Merkel pidió a los países de la eurozona que dejen a un lado el egoísmo
La canciller alemana, Angela Merkel, llamó este jueves a los países de la Unión Europea a dejar de defender "egoísmos nacionales" y a trabajar todos en la misma dirección para encontrar de forma conjunta soluciones a la crisis económica y financiera.
Merkel hizo este pedido en su intervención en la cumbre del Partido Popular Europeo que se celebra en Marsella y en la cual también participa el Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, para defender ante otros líderes conservadores su plan de rescate del euro.
La canciller defendió el trabajo conjunto de Alemania y Francia para encontrar soluciones, pero recalcó que son todos los países de la UE los que tienen que actuar coordinadamente para dejar atrás la crisis.
La mandataria reconoció que la situación es complicada y difícil, pero dijo que la solución pasa por "más Europa" para hacer frente no sólo a los retos económicos, sino también a los que se plantean en otros ámbitos.
"Europa no puede pararse", recalcó Merkel, quien invitó a reflexionar, "vencer el terror de la construcción europea", hacer una defensa común de los valores que representa la UE y trabajar duro.
En esa tarea, la colaboración y el trabajo conjunto no deben ser sólo del Consejo Europeo, sino también de la Comisión, del Parlamento Europeo y de otras instituciones comunitarias.
Para ella, los riesgos son comunes y, en consecuencia, de forma común hay que hacerles frente y acordar nuevas decisiones porque "queda mucho trabajo por hacer".
En ese sentido, abogó por seguir dando pasos en favor de una mayor integración y por hacer las modificaciones constitucionales que se consideren necesarias ante la nueva política económica.
Merkel destacó los valores que comparten todos los socios de la UE, a los que calificó de "intocables", y elogió la labor que realiza el Partido Popular Europeo.
Tras la reunión, la canciller se trasladará a Bruselas para asistir a una reunión del Eurogrupo y a la decisiva cumbre que este jueves celebrarán en la capital belga los jefes de Estado y de Gobierno de la UE.
"El euro puede explotar"
En tanto, el ministro francés de Asuntos Europeos, Jean Leonetti, señaló que la situación de la Unión Europea es "grave" y que " el euro puede explotar y Europa deshacerse".
¿Qué objetivo puede tener su mensaje? Presionar a los socios europeos para que tomen decisiones creíbles que permitan garantizar el futuro de la moneda única.
Asimismo, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, advirtió de que si la cumbre europea no llega a un acuerdo sobre la reforma de los tratados de la UE para salvar al euro y cerrar la crisis de deuda "no habrá una segunda oportunidad".
"El tiempo corre en nuestra contra", advirtió.
Durante su participación en la cumbre del Partido Popular Europeo, Sarkozy alertó de que cuanto más tarde la zona euro en adoptar decisiones, "más le costará y menos eficaces" serán las mismas.
"Todo el mundo tiene problemas y la situación política no es fácil para ningún país, pero todos deben entender que si el viernes no llegamos a un acuerdo, no tendremos una segunda oportunidad", reiteró.
Ante este panorama, el presidente francés defendió más disciplina fiscal en la zona euro y más gobernanza económica, y apostó por la reforma de los tratados europeos que Francia y Alemania han acordado proponer en esta cumbre para limitar el déficit.
Así, defendió una Europa con 27 países, pero indicó que si existe un "bloqueo" para aprobar esta reforma, se hará en los 17 países de la zona euro.
"No podemos arriesgarnos a ser inmovilistas", reiteró.
El presidente francés dijo que Europa debe aprender de sus errores, como fueron crear una moneda única sin una verdadera gobernanza económica o que se sumaran a la misma países "que no estaban preparados".
Finalmente, Sarkozy aseguró que "Europa es la construcción más bonita que el hombre ha imaginado" y que, por ello, es muy difícil pensar que "pueda acabar su vida", por lo que calificó de "histórica" este cumbre, de la dijo esperar que sirva para mejorar las cosas y no para empeorarlas.
La Cumbre a la que todos miran
Los líderes europeos inician este jueves una cumbre clave en Bruselas para sacar a la UE de la crisis en medio de discrepancias institucionales y de procedimiento.
La propuesta de refuerzo de la disciplina fiscal a través de un primer paquete de medidas por la vía rápida planteada por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy se topó con el rechazo de Alemania.
Mientras tanto, Berlín y París defienden una reforma profunda de los tratados para apostar por una unión fiscal y laboral y que el euro tenga un presidente permanente.
A pocas horas del inicio de la reunión, la atención está puesta en dos puntos. En primer lugar, los analistas esperan que el Banco Central Europeo (BCE) baje las tasas de interés hasta el 1%. A la espera de este movimiento, las Bolsas europeas han abierto con ligeras subidas.
"Todo el mundo mira ahora a Europa, y el mundo espera de nosotros no más problemas nacionales, sino más soluciones europeas", recalcó el Presidente de la Comunidad Europea, Barroso al llegar al congreso del PPE.
"Mi llamamiento a todos los jefes de Estado y de Gobierno es trabajar para lograr esa solución, que creo que es posible", subrayó.
Estados Unidos presiona por un acuerdo
La Casa Blanca está especialmente pendiente de los resultados de la cumbre que empieza en la noche del jueves con una cena informal para asegurarse de que la inestabilidad de la economía europea pueda contagiar a la estadounidense.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, que estos días está visitando varias capitales europeas, apeló a los europeos a que creen "un mecanismo lo suficientemente fuerte" para proteger a los países de la zona euro que puedan encontrarse en dificultades.
"Ya lo señalé", precisó, "hasta qué punto es importante para Estados Unidos y el resto del mundo que Europa salga adelante".
La reunión se complica además desde otro frente tras las advertencias lanzadas por el premier británico, David Cameron, quien en un artículo en The Times indicó: "Si vamos a cambiar el Tratado que se aplica a todos los Estados miembros y permite a los países de la zona euro tener nuevas reglas, también es importante que haya reglas que mantengan el mercado único justo y abierto para la industria británica, incluidos los servicios financieros".
La reforma por la vía rápida del Tratado, modificando el Protocolo 12, que permitiría reforzar las medidas sobre el control del déficit y la deuda excesivos, tiene la ventaja de que podría ser aprobada rápidamente, pues solo precisaría el visto bueno unánime de los miembros del Consejo Europeo, tras consulta con el Parlamento Europeo y el Banco Central Europeo, sin necesidad de su ratificación a nivel nacional.
Sanciones más duras
Alemania, por su parte, solo acepta la segunda opción propuesta por Van Rompuy y Barroso, que persigue un endurecimiento de las sanciones y cambios en los presupuestos nacionales que se desvíen de las recomendaciones de la Comisión.
Esta vía exige un cambio profundo del Tratado y tardaría varios años en entrar en vigor, ya que debería ser ratificado por los 27 Estados miembros.
Una fuente próxima al Gobierno de Berlín se mostró el miércoles "más pesimista que la semana pasada sobre la posibilidad de tener un acuerdo total" en la reunión de Bruselas.
También se ha mostrado escéptico el canciller austriaco, Werner Faymann, quien ha aventurado que la cumbre "no alcanzará el objetivo de crear un cortafuegos completo para la zona euro para los próximos tres o cinco años".
En París, preocupan especialmente las exigencias maximalistas de Berlín. Fuentes próximas a Sarkozy aseguran que ha manifestado en privado que "Europa no ha salido de la crisis" y que "el riesgo de explosión se mantiene en tanto que las decisiones adoptadas con Angela Merkel no sean efectivas".
Merkel, Sarkozy, Van Rompuy y Barroso se reunirán antes de la cumbre con el presidente del BCE, Mario Draghi, para valorar la efectividad e impacto de las medias propuestas.