Cambios para el dólar de "conta con liqui", más controles e intervenciones: la "agenda Vanoli", según la city porteña
Las turbulencias con los fondos buitre, la elevada brecha cambiaria, el atraso del dólar oficial frente a la inflación, el rojo fiscal, la alta emisión monetaria y el elevado gasto público son algunos de los temas que generan preocupación entre empresarios y analistas.
Como si esto fuese poco, ahora se agregó a esta lista la embestida del Gobierno contra las operaciones de "contado con liquidación" a la que deben recurrir las compañías y los importadores para hacerse de aquellos dólares que el Banco Central no les vende.
La misma consiste en comprar (en pesos) en la plaza local algunos papeles, esperar 72 horas y revenderlos para quedarse con los dólares en una cuenta del exterior.
En este contexto, la salida de Juan Carlos Fábrega del Banco Central y la llegada de Alejandro Vanoli vinieron a traer más ruido a un mercado que ya se prepara para una suerte de "caza de brujas".
La suspensión del Banco Mariva ocurrida ayer fue tomada como el principio de una historia que irá sumando capítulos en los próximos días.
En el "día D", tras el recambio de la máxima autoridad del Banco Central, se combinaron dosis de incertidumbre, malhumor y reacciones negativas en el mercado financiero.
Según los operadores de la city porteña, la identificación de Vanoli como un "soldado del kirchnerismo" y su afinidad con el movimiento militante La Campora incrementaron el temor por lo que, se descarta, sobrevendrá.
Su asunción está asociada a un mayor intervencionismo y a una agenda que, tal como ya diera cuenta iProfesional, combina:
1. Fuerte control del "dólar liqui"Se espera que utilice su poder al frente del BCRA para reducir esta operatoria, legal por cierto, apelando al conocimiento adquirido cuando estuvo al mando de la Comisión Nacional de Valores (CNV).
Esta embestida, es de prever, no hará otra cosa que incrementar la presión alcista sobre el blue.
Una de las iniciativas en estudio para reducir las operaciones de conta con liqui es la de ampliar el lapso de 72 horas a una semana o más días (tiempo que debe transcurrir entre la compra del bono y su conversión a divisas).
2. Ataque frontal al blueVanoli ya dijo que publicar su precio es como publicar el de la cocaína.
En este sentido, se anticipan fuertes operativos, inspecciones y cierres de numerosas mesas de dinero. También se espera una "poda" de arbolitos que alientan la compraventa de divisas en calles del microcentro porteño,
Se retomarán las acciones que, en su momento, llevaran a cabo en forma conjunta la AFIP, el Banco Central (con Mercedez Marcó del Pont) y la Secretaría de Comercio (con Guillermo Moreno).
3. Mayor control sobre los bancosLas entidades financieras enfrentarán mayores controles, regulaciones y cambios en las reglamentaciones.
Entre ellas, figura la posibilidad de obligarlas a deshacerse de más activos dolarizados o de enfrentar cambios en el actual sistema de encajes (dinero que dejan en el Central).
Como antecedente que trae de la CNV, Vanoli fue uno de los principales interesados en sancionar la Ley de Mercado de Capitales, que le dio mayor poder regulatorio y hasta la facultó para intervenir el directorio de empresas cotizantes (polémico artículo 20).
4. Lupa sobre los dólares de la cosechaSancionada la Ley de Abastecimiento, crece el temor en el sector rural de que la misma sea utilizada para presionar a los productores a desprenderse de los granos.
Si bien la persecusión a ruralistas no sería órbita del BCRA, en el mercado prevén que Vanoli será uno de los impulsores para ir en busca del equivalente a u$s10.000 millones que, se estima, están dentro de los silobolsas.
Esto, habida cuenta de las alicaídas reservas y vencimientos de deuda que la entidad deberá afrontar.
Por lo pronto, desde entidades y cámaras empresarias ya trazaron un paralelismo entre la normativa sancionada y la polémica 125.
"Seguro que vamos a ser las primeras víctimas. En la medida en que nos quedemos quietos nos van a pasar por encima. La ley es un avance que facilita la intervención y puede obligar a producir lo que le parece al Gobierno", afirmaba días atrás Pedro Apaolaza, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas.
Lo cierto es que intervención en el comercio exterior agrícola es un tema que suele aparecer en la lista de medidas pendientes para un gobierno progresista.
Y no han faltado propuestas para recrear la Junta Nacional de Granos o incluso un instituto similar al legendiario IAPI del primer peronismo.
"La debilidad en que se encuentra el Estado para actuar frente a la presión de las grandes empresas que impusieron la devaluación, señala la imperiosa necesidad de adoptar medidas que avancen en el control estatal sobre la oferta de exportación", remarcaban los intelectuales de Carta Abierta en una de sus últimas proclamas públicas.
Para este grupo, liderado por Ricardo Forster, este tipo de iniciativas están inscriptas en el marco de una pelea más abarcativa, es decir, en una verdadera batalla cultural.
Temor, cautela y algo másAnte este "cúmulo de sensaciones", era de esperar que el mercado bursátil se comporte con cautela y temor tras la designación de Vanoli.
Ya en el primer día, la plaza bursátil acusó recibo de esta profundización del modelo y el principal indicador accionario cayó un 7%.
Se registraron bajas que llegaron al 15%, como sucedió con Transener, que fueron acompañadas por otros papeles como los de Edenor (-9,4%), Grupo Galicia (-9,1%) e YPF (-7%). La caída no sólo se produjo a nivel local, también en la bolsa de Nueva York, con descensos cercanos al 10%.
Como suele suceder en estas ocasiones, el ajuste dio lugar a oportunidades de compra, ya que más allá del cortoplacismo varios papeles "vuelven a estar baratos", según los operadores. En este sentido, el viernes el Merval escaló 6,7%, de la mano de Transener (11,7%) y Siderar (10%). En el mercado informal predominó la cautela y el blue cerró a $15,30.
En la city porteña los operadores "se guardaron por un rato", recordando aquellos días en los que Guillermo Moreno reforzaba los llamados intimidatorios que, por cierto, sólo servían para calmar al blue un par de días, ya que luego la divisa recuperaba el terreno perdido.
El jueves hubo una suerte de "virtual feriado cambiario", ante los temores a mayores controles. El dólar de "conta con liqui" se plegó a esta cautela y retrocedió hasta los 13,92 pesos. Aunque, pese a este temor, en el último día hábil de la semana volvió a escalar sostenidamente y cerró a 14,95 pesos.
Lo mismo ocurrió con el "dólar bolsa", que cayó a $13,90 (se obtiene a través de la compra de títulos públicos en pesos y la posterior venta de esos mismos en su versión nominada en dólares), precio que practicamente mantuvo este viernes.
Cola para el "dólar AFIP"En cuanto al accionar del Banco Central en el "día 1" de Vanoli, se mantuvo la fuerte demanda de "dólar ahorro" y hasta se observaron extensas filas en varios bancos que recordaban viejas postales.
"Había más de 30 personas en la cola, pero cuando el cajero dijo que no había más dólares, quedaron sólo tres clientes frente a la caja", describió un ahorrista.
Asimismo, en el primer día del mes, que habilitaba a aquellos que ya habían comprado billetes en septiembre a solicitar una nueva autorización, las operaciones de dólar ahorro pegaron un salto nunca visto desde enero.
Los ahorristas adquirieron el jueves el récord de unos u$s70 millones (73% más que el primer día de agosto) y en los primeros dos días de octubre salieron por ventanilla unos u$s140 millones.
Esta cifra viene en franco crecimiento. Cabe recordar que en septiembre, el Gobierno vendió cerca de u$s380 millones para tenencia, 50% más que en agosto y tres veces más que en meses previos.
Nervios bursátilesLa renuncia de Fábrega tuvo un fuete impacto en la city, ya que era un funcionario respetado en el mercado, con treinta años de trayectoria bancaria.
Con Vanoli, por ahora, hay más dudas que certezas. Sobre todo por los antecedentes que trae de la CNV y su marcado entusiasmo por impulsar la Ley de Mercados de Capitales.
La preocupación se amplió tras el discurso de Cristina Kirchner, cuando hizo referencia a las operaciones de "contado con liquidación" como una forma especulativa de actuar en la economía.
El gran riesgo que se observa es que al reprimir esta vía para hacerse de dólares legales, crezca la presión sobre el blue o las reservas.
A fin de cuentas, esta operatoria hasta le resulta funcional a la administración K, dado que por ella se canaliza la demanda de divisas del sector privado.
Bajo este mecanismo, las empresas pagan un sobreprecio del 80% respecto de la cotización oficial para hacerse de dólares sin tener que pedirle al Banco Central (por ser un acuerdo entre privados).
Si el "conta con liqui" es reprimido, entonces el Gobierno deberá elegir entre dos opciones: convalidar una baja de las reservas o permitir una caída aun mayor de la actividad económica.
No obstante, la Presidenta tiene otra visión. En su discurso se encargó de destacar, no con buenos ojos, que bajo esta operatoria se transaccionaron casi u$s28.000 millones en sociedades de bolsa y u$s10.000 millones a través de los bancos, en lo que va de 2014.
El miércoles pidió que la "Comisión Nacional de Valores, junto con la AFIP examine" los movimientos de varios de los involucrados.
Este jueves, es decir, 24 horas después de su discurso, tuvo lugar un amplio operativo tendiente a investigar a dos de las firmas mencionadas por la Presidenta que manejan casi el 60% del negocio del conta: Mariva (43%) y Balanz Capital (15%).
Según las sociedades de bolsa y bancos consultados por iProfesional, estos embates del Gobierno marcan apenas el primer paso de lo que viene.
"El Ejecutivo salió con los tapones de punta. Quiere aplastar el conta con liqui porque piensa que así va a poder bajar el precio de referencia del blue", afirmó a iProfesional el ejecutivo de una de las principales sociedades de bolsa del país.
En el mercado ya se especula con cambios en los plazos de esta operatoria.
Actualmente, el "conta con liqui" requiere legalmente de una espera de 72 horas para el intercambio de pesos a dólares.
"Alargar ese lapso a varios días dificultará el mecanismo. Porque se incrementa el riesgo ante cambios que ocurran en las cotizaciones de los bonos, producto de ese mayor lapso", remarcó el profesional consultado.
Claro que estas mayores restricciones tendrían su "lado B": si se dificulta la posibilidad de sacar dólares, también se complicaría la alternativa de entrarlos.
Es decir, un efecto contraproducente similar a las complicaciones que trajo el cepo cambiario, que estranguló la salida pero también la llegada de billetes verdes.
"Toda las iniciativas que salen del oficialismo se vinculan con mayores intervenciones en el mercado y con tapar los problemas de fondo apelando a teorías conspirativas", sostuvo la fuente que pidió reserva de identidad.
Y concluyó: "En el sector estamos todos muy preocupados, parece una cacería de brujas, porque persiguen a empresas hasta por hacer una operación totalmente legal. Es terrible".
La llave de VanoliLas semanas previas a la renuncia de Fábrega, la pregunta que circulaba entre los expertos era si el funcionario estaría dispuesto a violentar la Carta Orgánica, dado que ya se está al borde del límite legal para que el Banco Central asista financieramente al Gobierno.
Las estimaciones de consultoras privadas apuntan a que las necesidades del Tesoro duplicarán las posibilidades de ayuda por parte del Central.
Es por eso que la llegada de Vanoli abona las sospechas sobre cambios regulatorios y, además, de que su arribo está asociado a nuevos artilugios para expandir las posibilidades de financiamiento del BCRA para que el Gobierno pueda seguir "bancando" el elevado gasto público.