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Sturzenegger vuelve al ruedo, ahora reconvertido como gestor de un fondo de inversión top

Sturzenegger vuelve al ruedo, ahora reconvertido como gestor de un fondo de inversión top
El expresidente del Banco Central está trabajando con el empresario David Thomson, un hombre cuya fortuna asciende a los u$s32.000 millones
Por Leandro Gabin
13.02.2019 11.03hs Finanzas
El paso por la función pública no siempre es algo grato. Eso lo sabe muy bien la innumerable cantidad de exministros de Economía en la Argentina que, por las recurrentes crisis, tuvieron que comandar un barco que muchas veces terminó naufragando.
 
Claro que no todos quedaron tan expuestos después de esa experiencia negativa. En la gestión de Cambiemos, la gran mayoría de los que tuvieron que salir del elenco oficial volvieron al sector privado con nuevas (o viejas) consultoras. No pareciera que esa mala experiencia haya sido algo traumático. Ni mucho menos. Pero hay excepciones. 
 
Quien fuera uno de los intocables en los primeros años de Gobierno, además de un amigo entrañable del Presidente y un militante del PRO, vive aún su paso por la función pública como algo más que un mal trago. Federico Sturzenegger, el "alemán" que llegó al Banco Central para transformar una entidad desprestigiada en la era kirchnerista, sigue "dolido" por su salida al frente del Central.
 
Quienes lo conocen dicen que "Federico llegó al banco porque quería ayudar al país". Pero más allá de los aciertos y errores de su gestión, convivió desde el primer día con una interna feroz que lo fue esmerilando al punto de no retorno. Primero fue Alfonso Prat-Gay, con quien tuvo diferencias notorias y públicas. También tuvo chispazos con Carlos Melconian y después el enfrentamiento más grave con Mario Quintana.
 
Este último, que operó en silencio pero sin pausa, es considerado "persona no grata" para los que participaron de la gestión Sturzenegger. Fue quien hizo el mayor poder de lobby contra las ideas y políticas de esa administración, puntualmente por el tema de las tasas de interés. El resto es historia.
 
Pero las heridas están aún abiertas. Esto explicaría el bajísimo perfil que ostenta el otrora número uno del Banco Central. Lejos de ser como Melconian, otro eyectado del Gobierno pero que se jacta de mantener diálogo fluido con Macri, además de mostrarse en sus populares presentaciones en el mundo empresario, "Sturze" es la antítesis.

Nueva etapa

¿Qué está haciendo ahora? Según supo iProfesional, el ex BCRA está ahora trabajando con David Thomson (el chairman de Thomson Reuters) en el armado de fondos de inversión.
 
El empresario canadiense de 61 años, heredero de un imperio valuado en u$s32.000 millones ocupa el puesto 32 de los "billonarios" de Forbes. Sturzenegger ahora está asociado con Thomson para el manejo de algunos fondos y es por eso que viaja mucho al exterior. Va y viene buscando potenciales clientes.
 
Thomson es un hombre de negocios muy conocido por su afinidad por los medios de comunicación, no sólo la agencia emblemática que lleva su apellido, sino que también tiene dos diarios canadienses y la telefónica Bell Canada. Además, ostenta una gran colección de obras de arte: dice tener cuadros de Pablo Picasso y del pintor inglés John Constable. 
 
En la Argentina, el ex Central sigue con su perfil ultra bajo y no quiere que lo vean. Sólo Perfil logró encontrarlo en enero de este año en Cariló, donde tiene una casa. Pero tampoco habló con la prensa, más allá de las fotos que pudieron sacarle en "modo playa".
 
Se dice que tampoco volvió a reunirse con gente de la política y mucho menos con hombres del Gobierno de Macri. Sturzenegger, a su modo, dijo ya lo que tenía que decir públicamente. Lanzó críticas a quienes fueron sus enemigos acérrimos en la Jefatura de Gabinete en dos apariciones privadas que trascendieron posteriormente: en la Academia de Ciencias de Buenos Aires que lo designó académico de número, en noviembre del año pasado, y antes en charla en Harvard. 
 
"Sturze" dejó siempre lejos de los misiles a su amigo Macri. Después de todo, el Presidente lo respaldó hasta último momento cuando era insostenible su situación en medio de la corrida contra el dólar.
 
El pecado mortal del otrora hombre fuerte en el BCRA fue no haber tenido más diálogo con el Presidente. Algo imperdonable para una persona que estuvo 10 años con Mauricio. Más allá de la "leyenda" que se repetía por ese entonces, Sturzenegger se había tomado muy en serio esto de la "independencia del BCRA" a tal punto de que no quería participar de las reuniones del equipo económico. 
 
También había dejado de hablar asiduamente con Macri, algo que hacía frecuentemente. Cuando estaba en el Central lo hacía cada 15 días y sólo por un pedido muy especial de Macri. Sturzenegger creyó que la mejor manera de forjar la independencia del Ejecutivo era tener un trato mínimo.
 
Pero no contó con el operativo "desgaste" que llevó adelante Mario Quintana, claramente la persona señalada como el artífice del fracaso cambiario que arrastró a Sturzenegger y equipo.
 
Ese alejamiento le quitó poder de "lobby" al Central ante un Macri al que ya le venían "haciendo la cabeza" desde el ala política, algo que terminó en el fatídico 28 D, cuando el Gobierno decidió unilateralmente cambiar las metas de inflación para provocar una baja de tasas indeseada en Reconquista 266. 
 
"No ves que eso es lo que está pidiendo la Casa Rosada", dijo casi a los gritos el por entonces ministro de Finanzas, Luis Caputo, a un grupo de emisarios del BCRA en diciembre de 2017 cuando les cayó la novedad del plan ideado por Vladimir Werning a pedido de Quintana. Otra vez, el resto es historia.
 
Sturzenegger aguantó lo que pudo hasta que se borró de la arena pública. En junio del 2018, Macri -entre lágrimas- le pidió a Federico la renuncia como presidente del Banco Central.
 
La relación con su amigo, a quien ya había acompañado desde su banca como Diputado Nacional del Pro entre 2013 y 2015, y como presidente del Banco Ciudad (con Mauricio como Jefe de Gobierno porteño) en 2008, no volvió a ser como antes.

Cultivando el bajo perfil

Se desconoce si tuvo otro diálogo con Macri después del turbulento desenlace. Quienes lo conocen creen que no. O al menos no como los de antes. A pesar de que el Presidente quisiera "rescatarlo" para un eventual segundo mandato y en alguna posición en Gobierno, Sturzenegger tiene decidido decir que no. El cree que ya está demasiado "quemado" con lo que pasó. 
 
Atrás quedó el funcionario que se puso la camiseta de Cambiemos desde el primer día y el que replicaba el modo austero que buscaba transmitir el mismo Macri. Redujo en 15% la dotación de personal del BCRA, quitó los choferes para los funcionarios (muchos terminaron yendo en bicicleta) y generó ciertas tensiones con los gremios. Pero el "alemán" había llegado para hacer lo que había que hacer. 
 
El perfil bajo se imitó, en algún grado, en el resto de los ex funcionarios que fueron de su círculo íntimo. Mariano Flores Vidal, quien fuera Gerente General, tampoco salió a hablar públicamente. Ahora es CEO de Megainver, la gerencia de fondos que comanda la histórica Nora Trotta y Miguel Kiguel.
 
Al artífice de la salida del cepo, el economista y físico Demian Reidel, tampoco se lo escuchó hasta hace poco cuando publicó en su cuenta de Twitter que será economista de la Harvard Kennedy School.
 
Quien rompió ese protocolo, hace tiempo, fue el ex vice Lucas Llach. Nunca soltó su cuenta de Twitter para hablar de economía, pelearse con quienes lo critican, y fue el único que incursionó en algunos programas de TV defendiendo su paso por el Central y lo actuado. No se sabe el paradero laboral de Llach, pero se especula con que sería el que más intenciones tiene de volver a la política (¿por el radicalismo?) en algún momento.
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