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Sin bancos, las empresas echan mano a plazos fijos y se dispara el rojo de cuentas corrientes

Sin bancos, las empresas echan mano a plazos fijos y se dispara el rojo de cuentas corrientes
Ante las dificultades para operar de forma remota, las empresas más necesitadas de liquidez optaron por no renovar los plazos fijos, que cayeron un 8%
Por Juan Bergelín
09.04.2020 06.18hs Finanzas

Con los bancos cerrados, uno de los primeros síntomas que empezó a mostrar la economía fue la necesidad de pesos. Los efectos no tardaron en llegar al mercado financiero, con un desarme inicial de posiciones en dólares y la consecuente baja en las cotizaciones paralelas, una situación que sólo se revirtió por el default técnico que después anunció el Gobierno.

Luego le llegó el turno a la economía real, con colas eternas en los bancos en el primer día en que abrieron sus puertas para pagar jubilaciones y Asignación Universal por Hijo. Si bien esto expuso la falta de previsión del Gobierno, también es una muestra cabal de la necesidad de pesos de la gente.

Al mismo tiempo, los números del sistema financiero dan cuenta de otros efectos debidos al cierre de sus sucursales, con algunos clientes sin poder operar con cheques o depositar pesos. En ese contexto, muchos echaron mano a sus ahorros en plazos fijos y otros dejaron en rojo sus cuentas corrientes, al mismo tiempo que aumentó la cantidad de cheques rechazados.

Así, según los últimos datos del Banco Central, desde el 19 de marzo hasta el 31 de ese mes se fueron de los plazos fijos privados 121.587 millones de pesos, una caída del 8,3% en el stock, que cerró el mes con una baja del 5%. El desarme de colocaciones a plazo se dio tanto entre los grandes inversores como en pequeños ahorristas, ya que prácticamente la mitad de la salida fue de depósitos de más de un millón de pesos.

En este punto, se dio una combinación de factores que explican la salida de plazos fijos, algunas vinculadas a esta necesidad de pesos y otras no, y varían según el tamaño de la entidad.

Por un lado, muchas empresas se vieron afectadas directamente con el aislamiento social preventivo y obligatorio que dictó el Gobierno, que con las persianas bajas vieron caer sus ingresos, mientras tenían que seguir cumpliendo con compromisos. En este grupo están aquellas que desarmaron sus posiciones en activos en dólares, lo que se reflejó en la baja que en los primeros días de la cuarentena registraron las cotizaciones del dólar MEP y del "contado con liqui".

Romper el chanchito

Otras compañías, que o no tenían una reserva en dólares o no querían "quemarla", prefirieron no renovar sus plazos fijos y usar ese dinero para hacer frente a gastos corrientes.

"Muchos clientes tuvieron que usar plata de plazos fijos que venían renovando hace meses, y esperan volver a ponerla ahí, con suerte, una vez cuando puedan entrar cheques que no pudieron cobrar", grafica el gerente financiero de un banco local.

Después, hubo algunas situaciones concretas que afectaron a grandes y pequeñas empresas por cuestiones operativas. A las primeras se les dificultó realizar depósitos en efectivo, una operación que se puede canalizar por los cajeros automáticos, pero que es prácticamente imposible hacerlo cuando se trata de montos abultados.

"¿Cómo hace una empresa para depositar dos millones de pesos en un cajero?, se queda a vivir ahí", ejemplifica el director de uno de los bancos más grandes del país. Para estos casos, el Banco Nación abrió desde un comienzo algunas de sus sucursales para recibir depósitos de petroleras, algo que los bancos privados quisieron replicar pero no consiguieron el aval del BCRA para hacerlo.

"Ese tipo de empresa, si tiene que hacerlo sí o sí, tiene que contratar a Prosegur y se lo lleva. Pero es carísimo", acota el directivo. En el mercado calculan que la comisión que piden las transportadoras de caudales por estas operaciones triplican lo que los bancos cobran por recibir grandes montos de efectivo. "Esos fueron algunos de los que no renovaron sus depósitos y guardaron esos pesos para ponerlos a plazo más adelante", agrega.

Después, según revelaron en dos entidades, hay una costumbre que tienen algunas pymes y que en el contexto de bancos cerrados les jugó en contra: dejar cheques en la caja de seguridad.

"Hay algunas que lo hacen apenas reciben cheques por grandes montos, y otros dejan los cheques todos los viernes para que no queden en el fin de semana en la fábrica o en sus casas", revelan en un banco de segunda línea.

Algunas de esas pymes, con el anuncio de la cuarentena de un día para el otro, también tuvieron que desarmar sus plazos fijos para cubrir sus necesidades de cajas, mientras sus documentos duermen en las cajas de seguridad.

"Si bien la concertación de depósitos a plazo por canales electrónicos ganó participación en el total de operaciones realizadas, todavía hay una proporción significativa que habitualmente se efectúa en las sucursales", indica el Banco Central en el último informe monetario mensual. Así, el cierre de los sitios de atención física "explicaría el notorio aumento que tuvieron los saldos inmovilizados del sector privado a partir de esa fecha", agrega el organismo monetario.

En concreto, los economistas del Central explican que este tipo de depósito refleja los saldos de depósitos a plazo que no fueron renovados a su vencimiento y que no cuentan con una orden de ser transferidos automáticamente a algún depósito en caja de ahorro o cuenta corriente en ese momento. En efecto, entre el 20 y el 31 de marzo, el aumento de los saldos inmovilizados en pesos del sector privado fue equivalente al 56% de la caída de los plazos fijos en pesos.

Menos atractivo

Al mismo tiempo, otro factor que alimentó esta salida de plazos fijos fue la fuerte baja en el rendimiento que pagan los bancos por estos depósitos. Si bien esto no está ligado al cierre de las sucursales, indirectamente está vinculado a las medidas que se tomaron por la pandemia. Según los últimos datos del BCRA, la tasa Badlar, que es el promedio de lo que pagan los bancos por los depósitos de más de $1 millón, terminó el mes en torno a 27%, cuando habían comenzado marzo más cerca del 32% anual.

"El tipo de interés empezó a caer, primero, porque recortaron fuerte la tasa de Leliq y después porque bajó la cantidad que podemos mantener en Leliq: eso vuelca una avalancha de pesos en el mercado", explican en un banco. Además, agregan, las entidades bancarias tampoco tienen mucho incentivo para tomar plazos fijos. "Antes era una herramienta para ir a Leliq: tomabas plazo fijo, te dabas vueltas y colocabas en Leliq. Ahora no podemos poner más en Leliq", detalla.

En rigor, el 19 de marzo el BCRA lanzó una medida con la cual obligó a los bancos a desprenderse de una porción de las Leliq que tenían en cartera para que destinen esos fondos a financiar a las pymes. En paralelo, para fomentar este tipo de préstamos, les permitió ir subiendo su stock de letras en base a los pesos que iban otorgando.

Así, en pocos días el stock de Leliq bajó más de $300.000 millones, y la mayor parte de ese desarme se quedó en el BCRA, en la cuenta corriente que los bancos tienen en el organismo.

"Tenemos un tope para Leliq. Más de lo que tenemos hoy no podemos tener, y si no empezamos a colocar en Mipymes vamos a tener cada vez menos, porque hay una especie de escalera que va bajando de acuerdo a lo que vamos colocando", explican en la mesa de dinero de otro banco.

"Los bancos están colocando en la línea del 24% para mantener Leliq o, si no, desarmando balances: empiezan a desarmar activos y pasivos", acota el operador.

La misma situación describían en otro banco de primera línea. "Algunos bancos directamente están devolviendo la plata. Le dicen al cliente, aceptar la tasa o llevatela", comenta un ejecutivo bancario.

En la City sostienen que la mayor parte de los grandes inversores que desarmaron plazos fijos se fueron a los Fondos Comunes de Inversión, básicamente a Money Market, que tienen una rentabilidad similar pero con una liquidez casi inmediata.

Cuentas corrientes al rojo vivo

Por otro lado, así como una gran parte de los clientes tuvo que echar mano a sus plazos fijos para atender sus compromisos, hubo algunos que directamente llevaron al rojo sus cuentas corrientes.

"Es una pata más de la cantidad de cheques rechazados que hubo. Cubrimos los que tenían fondos, después usamos el acuerdo de descubierto que tenemos con cada cliente y cuando llegó a su límite lo rechazamos", comentan en uno de los bancos más grandes del sistema.

En los números, esto quedó registrado como un aumento récord de $59.341 millones del stock de adelantos en cuenta corriente en marzo, un alza de más del 28%.

"Las líneas destinadas esencialmente a las empresas (adelantos, documentos y otros préstamos) fueron las que traccionaron el crecimiento del mes, debido a la mayor necesidad de fondos que ocasionó la interrupción de muchas actividades productivas como consecuencia del ‘aislamiento social, preventivo y obligatorio’", explicó el BCRA en su informe monetario.

Desde la consultora First Capital Group también destacaron el alza extraordinaria que tuvieron los préstamos comerciales en el mes de marzo. "Hay que destacar que las limitaciones a la actividad financiera, comercial e industrial que se impusieron a partir del viernes 20 de marzo han influido significativamente en la evolución de los saldos. Algunos están influidos más que por las nuevas colocaciones, por las dificultades para recibir las cobranzas", aseguró Guillermo Barbero, socio de la consultora. 

En este sentido, algunos bancos duplicaron el límite acordado para quedar al descubierto que tienen con algunos clientes, para evitar tener una avalancha de cheques rechazados. En los principales bancos sostienen que en los días más agitados llegaron a rechazar hasta un 15% de los cheques compensados, un ratio que luego se estabilizó por debajo del 5%.

Al mismo tiempo, ahora que el BCRA permite que los clientes vuelvan a depositar sus cheques dentro de los 30 días, sin punitorios ni bloqueo de cuenta, hay algunas pymes que le están diciendo a sus oficiales de cuenta que directamente les "reboten" los cheques en vez de aumentar el rojo de sus cuentas.

"Tenemos muchos clientes que nos dicen que se lo rebotemos por falta de fondos para volver a depositarlos más adelante y no endeudarse para cubrir esos documentos", cuenta el gerente financiero de un banco.

Este lunes abren los bancos para los clientes generales, pero las cajas seguirán cerradas -salvo para el pagar jubilaciones y asignaciones-, con lo cual algunos problemas operativos se solucionarán, como la renovación del plazo fijo de manera presencial o el "rescate" de los cheques de la caja de ahorro. Sin embargo, falta tiempo para que la cadena de pagos empiece a recomponerse, en un contexto recesivo y con un futuro aún demasiado incierto.

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