Prat Gay, FMI y las chances de que el organismo pida al Gobierno que deje flotar al dólar
El exministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, advirtió que "pasó algo que nos llevó a una situación de última instancia".
Esto es así porque "nadie va alegremente a pedir un préstamo al Fondo Monetario" y comparó que "ir al FMI es como llevarte mal con tu suegro y tener que pedirle plata".
El economista remarcó que "no es una buena noticia tener que acudir al FMI, normalmente es un prestamista de última instancia".
En una entrevista con para CNN en español, el exministro de Hacienda del presidente Mauricio Macri sostuvo que "pedirle al FMI es como llevarte mal con tu suegro y tener que pedirle plata. A partir de ahí, por más que se la devuelvas, te lo va a recordar toda la vida".
En medio de un escenario de volatilidad cambiaria y financiera, el actual ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, acordaron avanzar en negociaciones destinadas a que la Argentina acceda de manera expeditiva a un crédito stand by.
La directora gerente del FMI destacó que lo que se busca es "ayudar a las autoridades en el fortalecimiento de la economía argentina a la luz de la renovada y significativa volatilidad de los mercados financieros".
A partir de la formalización del pedido de parte de la Argentina, la semana próxima podría arribar al país una delegación técnica del organismo multilateral para pasar revista a los números del país y poder avanzar en las negociaciones.
En base a los cálculos que manejan en el Palacio de Hacienda, la firma de un acuerdo de este tipo lleva aproximadamente seis semanas, por lo que el entendimiento se podría rubricar en los primeros días de julio.
El ida y vuelta con el Fondo
"Todavía el FMI no pidió ningún condicionamiento. Este es otro FMI...", fueron las palabras del jefe de Gabinete, Marcos Peña.
Puede que sea así y que el organismo sea diferente al que conoció la Argentina durante la crisis que estalló en 2001.
Pero eso no implica que le hará "el favor" al país de prestarle plata si no cumple previamente con las condiciones que exige el organismo.
En otras palabras, si el Gobierno quiere contar con el dinero -aun a modo preventivo-, tendrá que comprometerse a avanzar en varias cuestiones.
Precisamente, de eso se tratan los acuerdos conocidos como "stand by". Esta línea de financiamiento implica:
- Un préstamo que se activa por un monto global
- Con desembolsos que se realizan de a tramos
- Siempre y cuando el Gobierno cumpla con lo firmado.
El hecho de que sea un "stand by de alto acceso", como refirió Hacienda, significa que "habría metas trimestrales, un programa que puede ser de hasta tres años pero que en este caso sería menor", señala a iProfesional un ex negociador argentino de reconocido prestigio.
"Alto acceso refiere a que será un crédito abierto bastante superior a la cuota de la Argentina y, probablemente, front loaded. Es decir, con un desembolso inicial superior a lo proporcional", añade.
iProfesional ya adelantó que la intención oficial es que el monto del acuerdo escale a los u$s50.000 millones, si bien trascendió la cifra menor de u$s30.000 M (ver nota: Quizás sean más de u$s30.000 millones: ¿cuántos miles de millones de dólares pedirá el Gobierno al FMI para calmar al mercado?).
Ese dinero no llegará de una sola vez. Estará disponible en distintos tramos, en caso de que el Gobierno así lo decida.
El mercado, en ese contexto, debería reaccionar positivamente, a sabiendas de que la Argentina dispone de dólares suficientes como para cancelar sus compromisos y enfrentar corridas cambiarias.
Desde el Gobierno son claros: "El gradualismo no se negocia". Tiene que mantenerse porque la sociedad no resistiría un ajuste de golpe.
Ya lo hizo saber Marcos Peña, y esta posición es la que también será defendida por los funcionarios que viajaron a Washington.
También es sabido que un acuerdo "stand by", como el que se está negociando, implica sí o sí condicionalidades ineludibles para el FMI.
Alejandro Werner, nacido en la provincia de Córdoba pero ciudadano mexicano, suele repetir el mismo speech cada vez que defiende su postura a favor de la libre flotación de las monedas.
Es decir, es partidario de que los bancos centrales no respondan a los ataques especulativos -como el que ahora sufre la Argentina- con fuertes intervenciones en el mercado.
"No hay que tener miedo a que el dólar flote", insiste. Y da su explicación: "México aceptó flotar libremente cuando entró en crisis y superó el trance rápidamente. Se benefició".
"Lo mismo Brasil, en su momento: optó por la libre flotación, superó el shock inicial y también salió fortalecido. No hay que temer. Hay que flotar libremente", argumenta Werner.
El ministro Dujovne podría argí¼ir que Argentina es un caso aparte. Una excepción a la regla por laalta dolarización de los ciudadanos y por la funcionalidad bimonetaria de su economía. También, que aquí el traslado a precios es muy relevante y más rápido que en otros países.
Lo que se sabrá en las próximas jornadas, entonces, es si el acuerdo con el Fondo incluye esa condicionalidad cambiaria.
En otras palabras, si el organismo le "sugerirá" al gobierno argentino que avance en un sistema de dólar libre, en el que flote libremente y que su cotización sea el resultado del libre juego de la oferta y la demanda.