DEFINICIONES

Deuda: Nielsen mira dato clave para definir si habrá fuerte quita a los bonistas privados

El economista que asesora a Alberto Fernández hizo un ejercicio de "sostenibilidad" de los pasivos. De eso depende qué tan agresiva será la negociación
FINANZAS - 16 de Noviembre, 2019

Los acreedores tachan los días que faltan para que asuma Alberto Fernández y se empiece a clarificar quién estará al frente de la negociación de la deuda. El nombre importa, pero también dilucidar qué tratamiento se le hará a los bonos. ¿Habrá quita fuerte en el capital?

Esa es la pregunta que sigue sin respuesta entre los inversores. Algunas pistas, no obstante, empezaron a trascender. Una de ellas, el "modelo" que utilizará el nuevo gobierno para medir si el nivel de deuda es sostenible o no. Y, en todo caso, qué recorte habría que hacerle para que precisamente sea viable.

Guillermo Nielsen, el economista que suena más fuerte para ocupar el Ministerio de Hacienda y Finanzas, estuvo trabajando -junto a su equipo recientemente conformado- en los números de la deuda.

Pero, para tener en claro la "sustentabilidad" calculó la deuda neta y no la bruta. El dato no es menor: los pasivos totales llegarían al 92% del Producto Bruto Interno (PBI), pero ese número caería drásticamente si se elimina lo que el Tesoro le debe a organismos públicos como Anses y Banco Central. El número "limpio" bajaría a 62% de lo que produce la economía

Nielsen no da pistas sobre si ese nivel de pasivos sobre el PBI es algo manejable. Léase, si permite activar el plan A que siempre tuvo el Frente de Todos: estirar los plazos de la deuda pero sin quita de capital ni intereses.

El famoso "canje a la uruguaya", que sonó quizás más con un deseo que como algo viable, podría no estar del todo enterrado. O, al menos, incentivar a que haya alguna pérdida para los acreedores pero que no sea "confiscatoria". 

Que los números de la deuda sean sustentables no sólo ilusiona a los bonistas porque habría menos chances de sufrir importantes quitas; sino que también es clave para que el Fondo Monetario Internacional (FMI) no presione tanto al gobierno entrante.

El organismo, en base ese ejercicio, también sugiere a los países si es necesario aplicar podas o no a los inversores privados. Si el Fondo observa que la deuda sobre el PBI es alta, le pedirá a Alberto Fernández que salga con una propuesta agresiva a los bonistas. 

En el juego de los números hay algunos cálculos que avalarían que no es tan necesario "matar" a los acreedores. De hecho, Emmanuel Álvarez Agis (un economista de consulta por parte de Fernández) deslizó esa misma impresión hace pocos días en un charla en las oficinas de XP Investments en Nueva York.

Dijo que si se reperfila toda la deuda del mercado (sin recortar el capital y los cupones) se reducirían las necesidades de financiamiento en 2020 del 10% del PBI al 1%, suponiendo que el FMI sigue involucrado y que el Banco Central financia al Tesoro con flujos que ascienden al 1% del Producto.

Y sostuvo que si tuvieran que aplicar una poda del 20% y los pagos de intereses se reducen a la mitad, la brecha desaparece (y el Tesoro terminaría con un excedente de financiamiento del 0,3% del PBI).

Quienes fueron anfitriones de Agis, en un paper al cual accedió iProfesional, reafirman que el mercado aún se ilusiona con una negociación amistosa de la deuda. 

"Seguimos creyendo que los asesores económicos de Alberto Fernández no quieren recortar el tamaño de la deuda en manos del sector privado externo y local", afirman. Y calculan que una poda del 50% en las tenencias de los inversores privados solo reduce la relación deuda/PBI en un 10% (de alrededor de 90% a 80%).  

"El costo de enajenar a los mercados para tener una mayor certeza de que la carga de la deuda es sostenible no tiene absolutamente ningún sentido. Estamos convencidos de que brindar una dura negociación a la comunidad inversora reducirá su disposición a financiar el desarrollo de empresas clave de Vaca Muerta", recuerdan en XP Investments. 

En el mercado y entre los asesores económicos de Alberto F. creen que el problema de la Argentina es de liquidez y no de solvencia. De ahí que podrían dudar del costo de patear el tablero y declarar una reestructuración agresiva con los bonistas. 

Nielsen, que la semana pasada estuvo en un evento en Miami, dijo que "quienes estamos asesorando a Alberto Fernández estamos tratando de minimizar daños y de que esto salga rápidamente". 

Por ahora, la visión de los inversores es todavía pesimista. Los precios de los bonos así lo demuestran: el Global 2046 vale 39 centavos de dólar y eso implica que tiene incorporado en los precios un recorte del 40% en el capital.

La falta de definiciones (de nombres y planes concretos) también arrastró esta semana a todos los activos locales. El Merval cayó 7% y los ADRs (papeles argentinos que cotizan en el exterior) tropezaron en promedio un 2%. 

¿Podría haber una sorpresa? "Creemos que el equipo de Fernández es sincero cuando le dice a los mercados que quiere tener una relación constructiva con los inversores. La decisión de decretar una quita en el capital, en lugar de depender cada vez más de una política monetaria estricta y una austeridad fiscal para llevar al país a un camino sostenible de cuentas fiscales y externas, probablemente resultaría contraproducente y haría que el manejo de las expectativas sea una prueba muy difícil para el administración de Alberto Fernández", dice XP.

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