Volatilidad del billete, recorte de tasas y efecto Trump: un cóctel que empieza a redolarizar las carteras

Una sumatoria de factores externos e internos hacen que los ahorristas argentinos salgan de los activos en pesos y quieran pasar el verano en dólares.
Volatilidad del billete, recorte de tasas y efecto Trump: un cóctel que empieza a redolarizar las carteras

A un típico movimiento financiero de fin de año se le sumó una cantidad de ingredientes tanto locales como externos. La tan mentada dolarización de carteras, que en otros momentos de la Argentina generó dolores de cabeza, está de vuelta.

En esta oportunidad, coinciden en la city porteña, es una tendencia "incipiente" y si bien "no masiva" resulta lo suficientemente relevante para prestarle atención.

El ahorrista sabe dos cosas bien claras: una, que en la Argentina hoy el dólar está barato (el famoso atraso cambiario); y dos, que a pesar de la relativa volatilidad mostrada en las últimas semanas el billete no se disparará mucho en el corto plazo. Es por esto que hay cierta conducta ambivalente del mercado: se nota una tendencia a la dolarización, pero a baja velocidad, dado que nadie espera una corrección brusca del tipo de cambio.

Los dólares del blanqueo de capitales y de las emisiones de deuda que puedan llegar a realizar el Gobierno le ponen un techo al billete en lo inmediato, más allá de que el Banco Central lo deje correr para precisamente mejorar la competitividad cambiaria de las empresas argentinas. 

La demanda de dólares, sean físicos o en forma de activos como bonos en esa moneda, se intensificó. "Parte del movimiento de la suba del dólar de la semana pasada tuvo que ver con compras más fuertes de divisas para cubrirse por parte de los inversores y el público", destacó Gustavo Neffa, socio en Research For Traders. Pocos se animan a pasar el fin de año con pesos en la mano y la mejor estrategia, dicen en el mercado, es tener cobertura en otros activos que ayuden a esquivar la volatilidad de los mercados.

Gonzalo Luzuriaga, jefe de banca privada del Banco Mariva, contó a iProfesional que la dolarización actual "no es tan marcada" como podría suponerse luego de la última escapada del billete verde. Atribuye esa situación a una suma de factorers: por un lado, señaló que al acercarse el fin de año los fondos de inversión del exterior que estaban invertidos en bonos argentinos en pesos cerraron posiciones y se deshicieron de sustenencias.

"La demanda ya no está. Los fondos de local market que fueron tomadores de bonos de pesos se corrieron porque cerraron el año. Es una cuestión técnica, a finales de octubre o mitad de noviembre empiezan a liquidar posiciones",  agregó el especialista. 

A esta realidad que le quita volumen a los activos en pesos se le suman otros factores no menores. Por el ejemplo, en el frente externo, hubo una salida importante de los mercados emergentes por el "efecto Trump" y la posibilidad de que la Reserva Federal de Estados Unidos suba las tasas de interés la semana que viene. Según calculaba el fondo de inversión Ashmore de Londres, a mediados de noviembre había u$s50.000 millones saliendo de bonos emergentes.

Efecto Sturzenegger
"La dolarización en el caso argentino no es un movimiento masivo. Y si bien tiene cuestiones estacionales, fueron aumentadas por varios factores. Internamente, la baja de tasas de Lebac también afectaron", afirma el gerente de Banco Mariva.

La reducción de las tasas que aplicó el Central fue un desincentivo para los que habían ganado (y mucho) este año con las Lebac. "En lo financiero fue el activo del año. No hubo casi quien le ganará en retorno a las Letras del Central", corroboran desde otra sociedad de bolsa.

Federico Sturzenegger supo tener las tasas en 38% a principios de año, algo que fogoneó la inversión de particulares e inversores más grandes en las Lebac. De hecho el presidente del BCRA tuvo que restringir la operatoria de los fondos del exterior que venían a hacer ganancias rápidas en pesos con un tipo de cambio planchado, lo que otorgaba una utilidad altísima en moneda dura.

Pero el Banco Central, en el proceso de revitalizar la economía y a la par de las menores expectativas de inflación, recortó esa rentabilidad que ofrecía por retirar pesos de la economía. Esa abruta caída, que se consolidó con más fuerza luego de las sucesivas bajas de tasas en el último mes, potenció la tradicional dolarización de carteras de fin de año.

La cuenta que debe hacer el ahorrista quedó explicada en un reporte que se distribuye internamente a cliente de Soluciones Financiera SA (Solfin). Ahí afirman que con una inflación esperada de 20,2%, y una tasa Lebac de 24,75%, es decir una tasa real de 4,55% sin cobertura, se pierde atractivo. 

"Y si a esto le agregamos los comentarios sobre las tasa americana, se hace hace oportuno mantener una duración corta ya sea dolarizada o en su defecto en la parte corta de la curva ajustable por inflación", recomiendan. 

Y son tajantes con sus clientes a la hora de trazar el panorama hacia adelante. "Creemos también que la tendencia a la baja de la tasa de referencia del BCRA le agrega atractivo no solo a los activos dolarizados, sino que también a las acciones que son sustituto para con la liquidez", consideran en Solfin. 

Pierden los bonos en pesos
La tendencia a que la reconversión de carteras se profundice quedó también argumentada por la consultora Quantum Finanzas, que dirige el ex secretario de Finanzas Daniel Marx, que desplegó un ejercicio donde queda en claro que la mejor opción en estos momentos es estar posicionado en activos dolarizados.

El ejercicio tiene un horizonte de rendimientos a un año para bonos de duration corta (1,3 años) y media (4 años). Para estos últimos, además considera hipótesis de ganancias/pérdidas de capital por movimientos adicionales en precios, bajo dos hipótesis: (i) la tormenta ya pasó, con lo cual los precios se estabilizan en estos niveles y (ii) continúa el ajuste en precios por correcciones adicionales en la tasa de largo plazo en Estados Unidos, que implican un aumento adicional de 50 puntos básicos en rendimientos.

Los resultados son los siguientes: 

-Para los bonos cortos, los bonos en pesos estarían relativamente caros según rendimientos de bonos ajustables por dólares (dollar linked) o por tasa Badlar.

-Para la comparación de los del tramo medio de la curva, la deuda en dólares puros estaría barata en relación a la de pesos, aun bajo una hipótesis de aumento adicional de los rendimientos y su impacto en los precios (retorno total de 5,8% a un año).

-La deuda en pesos con retornos totales negativos en cualquiera de las dos hipótesis, mientras que la de CER con retorno total negativo en la hipótesis de aumento de rendimientos, y con retorno positivo aunque muy reducido bajo la hipótesis en que los precios se mantienen sin cambios.

-Distinto a lo observado hasta hace algún tiempo, a estos precios y en base a expectativas de inflación y devaluación, la deuda en dólares parecería volver a tener atractivo relativo. 

Quienes compran los dólares contantes y sonantes
Si bien no hay cálculos de noviembre y lo que va de diciembre sobre la compra de dólares billete, según la información que publica el Banco Central a octubre, se compran alrededor de u$s1.500 millones mensuales. De este total, el 45% (unos u$s700 millones) se llevan las personas físicas o jurídicas con compras mensuales por el equivalente de hasta u$s10.000; un 19% entre u$s10.000 y u$s50.000; un 17% entre u$s50.000 y u$s500.000; un 7% entre u$s500.000 y u$s2.000.000; un 3% entre u$s2.000.000 y u$s5.000.000,

Tan sólo el 9% restante del monto total fue concertado por clientes con compras mensuales superiores a u$s5 millones. O sea, más del 60% de los que compran dólares lo hacen por un monto de hasta u$s50.000. 

La contracara de la compra de dólares y la mayor cobertura en activos en divisas es la caída de los depósitos en pesos del sector privado.

Antes crecían al 3% mensual en términos reales, pero cayeron en casi $10.000 millones durante la segunda quincena de noviembre (un 2%). 

Esto sucede porque el dólar subió en el último mes y, dato no menor, cada vez rinde menos apostar al plazo fijo por las tasas reales negativas que pagan. 

De hecho, la decisión del Banco Central de reducir las tasas de Lebac terminó impactando en lo que pagan los bancos a los ahorristas. Mientras que en los últimos meses se llegó a pagar 25% por un plazo fijo a 30 días, actualmente los bancos no pagan más de 20%. 

Esto desalienta las colocaciones en pesos y, en un contexto de suba del billete verde, invita a la dolarización. 

Adquirir billetes verdes tiene un componente netamente de cobertura (y conservador) ya que depositar dólares en el banco reditúa poco en términos de tasas. Más aún si se piensa que el tipo de cambio se estabilizará o incluso tenderá a apreciarse por los dólares del blanqueo.

Pero los argentinos no compran dólares para hacer negocios, sino como un clásico refugio ante momentos de cierta incertidumbre. Para muchos, después de un año de suculentas ganancias en pesos por las tasas altas, llegó el momento de retirarse del mercado y pasarse a dólares hasta que pase el verano. El año que viene es otra historia.

Habrá que ver que hace Trump, si la Fed sólo sube las tasas ahora en diciembre y después se detiene, y cómo arranca el año electoral en la Argentina. Todas variables sensibles a tener el cuenta para el 2017. 

Temas relacionados