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El BCRA, en la disyuntiva de planchar el dólar para frenar precios o dejarlo subir para no perder competitividad

El BCRA, en la disyuntiva de planchar el dólar para frenar precios o dejarlo subir para no perder competitividad
Mientras la región respondió a la crisis con una devaluación, en Argentina el Central vendió divisas para llevar calma al mercado. ¿Qué planea hacer Pesce?
Por Juan Bergelín
10.03.2020 06.02hs Finanzas

El lunes negro impactó por distintos frentes sobre la economía local. El desplome del petróleo, que sufrió su mayor baja desde 1991, amenaza con poner en jaque a los proyectos en Vaca Muerta y hundió las acciones de YPF en Wall Street, que sólo en un día perdieron más de 20%.

La aversión al riesgo también gatilló ventas masivas en bonos locales, con caídas de más del 6% en el precio de los títulos públicos y un salto de casi el 15% en el riesgo país. Todo esto, mientras el ministro de Economía, Martín Guzmán, intenta cerrar una reestructuración de la deuda con acreedores privados.

En el mercado de cambios, en tanto, el Banco Central vendió más de u$s100 millones para contener la suba del dólar, que en el mercado mayorista trepó menos del 0,2% y en las pizarras cerró sin cambios. Esta falsa estabilidad de la moneda local, en un contexto de fuertes devaluaciones en la región, es justamente lo que se vislumbra como un problema que el Gobierno tendría que enfrentar a futuro.

Ante estas presiones del entorno, ¿es preferible que el BCRA congele el precio del dólar o que lo deje correr para amortiguar shocks externos? ¿Se puede ceder competitividad a costa de mantener a raya la inflación? ¿Cuál es el riesgo de caer en la trampa del atraso cambiario?

"Si nos enfocamos sólo en lo que pasó este lunes, la apreciación de Argentina en términos relativos contra cualquier moneda no sería tan preocupante", analiza Martín Kalos, economista jefe de Elypsis.

"Lo que sí empieza a ser preocupante es la acumulación de cierto atraso cambiario que todavía se sostiene, porque partimos de un buen colchón a partir de las fuertes devaluaciones que hubo desde abril de 2018 hasta ahora", advierte.

En concreto, en la primera rueda de la semana el real brasileño se devaluó 2,06%, pero acumula en lo que va del año una depreciación del 12%. Un recorrido similar tuvieron las monedas de Chile, Colombia y el resto de la región, mientras que el dólar frente al peso local aumentó 4,4% en lo que va del año.

La dualidad que enfrenta el Gobierno

"El BCRA está en una disyuntiva ahora. Por un lado, no va a querer quedarse rezagado con la depreciación de las monedas de otros países como Brasil, que es un socio comercial importante. Pero, al mismo tiempo, no puede convalidar movimientos tan bruscos como los que están teniendo las monedas del resto de Latinoamérica", sostienen en la mesa de dinero de un banco extranjero.

Su impresión es que el Gobierno va a volver a un crawling peg (una devaluación progresiva y controlada) con el que se va a seguir depreciando la moneda todos los días, pero de a poquito.

"Si esto se extiende más en el tiempo, imagino que van a acelerar un poco esta devaluación, pero van a tratar de mantener la volatilidad más baja", agregan.

El economista jefe de Ecolatina, Matías Rajnerman, asegura que el Banco Central se había empezado a dar cuenta en febrero de que el peso empezaba a atrasarse y por eso convalidó una devaluación lenta pero continua, que en todo el mes fue del 3%. "Eso en los últimos días se dio vuelta. Es importante no perder competitividad, principalmente con Brasil", destaca el economista.

Para Rajnerman, en la pérdida de competitividad con Brasil el margen es muy acotado porque no hay mercado interno. "Dependemos mucho de las exportaciones y además a Brasil le vendemos bienes industriales, varios de los cuales tienen un grado de diferenciación bastante acotado, con lo cual competimos mucho por precio", describe.

"Tenemos un poco de oxígeno porque el año pasado ganamos mucha competitividad, pero tampoco hay que dormirse", agrega.

En la misma línea, desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) destacan el hecho de que en materia de competitividad "hay un claro colchón hacia la mejora del peso versus el real". Y le ponen números a la afirmación: en 2018 el peso ganó 153% de competitividad frente al real y 36% si se mide desde 2019. 

"Esto aun cuando en lo que va del año existe un deterioro del 7% (o mejora en la competitividad de Brasil), debido a una devaluación del 12% en Brasil y una del 4,2% en Argentina", sostiene el último informe de los estrategas de PPI. En consecuencia, agrega, "la competitividad con Brasil aún tiene un techo importante para permitir un deterioro más lento del peso argentino que del real".

Según destaca Gustavo Neffa, socio y director de Research for Traders, "el mercado cambiario tiene un cepo, con lo cual no ajusta como el mercado ajustaría el valor de la divisa. Eso hace que el BCRA sea determinante para la fijación del tipo de cambio, que es totalmente teórico".

Para Federico Furiase, economista del Estudio Eco Go, la política que está llevando a cabo el BCRA, de contener la suba del dólar es el costo de tener inestabilidad nominal, alta inflación y un alto traslado a precios de las devaluaciones. "Eso hace que ante un shock externo, los vecinos que no tienen problemas con la inflación devalúen rápido para amortiguar el shock y nosotros no lo podamos hacer de esa forma. En el mientras tanto se pierde mucha competitividad", remarca. 

"Nuestro sector externo pierde competitividad, y en un contexto más complicado porque caen los precios de los commodities", agrega.

El modo en que viene operando la mesa de dinero del Banco Central dejó en claro dos cosas. Por un lado, que a través de pequeñas devaluaciones van a tratar de que el peso no pierda competitividad frente al resto de la región. Por otro, que en momentos de fuertes depreciaciones en el mundo van a privilegiar acotar la volatilidad y resignar competitividad para evitar fuertes movimientos en el dólar.

Cómo se vivió en el BCRA

El lunes no hubo reunión extraordinaria en el Banco Central y hasta mantuvieron sus actividades planeadas, como la visita de Dora Barrancos, quien brindó una capacitación sobre género y la violencia contra las mujeres, en el salón Bosch. Sí hubo contactos permanentes entre la mesa de dinero y Miguel Pesce, quien iba informando al resto del Directorio sobre la evolución del mercado de cambios.

"No vemos con preocupación la apreciación del peso. No hay problemas de competitividad", responden en la cúpula del organismo al ser consultados sobre la estabilidad de la moneda en momentos en que la región acumula fuertes devaluaciones en los últimos meses.

"Hay una decisión oficial de priorizar cierta estabilidad macroeconómica para no mostrar nuevos cimbronazos en la economía argentina en las semanas en que no sólo están intentando renegociar la deuda, sino -además- en donde se están empezando o deberían empezar algunas negociaciones paritarias", asegura Kalos.

La idea de pisar al dólar, agrega el economista, es mostrar números más bajos de aumentos de precios que permiten generar expectativas de una desaceleración de la inflación, algo que se frenaría si el Gobierno aumentara de manera relevante el precio del dólar.

"Es una decisión de corto plazo relacionada con las urgencias y las renegociaciones en curso, tanto de la deuda como la de salarios. Y no significa que en otro contexto el Gobierno no pueda corregirse o, al menos, corregir parcialmente este atraso. Pero se están priorizando ciertas consecuencias por sobre otras", explica el economista jefe de Elypsis.

Argentina siempre está bajo las restricciones de la frazada corta, reconoce PPI en su informe. "La política de retraso cambiario tiene un costo definido de perder reservas de libre disponibilidad, cuando las mismas son necesarias ante el riesgo de una extensión de las negociaciones de reestructuración de la deuda", sostiene.

Además, agrega, el BCRA  tampoco puede favorecer una aceleración en el tipo de cambio que luego se deslice hacia los precios internos, con la consiguiente pérdida de salario real y poder de compra. "Si bien el cepo no permite que los pesos se vayan a dólares (sólo al MEP o al "contado con liqui") y del sistema financiero, el exceso de los mismos puede pasar primero por bienes y, por ende, a inflación", detalló. 

En ese contexto, concluye el informe, la única herramienta que tiene el BCRA es la tasa de interés con varios objetivos: cuidar reservas, mantener la competitividad y controlar el ritmo de la inflación. "Todas para favorecer el peso", asegura PPI.

Las cuentas que hacen en un banco de inversión es que tras las PASO el Tipo de Cambio Real Multilateral se depreció, aproximadamente, 24%. Y desde ese máximo, que fue el 14 de agosto, hasta hoy, se apreció 20% en términos reales.

"Se perdió gran parte de la competitividad que se había ganado tras las PASO", resumen.

Quizá aún no haya atraso cambiario y hasta es posible que en términos reales el tipo de cambio local siga siendo competitivo. También suena lógica la preocupación del BCRA por contener al dólar para evitar un rebrote inflacionario. Sin embargo, es una situación coyuntural, extraordinaria, y no puede sostenerse en el tiempo.

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