EN PICADA

Cinco claves para entender la caída de la moneda de Turquía

Aunque la economía creció, Turquía depende en exceso de capitales externos. Los expertos afirman que, además, hay varios problemas políticos
FINANZAS - 14 de Agosto, 2018

El desplome de la lira turca frente al dólar supone el mayor desafío económico para la Turquía de Recep Erdogan desde la crisis financiera de 2001. Las razones de este hundimiento son tanto coyunturales como estructurales.

1. Una crisis disparada por un cortocircuito político

El 10 de agosto, día que los economistas ya bautizaron como “viernes negro”, la lira perdió un 20% de su valor frente al dólar, una caída que se aceleró con un tuit de Donald Trump anunciando su intención de duplicar los aranceles a la importación del acero y aluminio turcos, llevándolos al 50 y al 20% respectivamente.

Al mismo tiempo, Washington impuso sanciones contra dos ministros de Erdogan en protesta por la prisión del pastor estadounidense Andrew Brunson, acusado de terrorismo por Ankara. La disputa sacudió a los inversores, que comenzaron a sacar sus capitales del país, según analiza Clarín.

2. Base económica endeble

Ya antes de la crisis con Estados Unidos, los economistas anunciaban una inminente tormenta financiera.

Los problemas estructurales de Turquía se reflejan en una fuerte inflación, que alcanzó en julio casi el 16% interanual, y un déficit de las cuentas corrientes que no cesa de aumentar.

A pesar de que el PBI turco creció un 7,4% en 2017, la debilidad de la moneda y, ante todo, la exacerbada dependencia de capitales externos han desestabilizado la economía otomana.

Erdogan, que sustentó en la bonanza económica y las grandes inversiones en infraestructuras y equipamiento público su imbatible popularidad electoral, ve peligrar ahora un modelo de desarrollo basado en bajos tipos de interés.

3. Obra pública y endeudamiento

Desde su llegada al poder en 2003, Erdogan construyó gran parte de su popularidad apostando a la obra pública. Los economistas describen al presidente turco como un partidario del “crecimiento a cualquier precio”, empezando por el de un fuerte endeudamiento.

En muchas ocasiones, las tesis defendidas por Erdogan provocan más de una sorpresa, como cuando dijo que bajar las tasas de interés reduce la inflación, mientras la mayoría de los economistas dudan de esa idea. “Era evidente desde hacía un tiempo (...) que el mal gobierno económico acabaría teniendo consecuencias”, asegura Paul Levin, director del Instituto de Estudios Turcos de la Universidad de Estocolmo.

4. Un Banco Central que no es independiente del gobierno

El Banco central de Turquía debe ser en teoría independiente, pero muchos economistas estiman que cada vez está más bajo la presión de Erdogan. Su decisión de no aumentar sus tasas de interés la semana pasada causó alarma en los mercados.

Ayer, lunes, el Banco central anunció una serie de medidas para tranquilizar a los inversores, entre ellas que aportaría toda la liquidez que necesiten las entidades bancarias. “Las medidas respecto a la liquidez no atacan el problema principal que es la caída de la lira”, aseguró, sin embargo, Konstantinos Anthis, analista para ADS Securities.

5. Excesiva concentración de poder

Tras las elecciones de junio, Turquía pasó a un sistema hiperpresidencial que concentra en las manos del jefe de Estado todos los poderes ejecutivos. Erdogan además nombró ministro del Tesoro y de Finanzas a su yerno, Berat Albayrak, alguien con poca experiencia. “Sin duda, es la ausencia de una respuesta rápida, firme y racional por parte de las autoridades turcas lo que envió la lira al abismo”, concluyó Levin.

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