Holdouts: estos son los escenarios posibles que se le abren a la Argentina luego del revés en los Estados Unidos
Contra todos los pronósticos, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó tomar el caso de los fondos buitre que le reclaman a la Argentina el pago total de la deuda en default y puso al país "entre la espada y la pared".
Pero ese no fue el único golpe que le asestó al gobierno de Cristina Kirchner. En otra resolución habilitó a los holdouts a pedir el embargo de los activos argentinos en el exterior.
Estas decisiones pegaron de lleno en la estrategia del equipo económico kirchnerista que busca volver a los mercados internacionales para pedir préstamos y venía cumpliendo los deberes como cerrar un acuerdo con el Club de París y pagarle a Repsol la indemnización por la expropiación del 51% de las acciones de YPF.
Es que este fallo de la Corte de EE.UU. genera que se levante el "stay" -freno para pagarle a los holdouts- y que los acreedores apelen a la cláusula Rufo.
Argentina ya tiene dos fallos en contra, en primera y segunda instancia, en los Estados Unidos. De modo tal que se verá obligado a pagarle a los buitres antes de 2015.
Ante este nuevo panorama, la Casa Rosada analiza los pasos a seguir ante la derrota judicial de este lunes y baraja cuatro estrategias posibles.
1. Pagar
La primera es pagarles absolutamente todo a los demandantes, situación difícil de concretar, ya que sumaría el reclamo de los otros tenedores de deuda por una cifra diez veces mayor.
Cabe recordar que Cristina Kirchner ya dijo que no le darían trato preferencial a los holdouts y que el país no tiene los dólares suficientes para hacer frente a semejante ola de demandas.
2. Ganar algo de tiempo
Otra es pedir un "alargue", solicitando que sea reconsiderado el veredicto adverso (pedido de rehearing).
En este caso, se contaría con 25 días para presentar la última apelación. Si bien el Tribunal Supremo siempre rechaza este tipo de peticiones, esto le permitiría ganar tiempo al país y postergar el default frente al próximo vencimiento de pago, que tendrá lugar el 30 de junio.
3. No pagar e ir a default
Otra alternativa es la de forzar nuevamente un default y proponer un nuevo canje de todos los bonos.
Es decir, de los originales (que mantienen en su poder los holdouts) y de los que fueron entregados a los que sí aceptaron losdos canjes previos (el 95%).
En este caso, la jugada del estudio de abogados que representa al país es mostrar a la Argentina como "víctima" de la intransigencia de la justicia estadounidense. Sería un "default ordenado por las cortes".
En consecuencia, la Nación "no se encontraría bajo ninguna restricción legal que le impida reestructurar la totalidad de ladeuda en default, tanto la vieja como la nueva".
Si Argentina decide no pagar, "tiene una opción para poder salir del problema: intentar acordar con algunos tenedores a través de una jurisdicción que no sea la de Nueva York", es la visión del abogado Eugenio Bruno.
No obstante, este proceso es sumamente engorroso. "Requiere un consentimiento del 85% del capital -con un mínimo de 66% en cada serie- y que la Corte de Apelaciones no bloquee este intento bajo la figura del desacato", aclara Bruno.
4. Pagar aun sin consentimiento
Otra alternativa, en caso de un revés judicial, es seguir pagándoles a los que habían aceptado la propuesta de canje inclusosin consentimiento.
Podría "pagar sin consentimiento lo que requiere la decisión de cobrar de parte de los acreedores, si bien los bonos quedarán vigentes en Nueva York", dicen desde el Estudio Garrido.
El problema es que con un fallo completo negativo podría haber un default de pago (no técnico) si esto no se soluciona a tiempo.
Un dato para no descuidar lo aporta Pasquali, que afirma que "las nuevas clausulas de emisión de deuda de otros países son distintas a las que Argentina aplicó en su momento, por lo que un fallo negativo de la corte de EE.UU. "no afectaría en losprecedentes mundiales".
Los canjes anteriores
La que en 2005 se denominó "propuesta de Buenos Aires" se basó en una quita original del 75% que, en la práctica, resultó ser de entre el 63% y 45%.
A cambio de los títulos impagos, el Gobierno ofreció tres nuevos bonos:
• Bono Par: sin quita del capital original, con un interés inicial del 1,33% que subiría hasta alcanzar el 5,25%. El plazo de vencimiento es a 33 años (en el 2038).
•Bono Cuasi Par: incluía una reducción del 30% del capital, con un interés del 3,31%, ajustable por CER a 30 años de plazo.
•Bono Discount: implicaba una quita del 66%, con un interés del 8,28% y un plazo de 28 años (vencimiento en el 2033).
A estos se sumaron los cupones atados al PBI, que pagan renta en función del crecimiento de la actividad económica del país.
Como resultado, se renegoció el 76% del monto adeudado, por un total de u$s62.500 millones de valor nominal, canjeados por nuevos títulos por un valor (nominal) equivalente a u$s35.300 millones.
Una vez concluida la reestructuración, el Congreso sancionó la ley 26.017 o "Ley cerrojo" por la que se prohibió al Poder Ejecutivo reabrir el proceso de negociación.
Esto implicaba que la oferta no podía ser modificada o mejorada. Tampoco sería permitido efectuar cualquier transacción judicial, extrajudicial o privada.
Posteriormente, en abril de 2010, se lanzó el segundo canje. La oferta final indicaba que Argentina terminaría pagando u$s10.500 millones en lugar de los u$s20.000 millones que se adeudaban.
Un pasado y presente llamado Griesa
El juez Thomas Griesa, de la Corte de Apelaciones del Segundo Distrito de Nueva York ordenó al Gobierno argentino, en noviembre de 2012, pagarle a todos sus acreedores, más allá de si estos habían aceptado o no reestructurar su deuda.
El magistrado convalidó la posición de los fondos buitre respecto a que la Argentina violó la cláusula de "igual tratamiento"(pari passu), al ignorar a los bonistas que no entraron al canje.
Su polémico fallo se basó, curiosamente, en una cláusula incluida en las condiciones de emisión de los bonos en el año 1994, según las cuales todos los acreedores deberían ser tratados en pie de igualdad.
Es decir, establece que "ninguna oferta posterior podría ser mejor que las anteriores". En consecuencia, una reestructuración sólo sería posible si todos los acreedores muestran su conformidad.
En abril de 2013, los holdout rechazaron la propuesta argentina para cancelar la deuda y exigieron que se les abone latotalidad de los u$s1.300 millones.
En ese contexto, el Gobierno les había ofrecido un bono Par a 25 años de plazo (con tasas de hasta el 5,25%) y un bono Discount (con vencimiento en 2033 y 8,25%).
Por lo pronto, ahora la mira está puesta en el partido que juega la Argentina contra los buitres, en un campo de juego complicado.
No busca un triunfo, sabe que es muy difícil. No lo tiene a Messi, quizá cuenta con alguna ayudita del Papa tras su encuentro con Obama. Su estrategia es la de ganar tiempo y evitar un resultado negativo que implique que el país pierda dólares por goleada.