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En medio del nerviosismo por un dólar indomable: ¿el Gobierno y el FMI tienen un "plan B"?

En medio del nerviosismo por un dólar indomable: ¿el Gobierno y el FMI tienen un "plan B"?
Las últimas subas de la divisa estadounidense generaron inquietud en el mercado. Qué rol jugará la cosecha y qué pasará con la banda de no intervención
Por Leandro Gabin
27.03.2019 05.45hs Finanzas

La suba del dólar vuelve a poner incómodo al Gobierno mientras espera (prácticamente contando los días) que aparezca la oferta de la cosecha y el Fondo Monetario Internacional apruebe el desembolso por casi u$s11.000 millones.

Que el billete no encuentre un mecanismo de contención es lo que preocupa al mercado. Más aún, que el Banco Central esté limitado para detener la volatilidad del tipo de cambio, cuando podría cortar la suba con una mínima intervención, genera malestar por el costo político (la sensación de desmanejo por parte de Cambiemos) y económico (fomentar la mayor inflación).

"Es imposible manejar una economía en la que todo el mundo vive pendiente de los movimientos en el tipo de cambio. El Banco Central debería poder intervenir para evitar las fluctuaciones de corto plazo, especialmente si los montos que necesita son chicos", dijo Miguel Kiguel, uno de los economistas más escuchados en Casa de Rosada y en el Central.

En el Gobierno saben que el dólar llegando a $44 es una pésima noticia (cerró el martes en $43,67) pero siguen esperanzados en que aparecerá la oferta de divisas para apagar el fuego. No hay cambio de discurso en ese sentido. Lo mismo piensan en el Fondo Monetario Internacional (FMI), que tratará y aprobará el 5 de abril la tercera revisión del caso argentino para así liberar los ansiados dólares.

Si bien estaba descontado que el organismo aprobaría el desembolso por casi u$s11.000 millones, que se produzca ni bien comenzado abril acelerará el esquema de venta de dólares que ya anunció Nicolás Dujovne. Igualmente comenzaría a mediados del mes próximo.

Esa oferta de u$s60 millones por día sumado a lo que aportará el campo -se estima entre u$s50 y u$s75 millones- debería estabilizar la balanza e incluso llevar al dólar para abajo. Eso imaginan en el Central y en el Fondo: que el billete estará más cerca de la banda inferior de la zona de no intervención.

Es la única carta que tiene este plan económico de estabilización ideado entre el Gobierno y el organismo. La oferta de divisas proviene casi únicamente de lo que puedan liquidar los chacareros. Si bien la balanza comercial ya no es deficitaria como antes, megadevaluación mediante, apenas sale empatada. Por ende, no hay más oferta de divisas de otros sectores exportables.

Sin medidas de emergencia

Hacia adelante, tanto para el FMI como para el Central, no hay plan B. Léase, no hay margen para cambiar de esquema a pesar de la volatilidad actual del tipo de cambio. Creen que esta mayor oferta de divisas le dará tiempo a que el plan de cero crecimiento de la base monetaria seque la plaza para cuando esta mayor cantidad de dólares no esté (imaginan a partir de mayo o junio cuando ya no hay divisas de la cosecha). Y es por eso que no cambiarán la hoja de ruta que, según ellos dicen, empezará a mostrar sus frutos en las próximas semanas.

Claro que al Gobierno le hubiera gustado un programa menos estricto y con mayores libertades para actuar ante momentos como estos. Pero siempre chocaron con David Lipton, el Primer Subdirector Gerente del FMI, quien lleva la voz cantante en el tema cambiario con la Argentina.

El estadounidense fue el que más se opuso a los deseos oficiales de tener mayor libertad para intervenir. Incluso cayó mal en el organismo de crédito, durante la visita de Roberto Cardarelli a inicios de febrero, que el Gobierno dejara trascender la necesidad de achicar el ancho de la zona de no intervención.

La intención era poner el tema sobre la mesa -algo que el Fondo ya descartó de plano- para generar presión mediática. Casa Rosada entiende que el hecho de que entre el piso y el techo de la banda se permita una devaluación del 30% los deja muy expuestos. El pedido, que nunca fue formal pero sí se habría sondeado, era para achicar esa banda en tiempos electorales. La respuesta categórica fue, otra vez, no.

Lo máximo que la Argentina pudo sacarle en Fondo fue que les dejaran vender los dólares sobrantes para pagar sus cuentas en pesos, los famosos u$s9.600 millones que se empezarán a subastar a partir de abril y hasta fines de año.

Pero los u$s60 millones por día no sirven para frenar una eventual corrida contra el peso, algo ampliamente sabido en el organismo. Lipton cree incluso que en momentos de nerviosismo hay que dejar que el dólar encuentre su equilibrio: a pesar de que le cueste la reelección a Mauricio Macri.

Los burócratas del Fondo no quieren "regalar" sus dólares ante una eventual corrida contra el peso y creen que bajo ese escenario el mercado "de cualquier manera se llevaría puesto al BCRA". Por ende, no creen que ponerle el pecho a una dolarización fuerte vaya a cambiar el desenlace.

Claro que el organismo no tiene ese escenario como el "base". Mantiene la esperanza en que el plan ideado junto al Gobierno de secar la plaza de pesos va a funcionar y que eso reducirá "notablemente la dolarización en la época electoral".

Calculan en pasillos oficiales que el plan cero de base monetaria hará que haya entre 10% o 13% menos de dinero en la calle para mayo-junio. El plan es reforzar lo que dice públicamente Guido Sandleris: "Si no hay pesos, no hay con qué comprar los dólares".

¿Alcanzará con eso? En el mercado saben que habrá volatilidad pero esperan que al menos en los próximos meses haya cierta tregua cambiaria por los dólares de la soja y del Fondo.

Eso podría apuntalar la campaña de Cambiemos. En el elenco oficial, incluso, se imaginan que podría haber cierta "ilusión monetaria". O sea, los aumentos en jubilaciones y asignaciones, sumado a las paritarias del sector privado, en medio de un dólar quieto e inflación yendo algo hacia abajo, podría "recomponer" algo de consumo. Habrá que ver. 

Mientras tanto, y si efectivamente hay paz cambiaria hasta mayo-junio, el Central podría acelerar sus medidas para mejorar las condiciones del mercado para cuando sea necesario volver a ajustar.

Sin oferta

Hoy por hoy la suba del dólar se produce más por desperfectos de la oferta que por la mayor demanda (si bien hay más compra de billetes por parte de los inversores institucionales). Además, al ahorrista no le llegan las "súper tasas" que paga el Central a las entidades.

Debido a eso es que se está trabajando en la idea de llevar a las Leliq a 30 días para obligar a que los bancos paguen más por los plazos fijos. Llamó la atención en el mercado que la medida aún no saliera: se sabe, sólo resta que el Gerente General del BCRA -Nicolás Gadano (quien tiene la potestad de modificar el plazo de las Letras)- ponga el gancho.

Para los bancos, el retraso en la confirmación de la medida podría tener que ver precisamente con que el Central está esperando que ingrese la mayor oferta de dólares y así las tasas bajen en forma "endógena".

"No tiene sentido sacar Leliq a 30 días para que los bancos se acoplen a la suba de tasas si, como prevén, llegarán los soja-dólares y con una presión bajista del tipo de cambio, también cedan un poco las tasas", decía un banquero.

La otra opción, la de los "market makers" tampoco tuvo muchos avances. "Estamos analizando todas las opciones y no hay plazos para lanzar nada", acotan en el Central. En este caso le daría más liquidez a la plaza y así amortiguar los movimientos especulativos.

"Cuando aparezcan los dólares de la soja, se va a notar más claro que no hay pesos para comprar dólares", repetía un altísimo funcionario del Central para dejar en claro que no hay plan B. Todas las fichas están puestas en el "aluvión" de oferta de divisas que vendría a partir de las próximos semanas. 

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