto con OSDE. La medición se publica mensualmente y contempla distintos aspectos de la vida cotidiana, además de emociones y hábitos relacionados con el cuidado de la salud.
El índice permite observar la evolución de la percepción del bienestar a lo largo del tiempo y analizar las diferencias que aparecen entre distintos grupos de la población. La medición de septiembre registró un nivel general de 3,34 puntos, prácticamente sin variaciones respecto de los relevamientos anteriores.
Sin embargo, el promedio nacional presenta diferencias cuando se consideran variables como el nivel socioeconómico, la edad, el género y la región de residencia. También aparecen brechas vinculadas con los hábitos de alimentación, el descanso, la actividad física y la frecuencia de los encuentros con familiares y amigos.
Cómo se mide el bienestar de los argentinos
Para elaborar el Índice de Bienestar UdeSA-OSDE, los participantes califican diez dimensiones de su vida en una escala de 1 a 5. El valor 1 corresponde a "muy insatisfecho", mientras que el 5 representa "muy satisfecho".
Las dimensiones incluidas son:
- La situación económica
- La actividad laboral
- Las relaciones sociales
- La convivencia familiar
- La salud física
- La salud mental
- El tiempo libre
- La vivienda
- La formación
- El sentido de propósito
El promedio de las respuestas permite construir el indicador general. De esta manera, el índice busca reunir en una sola medición distintas dimensiones vinculadas con la percepción individual del bienestar.
La encuesta también recopila información sobre las emociones de los participantes y sobre diferentes hábitos relacionados con el cuidado de la salud, como la alimentación, las horas de sueño, la actividad física, los controles médicos, el uso de pantallas, la vida social, el consumo de alcohol, el tabaquismo y la práctica de meditación o rezo.
El objetivo es analizar la relación entre estas variables y los niveles de bienestar declarados por los participantes.
El nivel socioeconómico marca una diferencia en el índice
Una de las principales diferencias aparece al analizar el bienestar según el nivel socioeconómico. En septiembre, el segmento ABC1 registró un promedio de 3,74 puntos, mientras que el grupo D1D2 obtuvo 3,20 puntos.
La diferencia entre ambos extremos alcanza 0,54 puntos dentro de una escala que va de 1 a 5.
El relevamiento incorpora esta variable para observar cómo cambia la percepción del bienestar de acuerdo con las condiciones socioeconómicas de los encuestados. El resultado muestra que el promedio general de 3,34 no se distribuye de manera uniforme entre todos los segmentos.
La medición también permite identificar diferencias relacionadas con la edad. En este caso, el grupo denominado Boomers registró un índice de 3,66 puntos, mientras que los Millennials alcanzaron 3,15 puntos.
Según los resultados presentados en el estudio, los Millennials también concentran los mayores niveles registrados de estrés e incertidumbre.
Diferencias entre hombres y mujeres
En la medición de septiembre, los promedios generales de bienestar fueron similares entre hombres y mujeres. Los hombres registraron 3,38 puntos, mientras que las mujeres alcanzaron 3,36.
La evolución mensual mostró, sin embargo, movimientos diferentes entre ambos grupos. El índice correspondiente a los hombres descendió 0,12 puntos, mientras que el de las mujeres aumentó en la misma magnitud.
De acuerdo con el relevamiento, el valor registrado entre las mujeres representa su máximo histórico dentro de las mediciones realizadas hasta el momento.
Estos datos forman parte del seguimiento mensual que propone el Índice de Bienestar UdeSA-OSDE y permiten observar cambios en los distintos segmentos de la población sin limitar el análisis al promedio nacional.
Qué regiones registran los mayores niveles de bienestar
La distribución geográfica también muestra diferencias entre las distintas regiones del país.
En septiembre, la región Sur registró un índice de 3,65 puntos, mientras que el NEA alcanzó 3,61 y el NOA llegó a 3,44.
En el otro extremo, la Ciudad de Buenos Aires (CABA) presentó un promedio de 2,93 puntos, el valor más bajo entre las regiones analizadas. El Gran Buenos Aires (GBA), por su parte, registró 3,32 puntos.
Los resultados muestran así una diferencia entre los valores obtenidos en distintas zonas del país. La medición incorpora la dimensión territorial como una de las variables utilizadas para analizar las diferencias en la percepción del bienestar.
Alimentación y bienestar
Además de las características demográficas, el estudio analiza hábitos cotidianos. Entre ellos, la alimentación aparece asociada a una diferencia de 1,18 puntos entre quienes consideran que tienen una alimentación muy saludable y quienes la califican como nada saludable.
Según los resultados difundidos, se trata de la mayor diferencia registrada dentro de las variables vinculadas con hábitos de vida.
El indicador no mide solamente qué alimentos consumen los participantes, sino la percepción que tienen sobre la calidad de su propia alimentación. Esa valoración se relaciona con los niveles de bienestar declarados en la encuesta.
La información forma parte de un conjunto más amplio de variables que el relevamiento seguirá durante las distintas mediciones del año.
Cuántas horas de sueño se relacionan con el bienestar
El descanso también muestra diferencias en el índice. El estudio analiza la cantidad de horas que duermen los participantes durante los fines de semana y compara esos datos con sus niveles de bienestar.
Entre quienes duermen menos de seis horas, el indicador alcanza 2,77 puntos. En el grupo que duerme más de ocho horas, el promedio llega a 3,42 puntos.
La diferencia entre ambos valores es de 0,65 puntos.
El relevamiento incorpora el sueño como uno de los hábitos relacionados con el bienestar subjetivo y permite observar cómo varían las respuestas según las horas de descanso declaradas por los participantes.
Actividad física y contacto con la naturaleza
La actividad física y el contacto con espacios naturales también aparecen asociados a diferencias en los resultados.
Los niveles de bienestar se ubican entre 2,92 y 2,95 puntos en los grupos con menor frecuencia de estas prácticas y alcanzan valores de entre 3,65 y 3,69 puntos entre quienes realizan actividad física con mayor frecuencia y mantienen contacto continuo con entornos naturales.
El estudio incorpora estas variables dentro del conjunto de hábitos de vida que pueden compararse con el indicador general.
La medición permite así analizar el bienestar junto con comportamientos cotidianos, sin reducir el concepto a una sola dimensión, como la situación económica o la salud.
Los vínculos sociales y la frecuencia de los encuentros
Las relaciones con familiares y amigos constituyen otra de las variables relevadas. El estudio compara los niveles de bienestar de acuerdo con la frecuencia con la que los participantes mantienen encuentros sociales.
Entre quienes declararon no reunirse nunca con amigos o familiares, el índice se ubicó en 2,95 puntos.
En cambio, entre quienes mantienen encuentros dos o tres veces por semana, el promedio llegó a 3,66 puntos.
Los vínculos afectivos también aparecen entre las dimensiones que obtienen mayores niveles de satisfacción general dentro de las diez áreas evaluadas para construir el índice.
Un relevamiento mensual sobre el bienestar en Argentina
El Índice de Bienestar UdeSA-OSDE contempla 12 mediciones a lo largo del año. Cada edición se realiza sobre una muestra de aproximadamente 1.000 personas mayores de 18 años con acceso a internet.
La muestra se encuentra estratificada por región, género, edad y nivel socioeconómico y es ponderada de acuerdo con los parámetros del Censo Nacional de Población.
La periodicidad mensual permite construir una serie de datos destinada a seguir la evolución de las percepciones de los argentinos sobre distintos aspectos de su vida cotidiana.
Lucas S. Grosman, rector de la Universidad de San Andrés, señaló: "Mediante este índice, seguiremos la evolución de distintos indicadores relevantes a lo largo del tiempo con el objetivo de tener más datos sobre el bienestar de los argentinos. Aspiramos, así, a entender mejor qué nos pasa como sociedad y a generar insumos para profundizar la indagación y alimentar políticas públicas o privadas".
Por su parte, Cristian García Sarubbi, director general de Grupo OSDE, destacó el trabajo conjunto con la Universidad de San Andrés para desarrollar la medición.
"La relevancia del bienestar sigue creciendo en todo el mundo como un pilar fundamental para la comunidad. Por eso, asumimos el compromiso de medirlo de forma rigurosa mediante el Índice de Bienestar, desarrollado en conjunto con la Universidad de San Andrés", manifestó.
La primera medición presenta un promedio nacional de 3,34 puntos sobre 5, pero también muestra diferencias según las condiciones socioeconómicas, la edad, el género y la región, además de variaciones asociadas con los hábitos de alimentación, descanso, actividad física y vínculos sociales. Las próximas ediciones permitirán seguir la evolución de estos indicadores y comparar los cambios registrados durante el año.