El domador domado: Alejandro Vanoli, un funcionario que arrancó a puros controles y terminó sin un dólar en el BCRA
La noticia era esperada, pero tardó varios días en confirmarse: Alejando Vanoli presentó su renuncia como presidente del Banco Central. Luego de amagar varias veces con "atrincherarse" en la entidad monetaria, las causas judiciales en su contra por descuidar el patrimonio del organismo por la venta de dólar a futuro sin control presionaron a que se defina su salida."El presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, presentó su renuncia indeclinable a su cargo. Lo hizo ante la Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner", informaron oficialmente desde el propio BCRA.En una extensa carta manifestó que el "patrimonio neto del Banco Central es positivo, a diferencia de otros bancos centrales" y que utilizó los futuros del dólar para la "preservación de la estabilidad cambiaria".Al llegar a la parte de su renuncia, Vanoli dijo:
El sucesor en el cargo será Federico Sturzenegger, un funcionario nombrado por la próxima gestión de Mauricio Macri, que será Presidente de la Nación desde el 10 de diciembre.
El domador domadoCorría el 1° de octubre de 2014 cuando Vanoli dejó la Comisión Nacional de Valores (CNV) y fue designado como presidente del Banco Central, tras la renuncia de Juan Carlos Fábrega.
Con una impronta bien kirchnerista, arrancó su mandato como era de prever: queriendo domar al mercado apelando a la "mano dura".Una vez más, aparecía otro funcionario que buscaba desafiar las reglas de oferta y demanda.Se mostraba confiado en que sus métodos iban a brindar mejores resultados que los de Guillermo Moreno, quien se cansó de darle pelea al dólar blue en base a telefonazos, carpetazos, feriados cambiarios virtuales y amedrentando a los operadores de la city porteña."Cuando la inestabilidad cambiaria se propaga, produce episodios de inflación, recesión y crisis", afirmaba en los albores de su gestión.Y reivindicaba que la calma debía conquistarse sobre la base de "tomar decisiones regulatorias y mejorar la supervisión del Estado".Así, comenzó su mandato al frente del Banco Central, con una serie de medidas agresivas: fuertes controles a los bancos, a las casas de cambio, a las financieras y a las sociedades de Bolsa. Todo esto formaba parte de su "menú".Se mostraba convencido de que restringiendo la oferta, atacando a las cuevas e imponiendo sanciones iba a reducir la brecha cambiaria.
Y hasta se ilusionaba pensando en que podía -en base al poder de policía- ponerle fin al "molesto" mercado paralelo.Afirmaciones de este calibre: - "En el Banco Central todavía descansan 80.000 expedientes que datan de años previos, prontos a salir a la luz. Esto recién comienza". - "Habrá más inspecciones a casas de cambio y a bancos, que derivarán en nuevas suspensiones y multas millonarias". pasaron a ser una constante en los inicios de la gestión Vanoli. Y, como suele suceder, estos amedrentamientos sirvieron para el corto plazo, pero no para el largo. Pasó el tiempo y alcanza con observar la realidad para comprobar que nada de lo que él esperaba ocurrió.Peor aún, no sólo el blue siguió haciendo de las suyas sino que en su afán de controlar otros mercados -como el del conta con liqui- terminó contribuyendo a dilapidar activos dolarizados, como los bonos de Anses. Como si esto fuese poco, también quedó preso del cepo y del atraso cambiario. Las malas políticas implementadas, junto con Axel Kicillof, terminaron dilapidando todas las reservas líquidas del Banco Central. Los números de su gestión son tan contundentes como lapidarios:
- Pese a todo los amedrentamientos, se retira con una brecha cambiaria de algo más del 50%.- El llamado dólar de convertibilidad (pesos en circulación / reservas brutas) trepó de $14,7 a los 24 pesos.- El dólar de "conta con liqui" pasó de $13,9 a casi $15,00.- El nivel de reservas brutas, aun pese al intercambio de monedas con China, lejos de subir cayó de u$s28.000 millones a u$s25.000 millones.- Durante su mandato, la base monetaria escaló a la friolera de más de $611.000 millones, desde los $405.000 millones.
Algunas de características de la gestión Vanoli fueron:- Repetir la política de "mano dura" utilizada por otros funcionarios K, pensando que los resultados iban a ser distintos. - Multó a casas de cambio, impuso clausuras, recurrió a la Gendarmería, a la UIF y a todo organismo a su alcance para dar batalla al mercado. - Sancionó a bancos y a casas de cambio, por un monto que superó los $500 millones.En lo que respecta a iniciativas más de índole "técnicas":- Subió la tasa de interés de los plazos fijos (en un intento de restarle protagonismo al dólar).- Inundó el Banco Central de "papelitos" LEBAC (se los dio a los bancos a cambio de pesos, con el fin de aspirar del mercado el excedente de moneda local), generando un abultado déficit cuasi-fiscal.- Impuso límites en las ganancias de entidades financieras, determinando porcentuales mínimos que los bancos deben pagar por los depósitos bancarios y estableciendo máximos que pueden cobrarle éstos al público por los préstamos que ofrecen.- Maquilló las reservas, contabilizando como tales a los "dólares chinos", pese a ser un mero intercambio de divisas y no una ganancia de la entidad. A punto tal que casi el 50% de las tenencias brutas del BCRA corresponden a este concepto.- Incursionó en un "peligroso juego" de dólar futuro para reducir las expectativas devaluatorias (estableció acuerdos a un precio cercano a los $10 cuando en el mercado los convenios se pactaban a $14), por lo que fue imputado penalmente.
Y la lista sigue. Pese a todo este accionar, Vanoli se va con dólar blue alto y reservas dilapidadas.Repasando "archivos"Un año atrás, quien paradójicamente será su sucesor -el economista Federico Sturzenegger- intentó calificar las iniciativas de Vanoli apelando a una ironía."Encuentro genial tapar la actual ortodoxia monetaria con el despliegue mediático de controles. Realmente creativo en lo comunicacional", decía el hombre de Cambiemos.Sus dichos venían en referencia a lo que en ese entonces era común observar en las calles del microcentro.Los despliegues policiales en la city -muchos de ellos para las cámaras de TV- formaban parte de un arsenal de medidas represivas que entusiasmaban a la dupla Kicillof-Vanoli. A punto tal que las declaraciones de aquel entonces se asociaban a las de dos funcionarios que sentían que habían logrado su tan ansiada victoria sobre el mercado cambiario."Si alguien creyó que podía desestabilizar, quedó claro que no lo va a lograr", decía por aquel entonces un Vanoli envalentonado. Por cierto, la frase hasta parecía pensada para darle el título principal a los medios de comunicación.Pero claro, quizá nunca se convenció de que el verdadero desafío no pasaba por asustar a los bancos, sino más bien convencer a los pequeños ahorristas.Los mismos que ya escucharon infinidad de veces decir, de boca de los funcionarios, que el que apuesta al dólar pierde.